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Tratamientos

Junio 2012

Barrera antifrío

Durante el invierno solemos abandonar el cuidado de nuestra piel porque la exponemos mucho menos. Sin embargo, los especialistas aconsejan lo contrario. Acá te contamos, paso a paso, lo que tenés que hacer.
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Textos: Mariela Raffaelli. Producción Romina Solari. Fotos: Claudia Martínez.

  • 1. Lipikar, emoliente corporal ($119,90, La Roche-Posay). 2.Super Aqua Serum Hydratation Revitalizer, hidratante intensivo ($640, Guerlain). 3. Hydra Sparkling Masque Hydratation, máscara para el rostro ($280, Givenchy). 4. Dercos Technique Mineral Soft, acondicionador a base de agua termal ($102,30, Vichy). 5. Hydra Total, nutrición intensa para el rostro ($35,90, L’Oréal Paris). 6. Solutions Hydra, gel suavizante para el contorno de ojos ($60, Avon).
  • “La exposición al frío y la falta de hidratación contribuyen al deterioro del colágeno, provocando una mayor cantidad de líneas finas, sensación de tirantez, piel inflamada y sequedad”, explica la Dra. María Carolina Baztán, especialista en Dermatología y asesora de Neutrogena.
Que la piel se seca más durante los meses de frío no es sólo un mito. Erróneamente solemos creer que en verano tenemos que cuidarla más debido a que estamos más expuestas al sol. Sin embargo, el clima frío y seco del invierno también le causa un importante daño a la piel. Se vuelve más seca, presenta picazón, y comienza a verse deshidratada porque sus enzimas –que requieren determinada cantidad de agua para funcionar– disminuyen su funcionamiento a causa del clima. Y, por supuesto, nosotras no contribuimos a facilitarle la tarea haciendo cosas como ducharnos con agua excesivamente caliente –que suele deshidratar la piel e, incluso, irritar aquellas más sensibles– o usando ropa sintética, como el nylon –especialmente de las medias panty, que impiden la aireación adecuada de la dermis–. Los ambientes calefaccionados tampoco ayudan: la calefacción interior puede reducir la humedad de una habitación al 20% o menos, es decir, un grado de humedad 30% menor de lo que es conveniente para la piel, lo cual puede provocar una sensación de picazón y sequedad, especialmente en brazos y piernas. Por este motivo es importante no permanecer mucho tiempo en un ambiente calefaccionado, como también evitar los cambios muy repentinos de temperatura, ya que todo eso deshidrata la piel dejándola áspera e irritable. “La exposición al frío y la falta de hidratación contribuyen al deterioro del colágeno, provocando una mayor cantidad de líneas finas, sensación de tirantez, piel inflamada y sequedad”, explica la Dra. María Carolina Baztán, especialista en Dermatología y asesora de Neutrogena.

SACIA LA SED DE TU PIEL. El agua desempeña un papel fundamental a nivel cutáneo. La capacidad de la piel de retener agua depende de un mecanismo de triple acción. Primero, el agua llega a través de la dermis transportando los nutrientes que necesitan las células de la epidermis. En segundo lugar, determinadas moléculas dentro de estas células, capturan y absorben el agua. Las ceramidas, a su vez, tienen la función de guardar el agua entre estas células como si estuviera en una red. Por último, en la superficie, la película hidrolipídica genera un velo casi impermeable que limita la evaporación del agua. En el invierno, este sistema de protección se ve seriamente perjudicado. “La solución se encuentra en una hidratación intensa para devolver el agua a la piel, fortificando las células y restaurando la elasticidad de los tejidos, para recobrar así su tersura y apariencia sana. Es el momento de elegir un humectante eficaz, con una alta proporción de aceites naturales, que pueda reponer y retener el agua para mantener sus niveles naturales de hidratación”, recomienda la Dra. Baztán, y enumera una lista de acciones que contribuyen a mantener la piel sana:

*No te duches con agua demasiado caliente, y tratá de mantener cerrada la puerta del baño para que la humedad no se disperse.
*Tomá una ducha caliente muy breve y luego remojate en la bañera durante 10 minutos con agua tibia, dejando que la piel absorba la mayor cantidad posible de agua.
*Elegí jabones suaves con mucho contenido graso. Son muy buenos los que están hechos a base de glicerina, que limpian con suavidad y se enjuagan fácilmente sin dejar residuos que puedan irritar la piel.
*Aplicá crema humectante o un aceite corporal mientras la piel todavía esté mojada para sellar la humedad que acaba de absorber.
*Mantené el rostro humectado, aplicando productos con mayor regularidad que en verano. Usá lociones faciales sin alcohol y protegé los labios que se resecan y agrietan con facilidad, así como las manos que se deshidratan rápidamente.
*Usá factor de protección solar, al menos FPS 15. En temporada de esquí, donde el reflejo de la nieve intensifica los rayos solares, se recomienda no menos de FPS 30.
*Aumentá la humedad dentro de tu casa u oficina colocando varias plantas que actúen como humidificadores naturales.
*Tomá dos litros de agua por día y complementá tu dieta con semillas de chía y lino.
*Exfoliá tu piel dos veces por semanapara remover las células muertas, combatir la opacidad y mantener un aspecto de piel radiante.

DE CARA AL FRIO. El cuidado de la piel del rostro durante la temporada invernal también varía. Acá te ofrecemos una rutina básica para que pongas en práctica.

*Elegí una crema de limpieza según tu tipo de piel. Debe ser eficaz pero suave, para no irritarte. Empezá la rutina de limpieza mojando la piel con agua tibia –no demasiado caliente– y aplicando una limpiadora facial con las yemas de los dedos o una toallita húmeda para la cara. Enjuagá con agua tibia.
*Luego del lavado tal vez sientas la piel tensa por un momento, pero si esa sensación dura más de 15 minutos, significa que tu limpiador es demasiado agresivo y que deberás cambiarlo por uno más oleoso u otro formulado para piel sensible.
*El humectante correcto es aquel que proporciona protección duradera de la humedad, que es fácilmente absorbido por la piel, no es comedogénico e incluye protección solar. Para la piel sensible se recomienda una loción humectante suave y efectiva a base de agua, hipoalergénica, sin aceites y no comedogénica. Para pieles secas es preferible un humectante más espeso que reduce la velocidad deevaporación del agua en el cutis con ingredientes como glicerina y otros que también atraen la humedad hacia la piel. Las pieles mixtas deberán optar por una loción humectante de doble acción que humecta donde la piel del rostro está reseca y controla el brillo en la zona T (nariz y mentón).

Protección solar también en invierno Los deportes y actividades de invierno al aire libre apasionan y divierten, aun en las más bajas temperaturas. Pero a pesar del frío es imprescindible protegerse la cara de los rayos solares para evitar quemaduras y otros efectos a largo plazo, como el envejecimiento prematuro –que provoca arrugas, flaccidez, manchas y hasta cáncer de piel–. Aunque existen falsas creencias acerca de lo que constituye un comportamiento sano cuando se trata de proteger la piel de la cara en invierno.

*MITO #1. No necesito protegerme en el invierno porque hace frío. Si bien el sol en invierno es menos fuerte que en verano, la radiación UV puede ser muy intensa de acuerdo a la nubosidad, altitud (cuánto más alto se esté, más fácil quemarse) y latitud, que tiene que ver con la cercanía al agujero en la capa de ozono. Este agujero es un adelgazamiento en la capa de ozono que se produce desde agosto a octubre, resultado de una importante destrucción de ozono. Es así que los rayos solares llegan con mayor fuerza cuanto más al sur y más alto en la montaña se esté. Además, la nieve, sobre todo luego de una caída fresca, es una superficie que refleja casi el 80% de la radiación solar incidente, casi duplicando su intensidad.
*MITO #2. Necesito aprovechar el sol de invierno para asegurar niveles saludables de Vitamina D. No es necesario broncearse para cumplir con los requerimientos de Vitamina D. Apenas unos minutos por día son suficientes para mantener un equilibrio saludable de esta vitamina y hasta se puede recurrir a suplementos indicados por el médico.
*MITO #3. Si el cielo está cubierto no hay riesgo de quemarse. Las nubes reducen los niveles de radiación UV, pero no los eliminan. Se pueden padecer quemaduras de sol aun en días nublados. La intensidad de los rayos solares en las pistas de esquí puede ser comparable a un día soleado en pleno verano. Se recomienda usar un protector solar alto, idealmente de 50+ en adelante. Para obtener mejores resultados hay que aplicar la crema 30 minutos antes de exponerse y repetir cada dos horas en todas las partes de la cara, sin olvidar los párpados, la nariz, las orejas y los labios.

* Asesoró la Dra. Graciela Cuomo del servicio de dermatología del Hospital taliano y asesora de Neutrogena.

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