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Agosto 2012

Yoga para chicos

Una tendencia que crece. El yoga for kids es furor en Estados Unidos, donde el gobierno subvenciona las clases para luchar contra la obesidad y las conductas agresivas. Cynthia Zak, una especialista argentina radicada en Miami y autora del libro El maestro eres tú, habla sobre el fenómeno que permite a los chicos liberarse del estrés, el cansancio y las malas posturas. Todo sobre una práctica que también gana minifans en nuestro país.
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Textos: María Eugenia Sidoti. Fotos: Claudia Martínez/ Gentileza Raíz de Dos/ Latinstock.

Leé la nota completa en Para Ti de esta semana. ;)

  • Los talleres que brinda en Estados Unidos suelen reunir tanto a chicos como a adultos.
  • “El yoga para chicos es algo simple, pero poderoso. No hace falta complicarse: no requiere mucho tiempo, ni un lugar cerrado, en penumbras y silencioso para poder trabajar.” CYNTHIA ZAK, maestra argentina radicada en Estados Unidos.
Un día Cynthia Zak (46) decidió que lo suyo era dar clases de yoga para chicos. Técnicamente, fue una iluminación: lo sintió mientras meditaba y la felicidad de saberlo le duró varios días. Así fue que esta periodista nacida en Córdoba y radicada en Miami por trabajo –es corresponsal de la radio Cadena 3 en Estados Unidos desde hace 15 años y fue directora del periódico destinado a inmigrantes El Paracaidista.com– puso manos a la obra y creó el método Yogamusic, un taller de música y yoga destinado a chicos de todas las edades (incluso a bebés a partir de los 3 meses), chicos con capacidades especiales y padres. “En mis clases brindo herramientas para toda la familia. Es buenísimo que los papás también participen, porque después ayudan a sus hijos a implementar los ejercicios en casa”, cuenta Cynthia con un acento trío de español, inglés y tonada cordobesa. De visita en la Argentina para presentar su libro El maestro eres tú (Raíz de dos) y también para visitar familiares y amigos, en un tour afectivo repleto de mates, cuenta que su libro es una guía para uso doméstico: “Es para que lo trabajen las familias y los maestros. Para que lo incorporen los chicos en su vida cotidiana, con ejercicios simples que pueden practicar diariamente: antes de dormir, al despertarse, cuando están chinchudos, cuando hay problemas en casa o antes de rendir una prueba... Es fácil de usar y lo importante es que tiene una respuesta inmediata de bienestar. No hace falta saber nada de yoga, ni tener elementos especiales. Simplemente hay que tener ganas de estar bien y divertirse. Está basado en técnicas de yoga, de respiración, de meditación y es el resultado del trabajo directo y concreto con chicos durante los últimos años”, sintetiza la especialista, que brinda sus talleres de forma privada (sus clases cuestan entre 50 y 70 dólares la hora) y también en colegios estatales de Miami, donde la actividad está subvencionada por el gobierno. “El estado federal brinda ‘grants’, una especie de apoyo económico, con la idea de ayudar a combatir la obesidad, la adicción a los videojuegos, los comportamientos agresivos y la hiperactividad. Es una política que intenta instalar la respiración y ciertos ejercicios para erradicar los movimientos bruscos de ciertos deportes. Hay mucha apertura en ese sentido y se trata de una tendencia ya instalada. Hay escuelas ‘green’ que no ofrecen una educación física tradicional sino algo que ellos denominan creative movements, mezcla de respiración y meditación”, explica Cynthia, quien también comenzó a animar fiestas infantiles aplicando dicho método a pedido de los papás de sus alumnos.

TODOS SOMOS MAESTROS. “Más que un libro para leer, es un libro para usar. Un manual de experimentos para hacer. No necesitas materiales especiales y puedes probarlos siempre o de a ratos. Cuando sientas curiosidad, necesidad o ganas”, arranca el libro de Zak e invita a los chicos a realizar ejercicios para relajarse antes de una prueba, para dormir mejor y hasta para mejorar la percepción de los sentidos al comer, al mirar, al tocar y al oler. Además de brindar instrucciones claras y en un lenguaje divertido, las ilustraciones de Ana Rey (una dibujante también cordobesa y radicada en Barcelona) le aportan el alma a este manual para el bienestar. Casada desde hace 20 años con Adrián, un piloto aéreo de origen alemán, y madre de tres hijos –Marlon (18), Allegra (16) y Satya (4)–, Cynthia asegura que no hay nada mejor que compartir las herramientas del yoga en casa: “todos se levantan más tranquilos y respiran mejor, los problemas del sueño y de conducta mejoran; hay más y mejor comunicación. No es una panacea, por supuesto, pero funciona y se puede usar de forma continua o no, pero ni bien se pone en práctica ya se ven resultados”. Uno de los ejercicios que propone es, por ejemplo, comenzar el día con una imagen linda o un buen recuerdo, focalizando en esa sensación antes de bajar de la cama y arrancar, entonces sí, con el pie derecho. “Es algo simple, pero poderoso. No hace falta complicarse: no requiere mucho tiempo, ni un lugar cerrado, en penumbras y silencioso. Tampoco se necesita tener flexibilidad, ni conocimientos previos de yoga. Hay que mirar y escuchar a los chicos, fomentar sus propios conocimientos, porque ellos son sus propios maestros naturalmente”, destaca.

La pregunta del millón, claro, es cómo lograr que ellos dejen de lado una vida cotidiana en chufada a 220 watts y se enganchen con esta práctica en apariencia demasiado calma, sin perder la atención y sin aburrirse.(…)

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