Para Ti

Actualidad

Marzo 2005

Mentes que brillan

¿Qué sucede cuando un hijo no sólo parece mucho más inteligente de lo normal -una falsa sensación, propia de padres orgullosos- sino que, efectivamente, lo es? Se calcula que el 2 % de la población infantil tiene habilidades de aprendizaje y resolución de problemas "superiores". Pueden ser "superdotados" -con un coeficiente intelectual (CI) superior a 145-, "talentosos" -se destacan en una determinada materia-, precoces o genios. Son "diferentes" al resto y, como tales, requieren cuidado, atención y educación especiales.

Texto D. Fajardo Fotos E. Escalante.

  • El acompañamiento y la contención familiar son algunos de los pilares que necesita un chico de inteligencia superior. Los dos que le contaron su historia a Para Ti lo tienen: Lucas (9) -junto a sus papás, Daniel y Mónica- y Sofía (7) con sus papás, Alejandro y Alejandra, y sus hermanos Ezequiel y Facundo.
  • Se calcula que el 2 % de la población infantil tiene habilidades de aprendizaje y resolución de problemas "superiores". Pueden ser "superdotados" -con un coeficiente intelectual (CI) superior a 145-, "talentosos" -se destacan en una determinada materia-, precoces o genios. Son "diferentes" al resto y, como tales, requieren cuidado, atención y educación especiales.
Cuando una pareja piensa en su futuro hijo, lo sueña "saludable e inteligente". Nada más… Aunque se supone que si, además, esta inteligencia es "superior" a la del resto, entonces todo podría resultar mucho mejor. Eso es lo que sucede con el 2 por ciento de la población infantil, chicos y chicas que aprenden muy rápido y resuelven los problemas más eficientemente que otros.

La inteligencia es la capacidad que tiene un sujeto de resolver situaciones novedosas en un tiempo acotado y en forma acertada, con las variantes que impone el caso, sea más o menos inteligente. La "superdotación" es la mayor capacidad para explotar las aptitudes intelectuales que tienen algunos sujetos en relación a la media poblacional. En la superdotación, que es innata, confluyen dos factores, uno hereditario (no comprobado fehacientemente) y otro ontogenético, guiado más bien por la educación y la posibilidad de recibir mayor cantidad de estímulos producto de padres y un entorno con intereses creativos.

Una persona es considerada "superdotada" cuando tiene un coeficiente intelectual (CI) superior a 145 (la media tiene un CI que va de los 100 a los 105) y una habilidad por encima de lo normal, altos niveles de compromiso con la tarea y alto coeficiente de creatividad. Por su parte, "talentoso" es aquel que muestra una aptitud muy destacada en una materia determinada en el campo académico, generalmente con un CI superior a 120. Los superdotados tienen uno o más talentos añadidos. Se dice que alguien es "precoz" cuando tiene un desarrollo temprano en determinada área. La mayoría de los superdotados son precoces, principalmente a nivel de desarrollo psicomotor y del lenguaje. Antes se creía que "genio" era una persona con un CI extremadamente elevado (por encima de 180); hoy ese criterio se ha eliminado. Ahora, en cambio, se reconoce como genio a la persona que, dentro de la superdotación y su compromiso con la tarea, es creativa y logra una obra "genial".

Claro que ser extremadamente inteligente, superdotado o genial "tiene sus complicaciones si no se atiende adecuadamente sus necesidades tanto intelectuales como individuales", advierte Mariela Vergara Panzeri, directora del Centro para el Desarrollo del Alto Potencial.

Un superdotado en casa

Una de las características de estos chicos es que "su madurez emocional corresponde a su edad cronológica, mientras que su nivel intelectual generalmente es de dos años para arriba. Como suelen tener buena dicción y excelente vocabulario, a veces se los trata como si fueran adultos. Este es uno de los conflictos. No hay que olvidarse de que a pesar de su capacidad intelectual siguen siendo chicos. No hay que exigirles más de lo que pueden dar", afirma Vergara Panzeri. Para Carlos Allende, psicólogo y doctorado en educación para chicos superdotados y miembro de Creaidea, asociación dedicada a asistir a chicos con talento, "es importante que los padres puedan detectar aspectos diferentes en estos chicos, considerando que no todo lo que sale de la regla es negativo". Según el especialista, los aspectos que los padres tienen que tener en cuenta son: si el chico lee tempranamente, si tiene ideas originales, si aprende con rapidez, si todo le despierta interés o curiosidad, si entre los 5 y 6 años tiene inquietudes de tipo sociológico, si se plantea aspectos de la injusticia social, si le interesa el arte y toda expresión sensible, si es intuitivo, si maneja temáticas abstractas, si es amante de los juegos de ingenio y muchas veces "descubre" el ajedrez, si le interesan los rompecabezas, los objetos para armar y los juegos generalmente solitarios. Y aclara que "puede manifestar aislamiento en el colegio y tener ciertos problemas de conducta". Vergara Panzeri suma otra característica más: "son chicos hipersensibles. Tienen la sensibilidad a flor de piel. Se angustian más de lo normal y tienen altos valores éticos y morales". Esta psicóloga explica que muchos papás se sienten confundidos, piensan que es una idea de ellos, que por una cuestión de orgulloso creen que su hijo es más inteligente que lo normal. "Estos papás se tienen que sacar la duda. Hay estudios psicológicos que determinan el coeficiente intelectual del chico. Es necesario saberlo para poder canalizar las necesidades especiales que tiene este tipo de chicos", sintetiza la lic. Vergara Panzeri.

"Si los papás están atentos a los puntos arriba mencionados, es posible que puedan comprender las diferencias, a no tenerles miedo y a estar preparados a esperar el pedido de ayuda de sus hijos. Estos chicos requieren mucha atención, cariño y estímulo. Y cuando los papás toman conciencia de esto, les pueden crear los espacios que ellos mismos solicitan", explica Allende.

Generalmente los chicos superdotados tienen problemas de conducta en el colegio como consecuencia de su aburrimiento en clase. Héctor Roldán, director de Creaidea, apunta: "el ser muy inteligente se convierte en un problema cuando comienza la escolaridad". Y Vergara Panzeri explica: "hay dos reacciones: por un lado están los que llaman la atención, se portan mal, no atienden las consignas de la maestra o conversan todo el tiempo. En el otro extremo están los que se mimetizan con el resto de la clase para pasar desapercibidos". Es necesario, entonces, hacer adaptaciones curriculares para que el chico no se aburra en clase y satisfaga su necesidad de adquirir nuevos conocimientos. "En el mundo se implementan tres estrategias educativas para trabajar con los chicos talentosos -señala Vergara Panzeri-. Estas son el enriquecimiento (adaptar la currícula a la capacidad de cada uno), el aceleramiento (que el chico vaya salteando grados de acuerdo a lo que sabe) y el agrupamiento (que los de mayor nivel intelectual estén agrupados en una misma clase). En Argentina, sólo se aplica el de enriquecimiento, es decir, profundizar y ampliar los contenidos para que sea significativo para ese chico. Después de todo, el objetivo de la escuela es que los chicos vayan a aprender".

Lucas Muller (9)
"La escuela me aburre"

A los dos años armaba rompecabezas de doce piezas y reconocía todos los colores. A los tres, jugaba al ajedrez y ya sabía la hora. A los seis, hacía operaciones con raíz cuadrada, cúbica y potencia. Y hoy, a los nueve, Lucas hace fórmulas de química, las mismas que aprenden los chicos de tercer año de Polimodal. "Cuando Lucas nació tuvo problemas de salud tan serios que rogábamos que fuera normal. Fue sietemesino, sufrió un cuadro de desnutrición severa y tuvo que enfrentar dos cirugías de estómago", cuenta Mónica (43), su mamá. "Pero de repente, comenzó a hacer cosas precozmente", agrega Daniel (38), su papá. A los cinco años decidieron hacerle un psicodiagnóstico donde se determinó que tenía un alto CI Hoy, con una edad mental de un chico de 16 años y cursando quinto grado en una escuela privada -Quinquela Martín, de la localidad de Guernica-, Lucas confiesa: "La escuela me aburre. Enseñan lo que ya sé". Desde primer grado su educación fue problemática: hicieron una adaptación curricular para que él aprendiera los contenidos de tercer grado porque estaba muy avanzado. Una profesora particular le da clases de química por la tarde para satisfacer su demanda de aprendizaje, pero no es suficiente. Sus papás quieren que él siga avanzando en grados, pero la Ley impide que en la provincia de Buenos Aires un chico finalice el ciclo secundario antes de cumplir los 17. "Ahora se acaba de iniciar un expediente para tramitar que por la vía de la excepción, él pueda seguir acelerando su aprendizaje", comenta Mónica. Y agrega: "Para él es una tortura seguir con el ritmo normal de la clase. Cualquier chico va a la escuela para aprender y no a escuchar lo que ya sabe. Es muy triste mendigar educación, pero el sistema no contempla a los chicos como Lucas". Fanático de las historias de Julio Verne y de las películas de Steven Spielberg, asegura que cuando sea grande va a ser "inventor o científico en medicina". Pero por ahora sólo piensa en que en media hora lo pasan a buscar sus amigos -David, de 12 y Esteban, de 14- para ir a jugar al fútbol.

Sofía Terre (7)
"Mis compañeros me decían que era extraterrestre"

En griego, Sofía significa "sabiduría". Cuando Alejandra (44) y Alejandro (47) la adoptaron, faltaban diez días para que cumpliera nueve meses y desde el primer día los sorprendió con sus actitudes: llamó "Cacu" a Facundo (17), el primer hijo adoptivo de los Terre. Dos años más tarde, la familia se completó con la adopción de Ezequiel (13), un chico especial con un retraso madurativo. "Durante un tiempo, maestras especiales y profesionales trabajaron duro para sacar adelante a Ezequiel, que en ese momento no estaba escolarizado. Sofía estaba siempre en el medio y creíamos que su capacidad tenía que ver con una sobreestimulación", cuenta su mamá. Hiperactiva y ansiosa por aprender, a los cuatro años tomó el libro "Upa" y les hizo un reproche a sus padres que no querían enseñarle antes de que comenzara primer grado: "Ustedes no quieren enseñarme, pero miren cómo aprendí yo sola". A continuación empezó a leer el libro de corrido. Un comentario sobre la capacidad intelectual de Sofía de unos amigos de la familia hizo que los Terre la llevaran a una psicopedagoga para que les hiciera un diagnóstico. Tenía cuatro años y el test demostró que Sofía tenía la capacidad intelectual y madurativa de una chica de nueve. Poco después la llevaron a Creaidea. Actualmente está en segundo grado del colegio González Pecoche, en una clase de 22 chicos con dos maestras a cargo. El año pasado ella hizo primer grado en otra escuela "pero nos daba la sensación de que no podían contener un caso como el de Sofi", explica su mamá. Sofía agrega: "Me aburría mucho en clase y los chicos me decían que yo era extraterrestre porque sabía más que ellos". Alejandro cuenta: "Hubo un intento de adelantarla de grado, porque ella se aburre en clase, pero nos tropezamos con barreras administrativas". En el cuarto de Sofía, los muñecos de peluche compiten con los libros. Es fanática de Floricienta, de Boca y de los libros de Biología y Ecología. Mientras muestra sus libros, dice: "Cuando sea grande voy a ser veterinaria… Y también voy a dejarme horas libres para estudiar los dinosaurios".

 

Un CI de 178 y un trágico final
"Buscá la letra A de azul", le pidió su mamá. Con 18 meses, Brandenn Bremmer obedeció a su madre y apareció con un cubo con esa letra en su mano. Su mamá pensó que eso había sido fruto de la casualidad, pero cuando le fue pidiendo todas las letras del abecedario, descubrió sorprendida que su hijo ya conocía todas las letras. Poco después, un psicodiagnóstico determinó que Brandenn tenía un CI de 178. A los dos años, leía y memorizaba libros de cuentos; a los seis, ingresó en la secundaria y a los diez la terminó. En sólo siete días estudiaba los contenidos de todo un semestre. Se graduó en la Universidad de Nebraska como el alumno más joven en la historia de esa institución educativa. Con un talento especial para la música, tocaba el piano desde los tres, a los 4 interpretaba sinfonías y hasta grabó un CD. El pasado 15 de marzo, uno de los chicos superdotados más famosos del mundo se suicidó disparándose un tiro en la cabeza. Los especialistas que se ocuparon del caso consideraron que Brandenn "no supo integrarse a un mundo que exige normalidad y conformismo. Estos chicos no siguen una trayectoria natural. Si se busca darles una normalidad, se los destruye". Carlos Allende, psicólogo y doctorado en educación para chicos superdotados, sin embargo no cree que las causas del suicidio de Brandenn estén relacionadas con su alta capacidad intelectual. "Es necesario deslindar el tema de las patologías psicológicas del de la inteligencia superior. Conozco cientos de chicos que son inteligentes y ninguno se ha suicidado. El tema no está relacionado". Brandenn tenía sólo 14 años. En la pared de su cuarto permanece intacta la tabla periódica de elementos que colgó cuando tenía 7 años y soñaba con un futuro entre tubos de ensayo y experimentos.

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