Un día Cynthia Zak (46) decidió que lo
suyo era dar clases de yoga para chicos.
Técnicamente, fue una iluminación:
lo sintió mientras meditaba y la
felicidad de saberlo le duró varios días. Así fue
que esta periodista nacida en Córdoba y radicada
en Miami por trabajo es corresponsal de
la radio Cadena 3 en Estados Unidos desde hace
15 años y fue directora del periódico destinado
a inmigrantes El Paracaidista.com puso
manos a la obra y creó el método Yogamusic,
un taller de música y yoga destinado a chicos
de todas las edades (incluso a bebés a partir de
los 3 meses), chicos con capacidades especiales
y padres.
En mis clases brindo herramientas
para toda la familia. Es buenísimo que los
papás también participen, porque después ayudan
a sus hijos a implementar los ejercicios en
casa, cuenta Cynthia con un acento trío de español, inglés y tonada cordobesa. De visita en
la Argentina para presentar su libro El maestro
eres tú (Raíz de dos) y también para visitar familiares
y amigos, en un tour afectivo repleto
de mates, cuenta que su libro es una guía para
uso doméstico:
Es para que lo trabajen las familias
y los maestros. Para que lo incorporen los
chicos en su vida cotidiana, con ejercicios simples
que pueden practicar diariamente: antes de
dormir, al despertarse, cuando están chinchudos,
cuando hay problemas en casa o antes de
rendir una prueba... Es fácil de usar y lo importante
es que tiene una respuesta inmediata de
bienestar. No hace falta saber nada de yoga, ni
tener elementos especiales. Simplemente hay que
tener ganas de estar bien y divertirse. Está basado
en técnicas de yoga, de respiración, de meditación
y es el resultado del trabajo directo y concreto
con chicos durante los últimos años, sintetiza
la especialista, que brinda sus talleres de
forma privada (sus clases cuestan entre 50 y 70
dólares la hora) y también en colegios estatales
de Miami, donde la actividad está subvencionada
por el gobierno.
El estado federal brinda
grants, una especie de apoyo económico, con la
idea de ayudar a combatir la obesidad, la adicción
a los videojuegos, los comportamientos agresivos
y la hiperactividad. Es una política que intenta
instalar la respiración y ciertos ejercicios
para erradicar los movimientos bruscos de ciertos
deportes. Hay mucha apertura en ese sentido y se
trata de una tendencia ya instalada. Hay escuelas
green que no ofrecen una educación física tradicional
sino algo que ellos denominan creative
movements, mezcla de respiración y meditación,
explica Cynthia, quien también comenzó
a animar fiestas infantiles aplicando dicho método
a pedido de los papás de sus alumnos.
TODOS SOMOS MAESTROS. Más que un
libro para leer, es un libro para usar. Un manual
de experimentos para hacer. No necesitas materiales
especiales y puedes probarlos siempre o de
a ratos. Cuando sientas curiosidad, necesidad o
ganas, arranca el libro de Zak e invita a los
chicos a realizar ejercicios para relajarse antes
de una prueba, para dormir mejor y hasta para
mejorar la percepción de los sentidos al comer,
al mirar, al tocar y al oler. Además de brindar
instrucciones claras y en un lenguaje divertido,
las ilustraciones de Ana Rey (una dibujante
también cordobesa y radicada en Barcelona) le
aportan el alma a este manual para el bienestar.
Casada desde hace 20 años con Adrián, un piloto
aéreo de origen alemán, y madre de tres hijos
Marlon (18), Allegra (16) y Satya (4), Cynthia
asegura que no hay nada mejor que compartir
las herramientas del yoga en casa: todos se levantan más tranquilos y respiran mejor, los problemas
del sueño y de conducta mejoran; hay más
y mejor comunicación. No es una panacea, por
supuesto, pero funciona y se puede usar de forma
continua o no, pero ni bien se pone en práctica ya
se ven resultados. Uno de los ejercicios que propone
es, por ejemplo, comenzar el día con una
imagen linda o un buen recuerdo, focalizando en
esa sensación antes de bajar de la cama y arrancar,
entonces sí, con el pie derecho. Es algo
simple, pero poderoso. No hace falta complicarse:
no requiere mucho tiempo, ni un lugar cerrado, en
penumbras y silencioso. Tampoco se necesita tener
flexibilidad, ni conocimientos previos de yoga.
Hay que mirar y escuchar a los chicos, fomentar
sus propios conocimientos, porque ellos son sus
propios maestros naturalmente, destaca.
La pregunta del millón, claro, es cómo lograr
que ellos dejen de lado una vida cotidiana en chufada a 220 watts y se enganchen con esta
práctica en apariencia demasiado calma, sin
perder la atención y sin aburrirse.(
)