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Personajes

Abril 2005

Nadia Zyncenko

Tiene 57 años y más de 30 de profesión, heredada de su padre –un ex soldado ruso– que les avisaba a los tamberos de Pilar si iba a llover o no con sólo mirar al cielo. Es una pionera en el Servicio Meteorológico Nacional y “la mujer” que, desde hace más de dos décadas, pronostica el tiempo por tevé en Canal 7. Espontánea y ocurrente, asegura que el tiempo se presiente en el ánimo y en el cuerpo.
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Texto: Agustín Gallardo. Fotos: Ezequiel Escalante.

  • Nadia Zyncenko
Al caminar por los pasillos del canal todos la saludan. “¿Cómo anda señora?”, “Adiós, reina”. Y ella devuelve cada gesto cálidamente y con un inconfundible acento ucraniano. Súper coqueta, Nadia Zyncenko lleva muy bien sus 57 años. Será por su buen humor o quizás por el orgullo que le provoca su trabajo que tanto ama y defiende con una vitalidad avasallante. “Lo que más me gusta es que cambia todo el tiempo”, afirma sin darse cuenta del juego de palabras que acaba de hacer. “La ciencia meteorológica no tiene fronteras. El límite sos vos y podés llegar con ella a donde quieras”, dice como una gurú esta mujer nacida en Nápoles, Italia, en 1948. Hija de un soldado del ejército ruso, antes de cumplir un mes de vida llegó a la Argentina –huyendo de la guerra–, y se crió en familia en una zona rural de Pilar. “Durante los ocho años que estuvo en combate, mi papá se la pasó mirando el cielo, donde sobrevolaban los aviones y caían las bombas. Cuando vino a la Argentina continuó haciendo lo mismo, pero no esperando bombas sino tratando de adivinar cómo estaría el tiempo. Así fue como él, un inmigrante en el medio del campo, terminó diciéndoles a los tamberos vecinos cómo iba a ser el tiempo”. Esa es la anécdota que signó el futuro de Nadia, quien al ingresar en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales obtuvo una beca del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), donde probó sus primeros pronósticos.

Su debut como presentadora del tiempo –en 1980– fue a partir de una suplencia en Canal 7. Pasó por otros canales y otros programas, pero desde 1993 y hasta el día de hoy ella es “la mujer del tiempo” del canal estatal, con salidas de lunes a viernes –a las 12 y a las 21– y los domingos a medianoche. Además, trabaja en el SMN y es miembro activa de la Organización Internacional de Presentadores del Tiempo. “No me puedo quedar solamente con decirte si va a llover o no. En Canadá, por ejemplo, mudaron una ciudad por el cambio climático. ¿Sabés lo que es eso?, ¡mudaron una ciudad entera!” Hablar sobre el recalentamiento de la Tierra la pone muy seria. Pero la mala cara se le va apenas vuelve a hablar de ella y su “personaje”.“Soy una mimada de la gente. Todo el tiempo y en todos lados me paran por la calle para preguntarme por el clima –cuenta–. Me dicen que me siguen desde hace mucho tiempo y que me creen más que a otros presentadores”.

–¿La gente no es siempre un poco escéptica frente a los que pronostican el tiempo?
–Los pronosticadores trabajamos con mucha precisión, aunque el producto que salga no sea exacto. Claro que la gente te dice: “Dijiste que iba a llover y no llovió”. Pero lo que nosotros damos es un pronóstico, no una certeza. Si fuera una certeza no se llamaría pronóstico.

–¿Te acordás particularmente de algún pronóstico que hayas errado?
–Como Jefa de Pronósticos de Aeroparque para el Servicio Meteorológico Nacional, un viernes estaba de turno y un piloto me preguntó cómo iba a estar Punta del Este. Le dije que estaría perfecto y que iba a entrar y salir sin ningún inconveniente. Al día siguiente me lo crucé y me dijo que se había topado con una niebla rastrera, que se forma en menos de una hora, y le había cubierto toda la pista. Se enojó en serio conmigo ¡Me quería morir!

–¿Cuáles son las claves del buen presentador/a del tiempo?
–Primero, tenés que saber que hay un montón de personas trabajando las 24 horas para que, en un minuto al aire, una interprete exactamente lo que ellos elaboraron. Y encima hay que decirlo bien claro para que la gente lo entienda… ¡Y a todo esto sumale que se me tiene que ver bonita!

–¿En vacaciones estás pendiente del clima?
–Trato de desconectarme pero no puedo evitarlo. Miro al cielo y le digo a mi marido: “Aprovechemos hoy a hacer tal cosa porque mañana va a llover”. Es algo que va conmigo.

Su estación preferida es la primavera y está convencida de que los estados del tiempo inciden en la vida de las personas. “Eso se llama Biometereología –presume–. Te voy a contar un secreto: entre 12 y 24 horas antes de que venga una tormenta es cuando instintivamente se nos despiertan los deseos sexuales más fuertes. Cuando está por venir el agua les digo mis compañeros de trabajo: ‘¡Bueno chicos, esta noche van a estar bravos!’”

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