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Personajes

Marzo 2005

Valeria Mazza

La modelo presentó en sociedad a Benicio, su tercer hijo varón, en el Sanatorio Otamendi. Casi como un ritual ya conocido, lo hizo a través de una conferencia de prensa en la que la top y conductora contó los pormenores del parto, acompañada de su marido, el empresario Alejandro Gravier, y sus hijos, Balthazar y Tiziano. ¿Y la hija mujer para cuándo?
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Texto: Valeria Mariño. Fotos: Maxi Didari/A. Atlántida.

  • Los Mazza-Gravier a pleno: Balthazar (4) y Valeria con Benicio, el recién llegado.
El viernes 25 de febrero a la hora señalada –las 18– y entre enormes ramos de flores, coloridos osos de peluche y regalos –muchos regalos– con nombres famosos colgados en sus tarjetas, apareció ella, Valeria Mazza (32), otra vez en una de sus facetas más recurrentes en los últimos años: radiante mamá. Primero fue Balthazar (4), después vino Tiziano (2) y ahora llegó Benicio, a quien la modelo top presentó oficialmente en una sala acondicionada para la ocasión en la clínica Otamendi y junto a su marido, el empresario Alejandro Gravier.
“Estaba jugando con Balthazar cuando empecé a tener pequeñas contracciones, y dije: Llegó el momento”, empezó a relatar Valeria el cuento de su nuevo alumbramiento. Y no se equivocaba. Después de tres horas de fuertes dolores Benicio llegó al mundo. “Salió fácil”, contó, el miércoles 22 a las 22:20, en la habitación número 416. “Fue parto normal, pesa 3,400 kg. y mide 50 centímetros… Por ahora, se porta muy bien”.
¿Qué más podía decir esta mamá que vino especialmente a la Argentina para dar a luz, como lo hizo para los dos partos anteriores? La última vez que se la había visto a Valeria Mazza había sido en la tapa de una revista española, acariciándose la pancita y sosteniendo a sus dos hijos que se colgaban de ella. Y Valeria reapareció en familia, que cada vez es más grande, rodeada de “sus hombres”.
Dicen que el nombre Benicio viene del apellido del santo italiano Felipe Benizzi, proveniente de una noble familia de Florencia. “Tomamos la decisión entre todos”, asegura Valeria, aunque a la vista de todos Balthazar hizo gestos que indicaban lo contrario, que la elección no había sido tan democrática.
Valeria llegó al sanatorio acompañada por su madre, Mónica Ferreira, mientras que su marido se encargó del cuidado de los dos chicos hasta el momento clave. “Presencié el parto como los dos anteriores y corté el cordón umbilical”, contó él. “Ale estuvo siempre a mi lado a pesar de que es muy impresionable”, remarcó Valeria, que estaba espléndida, súper relajada y muy amable, a pesar de que habían pasado sólo 48 horas del nacimiento. “Todos los embarazos son diferentes y tienen que ver con distintos momentos de la vida. Ahora tengo algunos kilitos de más, ya me recuperaré”, dijo la modelo, quien dedicó al final de la conferencia a dar sus condolencias a los familiares del músico Norberto Pappo Napolitano y a amenazar al personal médico de la clínica: “Nos volvemos a ver dentro de tres años”. En el año 2002, cuando nació Tiziano, ella aseguró “Hasta el cuarto no paramos”, y está cumpliendo paso a paso. “¿El cuarto?... Todavía no”, respondió Valeria. ¿Será la próxima vez una mujer?

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