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Diciembre 2012

Adolescentes: primeras vacaciones solos.

Cuando los chicos deciden irse de viaje con sus amigos. A algunos les llega antes a otros más tarde, pero llega: los padres de adolescentes deben enfrentar por primera vez la decisión de sus hijos de irse de viaje solos. En esta nota, te contamos qué dicen los especialistas para que las primeras vacaciones de tus hijos sean una experiencia positiva para todos.

Textos: M. F. Sanguinetti. Informe: Guadalupe Sánchez Granel. Fotos: Latinstock.

Leé la nota completa en Para Ti de esta semana.

  • “Si los padres están llenos de miedos, la distancia hace todo más difícil. No sólo tienen más días los chicos sin sus padres: ¡tienen más libertad! Y el riesgo parece aumentar.” MARINA DEL SANTO, médica pediatra y especialista en adolescentes.
  • “Es una prueba que los padres deben pasar con el corazón en la mano”, admite Stella Maris Gulian, psicóloga y coordinadora de postgrados en clínica con niños y adolescentes de Centro Dos.
En octubre y durante la cena, Florencia Ischaso les anunció a sus padres que quería irse de vacaciones con siete amigas a Pinamar. Solas, las siete, a un lugar que ellas pudieran elegir… y sin padres cerca. Que ya estaba grande, que tenía 17, que otro verano en familia sería “un embole”. Los Ischaso, que ya se la veían venir, hicieron tripas corazón y, desde octubre, empezaron a rumiar eso que todos los padres de adolescentes deben enfrentar por primera vez (y para siempre): el dilema de que los hijos se vayan de vacaciones sin sus padres. Con el viaje de egresados y algunos campamentos escolares como experiencias de ensayo, son muchos los adolescentes que se sienten listos para asumir el nuevo desafío. Algunos optan por irse en grupos grandes (de entre siete y doce amigos); otros, en grupos más pequeños (de entre dos y seis), según el destino elegido y el perfil de los veraneantes. Los que cultivan un estilo más mochilero optan por el norte, el centro o el sur argentinos: desde Tucumán, Salta y Jujuy, hasta Las Grutas o la ruta de los Siete Lagos, pasando por la infalible Córdoba. Sin embargo, en verano, es la costa argentina la que está en el top del ranking de preferencias teen: Villa Gesell, Miramar, Pinamar y Mar del Plata son las predilectas de los chicos. Playa y diversión nocturna son, para quienes se están despidiendo de la secundaria, el combo perfecto. Pero mientras los chicos no paran de armar programas, para los padres la decisión no es nada fácil. La inseguridad, el consumo de alcohol y drogas, la exposición a la violencia, los accidentes de tránsito y el descontrol a nivel sexual que se pueda vivir en los lugares de veraneo desvelan a los más grandes. “Si te da miedo que les pase algo acá cerca de casa, imaginate lejos…” reconoce Marina Sánchez, mamá de Facundo (18). Después de un tira y afloje que duró semanas, Marina logró llegar a un acuerdo con su hijo, que ya tiene todo listo para desembarcar en Villa Gesell con diez amigos el próximo enero. “Cambiarán los lugares y las formas, pero es lo mismo que hemos vivido nosotros. Es fundamental no ponerse en contra desde el vamos. Lo ideal es escuchar y mediar para llegar a acuerdos”, sugiere la pediatra Marina del Santo, que atiende adolescentes.

LOS CHICOS SOLO QUIEREN DIVERTIRSE. Pasarla bien es el objetivo número uno de la mayoría de los adolescentes cuando de vacaciones se trata. Y la posibilidad de que esa diversión se prolongue sin la vigilancia paterna es sumamente tentadora. “Es una prueba que los padres deben pasar con el corazón en la mano”, admite Stella Maris Gulian, psicóloga y coordinadora de postgrados en clínica con niños y adolescentes de Centro Dos. Agrega del Santo, médica pediatra y especialista en adolescentes: “Si los padres están llenos de miedos, la distancia hace todo más difícil. No sólo tienen más días los chicos sin sus padres: ¡tienen más libertad! Y el riesgo parece aumentar”. Es que, cuando hay kilómetros de distancia, el escenario parecería poblarse aún más de incertidumbres; y las noticias y cifras oficiales no hacen más que profundizar una imagen de desborde continuo y acechanzas. Aunque se calcula que un porcentaje importante de chicas ya han debutado sexualmente a los 17 años, muchos padres consideran al sexo como el gran cuco de las vacaciones con amigos. El temor a los manoseos, embarazos no deseados, transmisión de enfermedades y violaciones son los miedos más recurrentes, aún apesar de que estos riesgos sean los mismos que no estando de vacaciones. Fabiana Ghisi, que es madre de cinco hijos –tres de los cuales se van solos de vacaciones– cuenta: “Cuando mis hijas se fueron por primera vez con amigas, mi miedo tenía que ver con su integridad física. Temía que les pasara algo con desconocidos en los boliches. Antes de dejarlas ir, me la pasaba dándoles recomendaciones de todo tipo…”. Cuando Juan José, su hijo varón, se fue con amigos a los 17 años, uno de los grandes temores de Fabiana pasó porque tuvieran algún accidente de tránsito, consecuencia del exceso de alcohol. Ella admite: “A mi marido y a mí nos daba pavor que alguno de los chicos condujera borracho. En fiestas, en las previas o en las casas donde los chicos están solos, el tema del alcohol es tremendo”. No se equivoca. Según la Secretaría de Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), el 50% de los chicos de entre 12 y 13 años ya se ha iniciado en el consumo de alcohol; el 60% lo hace de forma abusiva, con un promedio de cinco vasos de cerveza. “En la adolescencia está el inicio del consumo: y ahí tiene mucho que ver la presión de grupo. Es posible que a muchos no les interese el alcohol, pero el pertenecer los presiona”, describe la licenciada Karina Casal, directora nacional de la Sedronar.(...)

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