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Agosto 2004

Peter Malenchini

Hace 30 años Peter Malenchini (58, separado, 4 hijos) era el profesor de dibujo favorito de los alumnos del colegio San Juan El Precursor de San Isidro. Los conquistó, con carisma y aires de rebeldía, y abusó sexualmente de algunos de ellos. Hoy, 30 años después, los que se callaron están hablando… Dicen que hay otras víctimas y que podrían aparecer algunas más recientes que agreguen al escrache público -el caso explotó con una cámara oculta organizada por la promoción ´76 del colegio en el programa Código Penal- una denuncia que logre una condena en la Justicia.
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Texto D. Fajardo/S. Ocampo/P.Maldonado Fotos C. Martínez/ M. Didari/A. Atlántida/Album personal de ex alumnos

  • En los '70, Peter Malenchini fue un carismático profesor de arte, idolatrado por sus alumnos más pequeños. Luego se convirtió en un artista "farandulero", famoso en los circuitos de San Isidro y Punta del Este.
  • Ayer: Luis María "Tupa" y Charlie Gontad. Hoy: "Tupa" confiesa que se alegra de ver el nombre Malenchini en la sección Policiales de los diarios.

Es un día cualquiera de 1970. Las familias más tradicionales de San Isidro y sus buenos autos copan el largo y el ancho de la calle Anchorena al 400. Los 60 alumnos de sexto grado del Colegio San Juan El Precursor están saliendo con destino a Córdoba. Con sus mochilas a cuestas, las bolsas de dormir y las carpas apiladas en la vereda, van y vienen con una ansiedad desesperada. Están inquietos, pero no tanto por la tardanza del micro sino por el retraso del profesor de dibujo, quien con sus 25 años y aires de rebeldía cincela en cada uno la idea de vivir la experiencia de una semana de campamento como una auténtica aventura.

De repente alguien da la señal más esperada. Un rubiecito con flequillo sobre la frente levanta el dedo índice y grita: "¡Allá viene!" Todos quedan paralizados. Las miradas siguen a un Valiant 4 color té con leche que acaba de doblar en la esquina del colegio y busca un lugar donde estacionar. Un enjambre de chicos corre hacia el auto y se arremolina a su alrededor. El motor apaga su marcha, se abre la puerta y ahí está él, el profe de dibujo, el ídolo de todo el grado: Peter Malenchini. "¿Quiénes viajan con usted, profe?", se desespera uno de los chicos. Se hace un silencio. Todos desean ser uno de los afortunados, los elegidos para viajar con él en su Valiant, para compartir su carpa. Pero Malenchini -que mueve su pelo largo, ni engominado ni escondido debajo de la camisa como lo usa en clase- ya lo tiene decidido… Y con su mano toca las cabezas de los dos "elegidos". El resto de los chicos deja escapar un suspiro de desilusión. Treinta años más tarde, descubrirán que fueron los verdaderos afortunados. Los elegidos de Peter Malenchini terminarían siendo sus primeras víctimas sexuales.

Dr. Jekyll y Mr. Hyde

"Un seductor nato. Un arrollador sexual". Es lo primero que dicen los que conocen de cerca a Peter Malenchini (su nombre legal es Pedro), 58 años, profesor de dibujo y artista plástico conocido en el ambiente de la farándula local y de Punta del Este. Uno de sus hermanos, Marcos Malenchini, también es famoso: es el dueño de una importante empresa de catering y del restaurante Puerto Malenchini en Puerto Madero.
Peter nació en 1946 y estudió en las escuelas nacionales de Bellas Artes Manuel Belgrano y Prilidiano Pueyrredón. Acuarelista de profesión, su especialidad es pintar desnudos. Y esto de desnudar gente, ya sea para sus retratos o sus fantasías sexuales, parece ser un tema recurrente en la vida de Malenchini. Ya en 1964, siendo manager de Los Cables Pelados, una banda de música beat compuesta por chicos de entre 10 y 15 años a la que Lito Nebbia le componía los temas, animó a los chicos a que se mostraran desnudos tapándose con las guitarras en la tapa del primer disco. Con el tiempo dejó de lado la música para dedicarse de lleno a la pintura. Fue así como en 1966 comenzó a dictar clases de dibujo en el colegio San Juan El Precursor, donde por su perfil de rebelde y su fama como amigo de Lito Nebbia se convirtió en el profesor más popular.

Allí mismo aprovechó sus dones carismáticos para cometer algunos de los abusos de los que hoy se lo acusa. Su centro de operaciones eran los campamentos: en el momento de la organización convencía a los chicos para juntar más dinero del necesario y -dicen quienes lo acusan- "se quedaba con el sobrante".

"Elegía a 'sus' ayudantes con quienes viajaba en su auto y compartía la carpa. Se duchaba con un grupo de cinco o seis a quienes terminaba manoseando -cuentan a Para Ti los ex alumnos del San Juan-. Para mantener ocultos sus delitos leía todas las cartas de los chicos y las que no le gustaba las filtraba". Juan Bancalari cuenta su propia experiencia: "Una vez les escribí a mis padres, desde un campamento en Córdoba, contándoles que la estaba pasando mal porque los extrañaba… Esa carta nunca llegó a destino". "Rompía las cartas que no lo favorecían. Yo fui testigo de eso", cuenta P., otro de sus alumnos que fue manoseado y que prefiere no dar su nombre por su alto puesto de trabajo. "También adoctrinaba a los alumnos para que cuando se confesaran sólo dijeran que habían hechos 'cosas malas' sin especificar qué, dónde ni mucho menos con quién", contó otro ex alumno. Una de las aberraciones que hoy revelan quienes participaban en los campamentos es que "si nos suponía constipados, nos ponía en fila y nos colocaba supositorios", admite no sin vergüenza otra víctima.

Finalmente en 1975 sería por una diferencia de dinero en la liquidación de uno de los campamentos que las autoridades del colegio habrían decidido echarlo.

Fue en el San Juan El Precursor donde conoció a María Dahl Rocha, que por esa época era una lindísima catequista. "Cuando lo conocí Peter era un tipo simpático, agradable, muy trabajador. Todo un buscavidas", así lo describe Ernesto Dahl Rocha, su suegro. Y continúa diciendo: "No imaginé que era abusador. María nunca se quejó de él como padre. Sé que sigue manteniendo económicamente a sus hijos". María y Peter se casaron luego de dos años de noviazgo, cuando ella tenía 19. Tuvieron cuatro hijos -Lucía (29), quien acaba de tener un bebé, Mateo (27), Guido (22) y Pedro (21)- y se separaron hace doce años. Un familiar que no quiere que se dé a conocer su nombre contó a Para Ti que cuando María supo de los escraches comentó incrédula: "Peter puede ser cualquier cosa, menos un pedófilo". Hoy María es empleada de la conocida inmobiliaria Mieres Propiedades y se gana la vida vendiendo terrenos en countries y barrios privados de la zona norte.

El arte de manipular

La popularidad de Peter como profesor en el San Juan El Precursor no fue nada comparada con la que cobró enseñando pintura en su atelier de la calle Primera Junta en San Isidro, el único que había para chicos en esa época. Poco después, su fama aumentó al convertirse en uno de los personajes vip de las temporadas en Punta del Este. Dicen que Peter tenía montado allí un negocio inmobiliario. Tenía una galería en La Barra, llamada La casa de Peter Malenchini. Allí, alquilaba las paredes a las señoras "bien" de San Isidro que habían tomado lecciones con él. "Cobraba 3.000 dólares por metro de pared, sin importar la calidad de los cuadros expuestos", disparó un habitué de las galerías de arte esteñas y aseguró: "Peter era muy habilidoso para manipular la autoestima de estas mujeres, con las cuales, en su mayoría, habría mantenido relaciones sexuales". Así alimentó su fama de mujeriego. Armaba todo un show para la temporada, con lo cual se aseguraba los 40.000 dólares que dicen que se llevaba al terminar cada verano. "Hábil en la conquista de las mujeres y de los sponsors", lo describió otro allegado al artista. Siempre supo venderse bien y fue un genio en el arte de rodearse de modelos y de gente famosa: retrató a Valeria Mazza y a María Vázquez y les dio clases de pintura a Gerardo Romaro, Susana Romero y Nicole Neumann. Pero este último verano no tuvo la suerte de siempre. El 9 de enero, cuando inauguró la Galería del Mar, no obtuvo buenos dividendos ya que, alertados por los últimos escraches, muchos artistas se negaron a darle dinero para exponer sus obras. Dicen que el último vernisagge que ofreció en Punta del Este fue un fracaso: sirvió pizza cortada en trocitos y vino de damajuana. Alejandro Rainieri, artista plástico y RRPP, que lo conoce desde hace diez años, es uno de los pocos que se anima a hablar bien de él: "es un buen profesional. Cuando comencé a pintar, me recomendó algunos talleres y me asesoró muy bien. Sabe mucho de pintura y es buen profesor". Pero la mayoría no opina lo mismo. "Tenía muy buena reputación en San Isidro. Todos querían estudiar con Peter Malenchini. Sin embargo, tiempo después, muchas de mis amigas que fueron al taller coincidieron en que era un degenerado", sostiene Baby Etchecopar, quien viene denunciándolo desde hace un tiempo en su programa de radio.

El último domicilio conocido de Peter Malenchini fue su casa-atelier de Córdoba 1154, Martínez, donde todos los miércoles a la noche daba clases de pintura. La misma que después del martes en que se conoció la cámara oculta parece abandonada. Al cierre de esta edición el prontuario de Malenchini seguía creciendo. Se dio a conocer que habría otra víctima: una alumna de su atelier a quien quince años atrás, cuando ella tenía 16, habría violado.

Operativo "escrache"

Jueves 29 de julio de 2004. Juan C. Bancalari recibe a Para Ti en su consultorio odontológico de la avenida Córdoba. Casado y padre de cuatro hijos de 13, 11, 9 y 6 años, es uno de los afortunados de aquel sexto grado del San Juan El Precursor promoción '76 que no fue abusado por Peter Malenchini. Sin embargo eligió ser parte del grupo que hizo la cámara oculta que el martes pasado Código Penal puso al aire. La pantalla del televisor mostraba a Malenchini confesando de qué manera había abusado de nueve víctimas. "Hoy tenemos a la víctima número diez. Otro egresado nos escribió un mail felicitándonos por el programa y contando que el también había sido abusado por Malenchini", cuenta. Y agrega: "Poco a poco se nos está dando lo que quería Charlie". Se refiere a Carlos Alberto Gontad, quien en una reunión de egresados en 2001, después de pedir silencio reveló su peor pesadilla, aquella que había callado durante más de 30 años: que el profesor que más adoraban en sexto y séptimo grado había abusado de él a los once y a los doce años. "Sus palabras nos cayeron como una bomba. Nos quedamos todos callados y a continuación, Charlie pidió a gritos: '¡Por favor, ayúdenme! Hagámosle algo a este h. de p. No puedo verlo más caminando tranquilo por las calles de San Isidro, exponiendo sus cuadros y saliendo en las revistas como si nada'". Gontad tuvo una vida dura y un final más que anunciado en enero de 2003. Y sigue contando: "El 13 de enero de 2003, Charlie murió y dos días más tarde, un diario publicó una nota sobre Peter Malenchini. Indignado comencé a mandar mails a todos diciéndoles que creía que en honor a nuestro amigo fallecido teníamos que hacer algo". Cuando Luis María "Tupa" Belgrano, otro de los compañeros del San Juan El Precursor, recibió el mail, decidió revelar también su verdad. Escribió los detalles de cómo Malenchini había abusado de él, cerró los ojos, clickeó send y envió el mail a todos sus compañeros. La actitud de "Tupa" sirvió para que apareciera una tercera víctima. La muerte de Charlie, la nota en el diario y el mail de Tupa fueron los disparadores para que el grupo se pusiera en acción. "Decidimos hacer un escrache porque sabíamos que a nivel judicial ya no se podía hacer nada. Pasados doce años después del hecho, era un delito prescripto. Un domingo a la noche salimos a empapelar las paredes de los colegios de San Isidro con carteles alertando a la gente sobre Malenchini", cuenta. También colgaron afiches en la puerta de su atelier en San Isidro y en La Plantación, el vivero que está sobre Panamericana donde él daba clases de pintura. "Estos escraches despertaron la ira de los hijos de Malenchini, quienes nos amenazaron por teléfono y arrancaron todos los afiches. En ese momento, el grupo se dividió entre los que se animaban a seguir y los que querían abandonar el operativo. Nos llamamos 'los halcones' y 'las palomas'. Otto Kexel, Roberto Aulet, Diego Gil, Tupa Belgrano, Guillermo De Cortez y yo decidimos seguir adelante y escracharlo en Punta del Este, donde este señor tiene armado su negocio", relata Bancalari. Como sabían que el Banco Galicia era uno de los sponsors de Malenchini en Punta del Este, se encargaron de que un gerente de esa entidad bancaria se enterara de que el artista era un abusador. "¿El resultado? le quitaron el apoyo publicitario y como consecuencia de esto a Malenchini no le fue bien este último verano", aclara. Por otra parte se aliaron a Elvira Tilia Chapo, una artista plástica muy vinculada con el ambiente cultural de San Isidro que se había enterado de abusos cometidos por Malenchini en su atelier y estaba dispuesta a boicotear su actividad artística. Poco después surgió la idea de preparar una cámara oculta con la gente de Código Penal (conducido por Rolando Graña y emitido por América). Antes, en junio decidieron hacer un nuevo escrache en la galería de la Recoleta donde el artista estaba exponiendo sus obras. Esto precipitó los hechos: Malenchini pidió reunirse con los abusados para pedirles perdón. "Habíamos hecho un pacto de no agredirlo para no truncar la cámara oculta. Pero todos teníamos ganas de trompearlo. Las víctimas pagaron con sus vidas. Treinta y cinco años es mucho tiempo para cargar semejante mochila. El poder de seducción de este tipo es tremendo. El abuso de menores es un disparo al alma, es un puñal clavado, un asesinato a la inocencia", explica. El martes que se emitió el programa, todo el grupo se reunió en la casa de Juan Bancalari. Tupa miró el programa abrazado a sus dos hijas, su mujer y su hermano Juan Carlos, también abusado y hoy sacerdote, jefe de Cáritas Posadas, Misiones. Al final se pusieron a llorar y la imagen fue tan fuerte que más compañeros se animaron a hablar. "Con lágrimas en los ojos, otros se unieron a Tupa y admitieron que también habían sido víctimas de Malenchini", contó a Para Ti Otto Kexel. Y concluye: "Yo no fui abusado por casualidad. Recuerdo que Malenchini siempre me invitaba, insistía en hacerme un retrato. Sé que a los que retrataba los terminaba desnudando. No sé por qué nunca se concretó ese encuentro conmigo. Algo me decía que no tenía que ir".

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