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Julio 2006

Celeste Cid

Actúa desde los 12 años y a los 22, después de haber protagonizado papeles muy populares, decidió criar a su hijo André, estudiar astrología y estar más relajada. Entre sus planes, no figura ninguna telenovela y sí una película con Graciela Borges. Retrato de una chica súper tímida que reniega del mote de “rara” que se ganó.

Texto Agustín Gallardo Fotos Claudia Martínez (Enviados especiales a Bariloche)

  • “El trabajo no es lo más importante de mi vida. Ahora hay muchas otras cosas más importantes, como mi hijo”, dice la actriz que, en este momento, se encuentra disfrutando a pleno de la crianza de su hijo André. Por el trabajo publicitario que fue a hacer al sur habría cobrado unos 20 mil pesos.
  • “André me generó mucho orden (...). Yo, antes, cuando estaba sin trabajar, me acostaba a las cinco de la mañana y me levantaba a las tres de la tarde. Ahora ya no lo puedo hacer y disfruto de que eso suceda”.
  • "Mi relación con la popularidad es buena. Yo crecí con eso. Yo prefiero ganar menos y pasarla bien, antes que estar un año en un lugar que no me gusta. Pero te repito: lo puedo hacer ahora, que tengo cierto camino hecho. Es ahí cuando uno puede rebelarse".
A veces me pasa que, por más honesta que sea en una entrevista, las cosas verdaderas, las más importantes siguen siendo mías.

–¿Entonces no me vas a contar nada en esta nota?
–Esas cosas nadie te las dice. Para eso están los amigos.

Entrar en el universo íntimo de Celeste Cid (22) no es nada fácil. Hace falta estar con ella más de buen rato para saber quién es esta chica de rostro angelical y mirada penetrante que, luego de la producción de fotos, parece querer a toda costa mostrarse tal cual es. Simple. Imagen adolescente, flequillo sobre los ojos y una risa de nena que enternece. Celeste lleva zapatillas de lona, jeans y remera. Súper relajada, se le nota que está pasando un momento de serenidad. Acaba de protagonizar dos capítulos de Mujeres Asesinas. Ahora, dice que tiene ganas de debutar en cine. “Posiblemente sea con Graciela Borges”, cuenta pero no agrega ni un detalle más. Es que este presente la encuentra disfrutando del ocio, algo a lo que no estaba tan acostumbrada. Debutó en televisión cuando todavía era una chica de 12 años, en Chiquititas, y nunca más paró. A los 17, abandonó el colegio secundario para hacer su primer protagónico. Luego de ocho temporadas seguidas en distintas tiras, y haber brillado como Bárbara, la perturbada mala de Verano del ’98, llegó a Resistiré, la exitosa novela que protagonizó junto a Pablo Echarri. Justo cuando se apostaba a una segunda parte, ella simplemente se embarazó y tuvo a su hijo André con su pareja, el músico Emmanuel Horvilleur. Pero ella no siente que haya quemando etapas ni mucho menos. “Es la vida que me tocó, la que tengo y, sobre todo, la que elegí”, asegura desde Bariloche, a donde viajó para descansar, pasar unos días con su hijo y promocionar la marca de telefonía celular Personal. “El trabajo no es lo más importante de mi vida. Ahora hay muchas otras cosas más importantes”, dice.

–¿Qué cambió con un hijo?
–Me generó mucho orden y responsabilidad. Yo, antes, cuando estaba sin trabajar, me acostaba a las cinco de la mañana y me levantaba a las tres de la tarde. Ahora ya no lo puedo hacer y disfruto de que eso suceda. Además, tenemos una relación muy divertida y se porta re bien. Siento que tiene suficiente mamá y entonces no tiene nada que reclamarme. Por suerte puedo permitirme no trabajar y tener la posibilidad de estar con él, aunque a veces es algo que no está bien visto. Aquí hay una sociedad que te demanda cosas, como por ejemplo cuando acabás de tener un hijo, ya tenés que volver a ser la de antes, a recuperar tu figura. “Pero, ¿cómo?, ya tuvo a su hijo y no volvió a su peso?”. ¡Si esa mujer acaba de tener un hijo es obvio que no va a tener el cuerpo de siempre!

–¿Qué tipo de familia son?
–Somos un buen trío (ríe). Cada uno ocupa su lugar. Yo, por ejemplo, no cocinaba y Emmanuel lo hace muy bien. El es un papá que hace todo: cocina, cambia pañales y baña al nene. Después yo lo llevo al jardín. Por la tarde solemos salir a caminar por la calle Santa Fe.

–Hace un tiempo dijeron que estabas alejada de tu pareja.
–Sí, es cierto que hubo un período donde no estuvimos bien pero, bueno, siempre hay crisis en las parejas. Ahora estamos muy bien.

A Celeste no le gusta mucho que hablen de su vida privada y menos que se la encasille como “chica rara”. “Básicamente te puedo decir que soy muy simple, no soy nada de eso que dicen”, arremete. Desde hace poco asegura que aprendió a convivir con esa imagen. “Me lo tomo como algo más relajado. Antes miraba lo que publicaban sobre mí y decía; “yo no soy esta”, “yo no hablo de esa manera”, “yo no uso esas palabras”. Ahora me molesta menos, sé diferenciar y tengo la posibilidad de elegir lo que hago. Estoy acostumbrada a elegir dónde quiero estar. Lo mío tiene que ver con lo que yo tengo ganas de hacer y ofrecerlo, y no con lo que la gente quiere que haga”.

–¿Algo de esto tuvo que ver el libro que publicaste con fotos tuyas el año pasado? (N. del R. El libro se llama Hiel).
–Exacto, se trata de eso.

–¿Sos tan tímida como dicen?
–Sí, tal vez soy bastante reservada. Desde chica no me sentía muy identificada con la gente con la que estaba. Me pasaban cosas de las que no me sentía parte. Si bien tenía muy buenas amigas, no compartía gustos y llevaba un camino más individual.

– ¿Es la imagen que se construyó de vos o es real?
–No sé bien qué decirte... En realidad, creo que pasa con todos los personajes públicos. A mí me tocó el de chica rara y oscura (ríe). Tampoco me importa lo que digan, tengo en claro quién soy. A veces, en las entrevistas, siempre preguntan lo mismo y escriben lo que imaginan de vos. Hace poco pusieron algo así como: “Soy una chica oscura pero siempre busco la luz” (ríe). Quizás tome algo de los personajes que me tocan, pero mi vida no es una oscuridad ni mucho menos. De hecho, mis amigas me dicen: “Por qué escriben eso de vos, parece que están hablando de otra persona” (se ríe otra vez).

–¿Cómo empezaste a interesarte por la astrología?
–Empecé a estudiar durante el embarazo, y luego me fui comprando algunos libros. Todavía no sé hacer una carta astral. Con la astrología podés ver la energía de las personas.

–¿Te llevás bien con el mundo de los actores?
–Me llevo muy bien, pero igual siempre me gusta trabajar con gente que me interese. Admiro a Carolina Fal, me parece una excelente actriz. Ella hizo cosas muy pequeñas que fueron grandiosas. Y además pudo haber hecho cosas más grandes para hacerse ver y no lo hizo. Recién ahora yo puedo hacer eso.

–La mitad de tu vida has estado expuesta a los medios, ¿qué tal tu relación con la popularidad?
–Es buena, porque recibís cosas de la gente todo el tiempo. Yo crecí con eso. Pienso que si te refleja es bueno. Ahora, si lo hacés por agradar ya no. Yo prefiero ganar menos y pasarla bien, antes que estar un año en un lugar que no me gusta. Pero te repito: lo puedo hacer ahora, que tengo cierto camino hecho. Es ahí cuando uno puede rebelarse.

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