Textos: M.F Sanguinetti (enviada especial a New York). Fotos: Gentileza Maybelline NY/ AFP/ M. F. Sanguinetti.
COLOR SIN LIMITES. El back del New York Fashion Week 2011, en el Lincoln Center, en la Gran Manzana, es puro ruido. Pero Charlotte Willer, la artista del make up que desembarcó en Maybelline en 2008, trabaja concentradísima. Ahora, sobre Cora, una modelo de una agencia de NY que minutos más tarde se subirá a la pasarela de Cynthia Rowley; los días siguientes, hará lo mismo y con la misma dedicación con las modelos de otras marcas top cuyo make up tiene a su cargo. Nacida en Dinamarca, Willer podría pasar inadvertida entre la gente que va y viene: está vestida toda de negro, tiene el pelo recogido y unos anteojos alargados y modernos; su boca, sin embargo, llama la atención: está pintada de un colorado intenso, un color especialmente realizado para la colección de este FW. La boca es muy importante para mí. Si bien esta temporada los ojos son importantes, para mí los labios son fundamentales. En general, no uso delineador ni me pinto los ojos, pero el labial nunca debe faltarme confiesa Willer. Creo que para ser bella tenés que estar segura de vos misma. Si te sentís bien con todo lo que te rodea, si inspirás positivismo y alegría, obtendrás eso de vuelta. Sin embargo, cuando veo a la gente caminando por la calle, la veo seria y preocupada. Estoy convencida de que el color puede ayudar a cambiarle la cara a las mujeres. Hay un fuerte deseo de que el maquillaje vuelva. ¡La gente quiere ser glamorosa otra vez!.
¿Por qué lo decís? Creo que la generación que está usando maquillaje ahora, quiere colores. Las mujeres aman los colores, ¡pero no los usan! Estamos, además, en una coyuntura ideal: la tecnología hace posible ductos increíbles y, por otra parte, están a un precio moderado. Se pueden comprar cuatro colores por unos pocos pesos ¡y jugar!
¿A qué atribuís esta vuelta del color? El tema de no usar colores está relacionado con un estado de ánimo colectivo. Es raro, pero si te fijás vas a ver que cada vez que las polleras van para arriba, la economía va para abajo. Es cíclico. Los 90, por ejemplo, fueron un período oscuro, sin make up. La gente lucía terrible. Desde hace dos años, estamos volviendo al color que hubo en los 80. Esta vuelta empezó con los labios y ahora sigue con los ojos. Mi lectura es que hay un surgimiento de una nueva era optimista y eso se refleja en la compra de productos de make up. Y, por alguna razón, autos y maquillaje crecen de forma similar.
¿Cuáles son tus tips de belleza? Lo que siempre sugiero es tocar el maquillaje. Ponerlo como si fuera un masaje. La base, por ejemplo, debe ser como tu segunda piel: la gente no debe darse cuenta que la tenés puesta. Pero, atención: si no necesitás base, no la uses. Después de la base aconsejo colocar el corrector, porque si lo hacés al revés, lo sacás. Eso sí: siempre aprovecho para motivar a las mujeres para que jueguen con los colores. Si te gustan los marrones, tal vez te animes con un verde. Podés empezar poniéndolo en los extremos de los ojos o en el párpado inferior, debajo de las pestañas. Y, cuando te animes, ponételo en todo el párpado. Las posibilidades son muchas. Mientras más jugás, más vas a darte cuenta de cómo sacarles provecho. Los ojos y la boca completamente pintados lucen geniales sólo si están bien maquillados. Es por eso que hay que practicar una y otra vez. No hay límites para lo que puedas hacer con los colores: para el maquillaje, no hay reglas.
El origen
Los colores que dominarán el escenario 2011-12 de Maybelline NY nacen en el laboratorio que la marca tiene en New Jersey. La empresa cuenta con más de 3.420 personas que trabajan en la creación de nuevas fórmulas y moléculas para diferente productos de make up. Nuestro trabajo supone un balance entre ciencia y arte. Y cada temporada supone el desafío de buscar nuevas tendencias, cuenta Orrea Light, considerada una de las gurúes del color. Lo que sucede en las grandes capitales de la moda es para ella una gran fuente de inspiración. Sin embargo, ver lo que ocurre en las calles de Nueva York es lo que más me inspira, dice Light y adelanta que en la nueva paleta estarán desde los grises hasta el naranaja. Pero se impondrán los azules y los verdes. Pero, atención: no se trata de cualquier verde. Cuenta Light: El verde esmeralda de 2011 surgió de unos zapatos que Lanvin hizo para H&M. Para lograrlo tuvimos acaloradas discusiones en el laboratorio. Mientras tanto, los químicos se encargaron de meter los pigmentos en una suerte de licuadora, hasta que finalmente obtuvieron el color y el brillo que buscábamos.