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Marzo 2009

Joyas de la arquitectura

No es la primera vez que grandes arquitectos se dedican al diseño de joyas. Pero, lo que Oscar Niemeyer y Frank Gehry realizaron para H. Stern y Tiffany & Co., respectivamente, es una expresión de cómo maestros ideólogos de monumentales construcciones también pueden asombrar con pequeños –y sublimes– accesorios con su sello inconfundible.
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textos V. MARIÑO/S. OCAMPO fotos AFP/H. STERN/A. ATLANTIDA.

Es lo mismo crear un enorme edificio que una diminuta pieza de lujo? No, pero se parecen bastante… En ambos casos se trata de pensar y concebir en el espacio, estructurarlo en dibujos y maquetas, y convertir todo en formas, colores y diseños diferentes. Claro que de este proceso creativo a la consumación de una joya o algún otro objeto decorativo y funcional hay un paso que no se repite en la construcción de un edificio… “Pasar de la arquitectura al diseño de joyas es un entrenamiento proyectual donde lo que cambia es la escala”, explica desde el tablero el arquitecto Ricardo Blanco. Y su colega, Adriana Pérez Moralejo, ofrece algunos ejemplos: “Ante la dificultad de encontrar muebles para su propia casa, en Ukkel, el belga Henri Clemens van de Velde (1863-1957) diseñó su propio mobiliario; también Charles Rennie Mackintosh (1868-1928) hizo muebles para los hogares que él mismo construyó y Frank Lloyd Wright (1867-1959) diseñó ventanas y lámparas. En cuanto a las joyas, el italiano Ettore Sottsass (1917-2007) creó para la joyería Cartier una colección privada y Michael Graves se dedicó a los utensilios”.

El tema quedó instalado a partir de la coincidencia de dos maestros de la arquitectura mundial devenidos joyeros: el brasileño centenario, Oscar Niemeyer, en sociedad con la firma H. Stern, y el canadiense radicado en Estados Unidos, Frank Gehry, quien diseña joyas para Tiffany & Co. En ambos casos, sorprende cómo sus pequeñas creaciones conservan el sello inconfundible de sus grandes obras.

LAS CURVAS BRASILEÑAS. A sus 102 años, el arquitecto brasileño Oscar Ribeiro de Almeida Niemeyer lo ha hecho casi todo. Nacido el 15 de diciembre de 1907, se graduó de ingeniero arquitecto en 1934, en la Escuela Nacional de Bellas Artes y comenzó a trabajar con Lúcio Costa, una de las principales figuras de la vanguardia latinoamericana. Ambos realizaron las obras del Ministerio de Educación de Río junto al gran maestro del movimiento moderno, el arquitecto franco-suizo Le Corbusier.

Su primer proyecto propio fue una iglesia y un casino a orillas del Lago de Pampulha, en Belo Horizonte. Las novedosas líneas de ese pequeño templo dedicado a San Francisco de Asís llamaron inmediatamente la atención. “Tuvo mucho éxito porque era distinto: una arquitectura más leve y suelta, cuya forma intentaba sorprender”, expresó Niemeyer, más conocido como el hombre que inventó y diseñó Brasilia, la nueva capital del país, a partir de 1960. Se encargó de la realización de decenas de edificios residenciales, comerciales y administrativos, como la residencia del Presidente (Palácio da Alvorada), el Congreso Nacional, la Catedral de Brasilia, el Palacio de Itamaraty (sede de la cancillería), la sede del Supremo Tribunal Federal y el Palacio del Planalto, entre otros.

“La arquitectura debe crear sorpresa”, repetía como frase de cabecera Niemeyer –artífice de edificios con soportes de curvas libres, estructuras dinámicas y livianas en las que parece importar más la plasticidad que la función– cuyo trabajo se extendió por el mundo entero. Siguió trabajando con Le Corbusier en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, y durante su exilio –a fines de los ´60– ideó la Universidad de Constantino en Argelia y la sede de la editorial Mondadori en Italia.

Entre 1991 y 1996 realizó el Museo de Arte Contemporáneo de Niterói, considerada una de sus mejores obras. Actualmente Niemeyer vive en Río de Janeiro en un edificio de diez plantas diseñado por él mismo, y sigue trabajando con la pasión de siempre. “La vida es más importante que la arquitectura; la invención está en probar algo diferente”, dice y lo vive en carne propia asumiendo el riesgo de poner su nombre en una serie de joyas para H. Stern. Realizó una colección de piezas de oro y diamantes inspiradas en las curvas de la figura femenina, dividida en varias líneas –entre ellas se destacan las series Mujer, Pampulha, Brasilia, Copan y Curvas– que se venden exclusivamente en Brasil, fiel a la obra arquitectónica de su creador, presentan una aparente facilidad para moverse libremente en el espacio, con una sensual sutileza.

COMPLEJA SIMPLICIDAD. El canadiense radicado en Estados Unidos, Frank Owen Gehry (80), se graduó de arquitecto en la Universidad del Sur de California y luego realizó un master en urbanismo en la Universidad de Harvard. Diseñó más de 50 grandes edificios y residencias en EE.UU. y el mundo, incluyendo el Museo de Guggenheim de Bilbao, la Pista de Patinaje Sobre Hielo de Disney en Anaheim, el Museo de los Niños de Los Ángeles, el Museo Aeroespacial de California y el Instituto Psiquiátrico de Yale.

Fue él quien le dio nuevos aires al famoso Hollywood Bowl agregándole esferas de fibras de vidrio para mejorar la acústica del recinto. Su estilo: una arquitectura que apunta al regreso a las fuentes, simple, concreta, basada en el juego de formas geométricas y volúmenes, además de materiales innovadores. “Los edificios tardan mucho en construirse y, a veces, necesito gratificaciones más inmediatas”, declaró en varias ocasiones Gehry, quien ya a fines de los ´70 dibujaba peces y los aplicaba en el diseño de lámparas. También creó muebles para el Guggenheim y el hotel Marqués del Riscal en Elciego, Álava, España, y sillones con cartón prensado.

Su estreno en joyería fue en 2004, y luego llegó su asociación con Tiffany´s & Co a través de la que exhibe una serie muy personal, con ondulaciones suaves y formas alargadas; y, así como en arquitectura innovó con sus paredes curvas de titanio, en las joyas recurrió al oro de diferentes colores, diamantes en bruto, plata y madera de Pernambuco. Sus joyas cuestan entre 40 euros y mil, y según Michael J. Kowalski, presidente de Tiffany´s & Co:“La colaboración de Gehry ha cambiado las reglas establecidas sin dejar de lado la calidad y la innovación”.

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