Producción: Agustina DAndraia. Ilustración: Francisco Alt.
Leé el resto de las opiniones en Para Ti de esta semana. ;)
Todas las drogas que se inyectan en las venas, y sobre todo las nuevas de carácter sintético como el XTC (éxtasis) y mil pastillas que circulan en la noche, deben ser combatidas. Pero, sobre todo, debe ser eliminado el paco, con sanciones rigurosas y una consistente acción policial. La marihuana, hoy, debe ser conceptuada como el vino o el tabaco: tenga en cuenta sus inconvenientes y cuídese solo.
Atención. En momentos en que nuestro país está regulando sus fondos
y sus posibilidades, no es cuestión de improvisar. La marihuana y la
cocaína siempre se han consumido aquí, sin que nadie molestara a losusuarios
¡Desde el 1900!Mejor dejarlo en esa zona gris, antes que autorizar lo imprevisible. Siempre se ha fumado marihuana, siempre se ha inhalado la blanca. Ahora aparece el siniestro elemento del paco, del que no sabemos si es un residuo de las cocinas de cocaína instaladas en nuestro país
o un veneno independiente. Nuestros problemas son el paco, las drogas sintéticas (XTC y otras) y la falta de cobertura policial. Los narcotraficantes de Colombia, México y otros países deben registrar que éste no es un buen mercado para ellos. Lo apreciarán muy pronto si descubren que hay radares en las fronteras que te detectan, hay artillería que te liquida, hay cadena perpetua para los traficantes. El tiempo de los hippies fue hace 50 años. Ubiquémonos. Tenemos un problema de inseguridad que debe resolverse combatiendo con seriedad a las drogas conectadas con el mundo del delito joven y violento. El paco y todos los elementos humanos, químicos e industriales que forman parte de su elaboración.
(*) Periodista, conductor de Rolando Hanglin en Radio 10 y autor del libro El señor González: cada vez más facho, entre otros.
QUE NINGUN PIBE VAYA PRESO POR CONSUMIR
Por Victoria Donda (*)
Cuando decimos que hay que despenalizar,
estamos planteando que ninguna
persona vaya presa o se le inicie una
causa penal por consumir una sustancia calificada
como ilícita.
La actual ley de drogas prohíbe, además del comercio y la producción de estupefacientes, la tenencia de drogas para consumo personal. Esto implica que de todas las causas por infracciones a esta ley, el 95% sea a consumidores o por tenencia y sólo el 5% por narcotráfico. Hay que despenalizar el consumo para combatir el narcotráfico, porque esta ley no está funcionando. Lo demuestran las estadísticas y lo afirman otros países de la región e incluso la ONU. Con esta ley estamos penalizando a los consumidores y abarrotando a la justicia de causas sin mucho sentido. Por otro lado, hay varios fallos de la Corte que expresan que no se debe criminalizar a los consumidores. Hoy, como están las cosas, cualquier persona puede ser detenida por tener alguna droga en su poder y una vez iniciado el proceso penal deberá demostrar que era para consumo personal. De esta manera se esta violando el principio de inocencia, porque en primera instancia la persona es culpable y debe demostrar que es inocente y también el Art. 19 de la Constitución, que expresa que las acciones privadas de las personas, mientras no afecten a terceros, no deben ser alcanzadas por la justicia.
Las adicciones son un problema: debemos tratarlas con seriedad y abordarlas
desde la óptica de la salud pública y la educación. Por eso, además
de la Ley de Salud Mental que está vigente desde hace un año, en
la que se incluye el tratamiento de las adicciones, también presentamos
el proyecto de ley Programa Nacional de Asistencia a las Adicciones,
para tratar en forma casi conjunta con la despenalización.
Es fundamental para nuestra sociedad terminar con la penalización a
usuarios de drogas. Un adicto no necesita ir a la cárcel para rehabilitarse,
requiere de una propuesta integral desde la salud y la educación.
Con la cárcel marginamos y estigmatizamos mucho más. Encarcelando
al consumidor no combatimos el narcotráfico.
Esa es nuestra propuesta: que ningún pibe vaya preso por consumir,
que sigan penados la producción y el comercio de estupefacientes, para
combatir en serio al narcotráfico y terminar con la violencia que genera
y con la corrupción policial. Creemos que es una deuda de la democracia
y es urgente saldarla.
(*) Diputada Nacional por el Movimiento Libres del Sur en el FAP.
SI LO DAÑINO NO TIENE PENA
ES INTERPRETADO COMO BUENO
Por Dardo Caraballo (*)
La propagación del consumo de drogas las ha hecho
llegar hasta nuestras narices, en la esquina
de la escuela, en las plazas. Las góndolas de la
posmodernidad las ofrecen dando la sensación
de que nada podemos hacer.
La enfermedad adictiva comienza por decisiones autónomas, pero no podemos predecir cuándo se perderá la autonomía. La ciencia confirma los efectos del cannabis sobre el sistema nervioso central, que debido a su amplia distribución y acumulación en tejidos grasos demora días en ser eliminada del cuerpo. Por ejemplo, el deterioro del lóbulo frontal provoca una pérdida de interés por las cosas que normalmente nos movilizan síndrome amotivacional, altera los mecanismos que hacen razonables nuestras conductas y se asocia a mayor incidencia de psicosis.
Despenalizar en este contexto confunde. No sólo no da respuesta a un problema complejo sino que abandona y empuja hacia la enfermedad, la delincuencia, la violencia y el aislamiento. Si lo dañino no tiene pena, entonces es interpretado como bueno. La droga no podría avanzar como lo hace si existiera una sociedad decidida en sus definiciones y actitudes. El silencio y la indiferencia suelen ser los mejores aliados de este negocio de la muerte. Necesitamos una red de padres, familias, comunicadores sociales, educadores y políticos como alternativa superadora a una sociedad adicta con hijos huérfanos de padres vivos.
Promovamos vínculos fuertes y espacios de escucha donde podamos
expresar lo que sentimos y necesitamos, para desplegar potencialidades
que den sentido a la vida y nos hagan felices. La educación nos aproxima
a la verdad. La verdad nos hace libres.
(*) Médico gastroenterólogo y miembro de la Comisión de
Drogadependencia de la Conferencia Episcopal Argentina.(...)