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Marzo 2003

Juan Carlos Kusnetzoff

Cansado del desnudo que muestra todo e insinúa poco, el reconocido sexólogo recomienda vestirse más, "para esconder y excitar". En tiempos de guerra, habla de amor… de hacer el amor: usando mucho la imaginación y sin meter en la cama los gajes del estrés. Además, apuntes para romper la rutina y ser -y hacer- más "sexies-felices".
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Texto: Luciana Peker. Fotos: Axel Indik

  • "Es una cuestión anatómica y hay que aceptarlo así. El hombre, primero, ama a su pene y, después, a su mujer"
  • Un hombre, una mujer… y el sexólogo.
A su papá, Salomón, le parecía que un médico debía tener un estetoscopio colgado y que una cosa era decir: "Mi hijo el doctor"; y otra muy, muy diferente: "Mi hijo el sexólogo". A su propio hijo (Andy Kusnetzoff) lo enorgullece el título de su papá. Tanto, que lo tiene como columnista de su propio programa Perros de la Calle (en la radio de música electrónica FM Metro).

El es Juan Carlos Kusnetzoff, director del Programa de Sexología Clínica del Hospital de Clínicas y de la maestría en Educación Sexual de la Fundación Universitaria René Favaloro. Tiene 66 años y está en el medio de dos generaciones que vieron "cambiar el mundo" y, principalmente, el ombligo del mundo: el sexo.

El vivió la época en que la palabra orgasmo figuraba en el diccionario de la censura y su contestador automático se llenaba de amenazas (incluso contra sus hijos: Andy y Diego) por el delito de incitar a disfrutar del propio cuerpo. Y, actualmente, mira azorado como la televisión muestra cuerpos desnudos, muy desnudos, muchos desnudos, tan desnudos que ya no desnudan nada. "Ahora hay que hacer el amor vestidos. Ese es mi principal consejo en esta época. Cuando todo se muestra hay que esconder algo, poner un poco de tela que exija algún grado de dificultad para llegar a descubrir, con excitación y asombro, los cuerpos desnudos", recomienda el sexólogo.

Pero hay algo que, aunque cambie, nunca cambia del todo: la diferencia entre varones y mujeres. Por eso, Kusnetzoff escribió los libros El hombre sexualmente feliz y La mujer sexualmente feliz (del mito a la verdad científica), dos libros publicados hace 15 años y reeditados (y aggiornados) en el 2003, por Ediciones Granica.

Masculino y femenino

-¿Qué tienen que saber varones y mujeres para ser sexualmente felices, y hacer felices a sus parejas?
-Es importante que los varones se den cuenta de que si quieren ir rápido nunca va a satisfacer a su mujer. Las mujeres necesitan ser estimuladas con tiempo. En el siglo pasado, ya se decía que: "La mujer es una inmensa arpa que brinda sus mejores sones a quien sepa tocarla mejor". Y las mujeres tienen que saber que pueden llegar a tener más de un orgasmo con dedicación y apertura, pero no de las piernas, sino de las neuronas y de la imaginación.

-¿Los hombres tienen  más fantasías sexuales que las mujeres?
-Las fantasías son diferentes. Muchas veces los hombres proponen tener sexo grupal y las mujeres rechazan la idea de compartir la cama con otras mujeres, hombres o parejas. Y ésa es una fantasía muy común en los varones. Aunque, cada vez más, hay matrimonios muy bien avenidos que tienen periódicamente relaciones sexuales con otras parejas, siempre cuidándose del SIDA.

-¿La rutina aplasta a hombres y mujeres por igual?
-Afecta más a los hombres que no pueden simular y tienen que tener una erección lo suficientemente firme como para poder penetrar. Para ellos es una carga mayor seguir los mismos pasos todos los días.

-La pregunta del millón: ¿hay alguna forma de evitar la rutina en una pareja?
-Sí, lo más importante es tener una vida sexual (no genital) intensa: abrazar y besar. En lo posible hay que acostarse y levantarse con un beso. Además hay que tratar de variar. Pero no en las posiciones que, en realidad, son dos o tres. Las parejas tienen que salir de vez en cuando, tener una conversación en un café, eso también estimula el erotismo. Y, fundamentalmente, erradicar la práctica de protestar y reclamar en la cama. La cama debe ser reservada para nada más que dos cosas: dormir y tener relaciones sexuales. Para nada más. La cama tiene que estar descontaminada, más aún en épocas de crisis.

-Sin embargo, hoy es imposible hacer de la cama una "isla", alejada de toda realidad de crisis y estrés.
-Es cierto que la preocupación por el trabajo y, mucho más, la desocupación van en contra del deseo, pero meterse en ese círculo vicioso es convocar a infinidad de mitos y miedos. Así, el hombre dice: "Me echaron del trabajo. Ahora, si no cumplo, también me va a dejar mi mujer que se va a buscar otro". El macho argentino cree que la mujer es una casquivana y que si no tiene relaciones sexuales con penetración se va a ir con otro. El hombre se fuerza y, como no se puede tener una erección a pedido, falla. Entonces se desespera. Lo mejor sería que, si por los problemas que padece no tiene deseo, se dé tiempo para recuperar las ganas sin sumarse presiones. Pero en general los varones no se permiten tomarse ese tiempo. El tema de fondo es que el hombre parece que tiene relaciones sexuales con la mujer, pero las relaciones las tiene con el pene. Y una vez que el pene se erecta se fija con quién se acuesta.

-¿Está diciendo que para los hombre primero está su pene y después su pareja?
-Es una cuestión anatómica y hay que aceptarlo así. El hombre, primero, ama a su pene y, después, a su mujer. <p>


(www.e-sexologia.com / email: juanck@ciudad.com.ar)

Consejos de un experto

Lo que un hombre debe saber de una mujer
Cómo es la primera vez. La mujer, diga lo que diga, avance
donde avance, quiera lo que quiera, es siempre delicada y quiere ser contenida cuidadosamente, desde el punto de vista verbal y de
los gestos. Siempre aprecia el romanticismo.
Cómo lo hace la primera vez. Las mujer es siempre lenta. Pero no porque tiene ganas o le gusta. Es lenta porque lleva tres veces más tiempo llenar de sangre la pelvis femenina (abierta y sin contención fibrosa) que el pene (un recipiente elongado de 30 centímetros cúbicos y cerrado). Por eso las mujeres requieren caricias y un buen grado de excitación sexual antes de la penetración.
Cuántos orgasmos pueden tener. Las mujeres tienen la posibilidad de ser multiorgásmicas, si son bien estimuladas antes, durante y después de la relación sexual.

Lo que una mujer debe saber de un hombre
Cómo es la primera vez.
El hombre siempre tiene miedo: de fallar, de no tener una erección y de durar demasiado poco. Se supone que tiene que saber y no sabe nada. Es el que más sufre.
Cómo lo hace la primera vez. Para la mayoría de los hombres el sexo oral es el elemento central de la excitación. Para ellos es tan importante como besar en la boca. Pero a muchas mujeres no les gusta. Y no estimulan bien a sus parejas.
Cuántos orgasmos pueden tener.  El hombre, a diferencia de la mujer, es uniorgásmico. No puede tener más de un orgasmo. Después de la relación entra en un período refractario que es extremadamente variable. Cuando son jóvenes ese período es corto. Después de la tercera edad, puede durar días.

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