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Qué pasa

Agosto 2017

Agatha Ruiz de la Prada: "Todas necesitamos un momento de locura"

En una breve visita al país, Agatha Ruiz de la Prada, la diseñadora más intrépida y colorida presentó su perfume y, sin pelos en la lengua, nos habló de su nueva vida como divorciada.

"Nada de colores oscuros”. El dress code de la entrevista solicitaba colores, muchos colores. Hacerlo realidad te hace dar cuenta de lo complicado que es combinar sin aferrarte al negro salvador. La ocasión lo ameritaba: llegaba a Buenos Aires Agatha Ruiz de la Prada, “la” diseñadora de los colores, irreverente del mundo fashion y protagonista de eventos memorables en las páginas de Para Ti. Marquesa de Castelldosrius y Baronesa de Santa Pau, Agatha supo ponerle su toque no sólo a la indumentaria sino también al mundo de la decoración, la ambientación y a exitosos perfumes. Hoy llega al país para presentar su nueva fragancia, Crazy Florever (un juego de palabras que combina locura y flores por siempre) y lo hace en un momento especial. La mujer que se atrevió a desafiarlo todo y a convertir en arcoíris hasta lo más insólito, acaba de separarse luego de 30 años junto al prestigioso periodista Pedro J. Ramírez (exdirector del diario El Mundo).

Cuando me pidió el divorcio ni rompí platos ni me he encerrado, pero lloré mucho. Tengo muchísimas amigas, ¡y ayudan una barbaridad!

Años de entrevistas hablando de su convivencia sin papeles y, cuando finalmente pasaron por el registro civil, a los tres meses Jota –como le dicen a Ramírez– solicitó el divorcio. Con el apoyo de sus dos hijos –Cósima y Tristán, quienes estudiaron en el exterior y ya están de vuelta en España–, Agatha enfrentó su peor momento y en abril firmó el divorcio. Flaquísima, con varios kilos menos, hoy aterriza en Buenos Aires. En viaje relámpago y, tras una jornada a full, se muestra al natural, súper sincera aunque pausada, a otra velocidad.

¿Cómo es tu nuevo perfume, Crazy Florever? Ha caído muy bien el nombre, en este momento de mi vida necesito un poco de esta “locura”. No entiendo por qué no he tenido más momentos así antes, pero ha caído perfecto. Fresco, floral, chispeante, Crazy es para una mujer que necesita un momento de locura, todas lo necesitamos.

Siempre tuviste fama de “loquita linda”. Bueno, siempre lo he sido, pero nunca tan claro como ponerlo en un frasco. ¿Qué te cuento Para Ti? ¡Uf! Desde que nos hemos visto me he casado y a los tres meses me divorcié –aclara–. Y sí, chicas, no hay que firmar. O mejor, ¡sí! Fijate que conozco a mucha gente a la que le ha pasado esto, pero es mejor que estar toda la vida así sin saber qué sucede.

¿Te esperabas esta separación? Para nada, si la tarde anterior me preguntabas “Agatha, del 1 al 10, ¿cómo crees que va su relación?”, te hubiera dicho nueve y medio. Para llevar treinta años juntos yo pensaba que estábamos divinamente. Él dijo que quería ser feliz. Al final me ha hecho un favor bien grande sin saberlo. Da pereza que te hagan el favor porque una está bien cómoda con su rutina… ¡yo estaba muy cómoda, la verdad! Pero al generarte el cambio te sientes mucho más vivo…

¿Qué pasó cuando Jota te pidió el divorcio? Ni rompí platos ni me he encerrado, pero lloré mucho. Tuve mucho apoyo, tengo muchísimas amigas, ¡y ayudan una barbaridad! Tener amigas es lo más importante del mundo; cuando te llevas un disgusto de este tipo, en especial en la primera época, son lo más importante. Me siento ayudada, la prensa misma –porque son muchos los que no lo quieren a él–, hasta la gente por la calle… Este tipo de traición le pasa a uno de cada mil y la verdad es que yo no me lo merecía.

Siempre dijiste que evitarías usar el color negro, hasta en tu propio funeral, ¿qué atuendo usaste al firmar tu divorcio? ¿Sabes? No he ido. Mandé a una procuradora amiga. Sí fui a firmar unos papeles antes y fui con un burka, ¡te lo voy a enseñar! –busca en su celular hasta dar con la foto de una espléndida y solemne Agatha–. Me lo habían regalado hace muchos años, lo habían traído de Afganistán, y lo tenía metido en un cajón. Es de un violeta clarito espectacular, nunca me lo puse y de repente dije “Hoy sí”. Él ni siquiera me iba a ver, pero por si acaso me lo cruzaba en el ascensor o me lo encontraba por el pasillo… no quería que nadie me viera. Es bonito, elegante, maravilloso… Así firmé el papelerío.

De repente tu estilo jovial, “loco”, lleno de flores y de colores se puso de moda, desde los pompones hasta el estilo informal de Kate Spade o Jeremy Scott en Moschino... –sonríe–. ¡Es que yo voy unos años adelantada! No me molesta, ahí está el archivo con mis trabajos del pasado. Me gusta que todo esto hoy esté de moda.

¿Quiénes te gustan? Creo que ahora el que está marcando tendencia es éste de Gucci, Alessandro Michele, que es un fenómeno. Me encanta, es el que más me divierte. Aunque yo toda la vida me he vestido de Agatha y creo que así será siempre.

Mi perfume Crazy es para una mujer que necesita un momento de locura, todas lo necesitamos

¿Cómo estás hoy? En la etapa de renacer, ya he pasado el duelo. Creo que todo esto se va a traducir en mis trabajos. Es un renacimiento total, y ésta es la primera vez que lo digo en público porque hace un mes y medio que estoy de vacaciones alejada de todo y de todos. En este momento lo más importante son mis hijos. Cósima está trabajando conmigo cada día mejor, nos queremos una barbaridad pero no conviene que estemos mucho rato juntas, ¡tiene muy mal carácter! –se ríe–. Y mi hijo Tristán también volvió a Madrid, lo he puesto en mi empresa de director general y es fenomenal. Estoy delegando cosas, aunque pensé que me iban a quitar trabajo y no, se ha generado más porque cada uno está en su sitio.

A esta altura, ¿esperabas estar retirada y con nietos dando vueltas a tu alrededor? Retirada no, pero nietos ¡ya los estoy deseando!, es mi sueño. Por eso también me ha sorprendido tanto la separación. Yo pensaba que lo próximo era tener un nieto, un bebé en casa ¡y no que tendría que buscarme un novio!

Candidatos no te deben faltar... ¡Más deberían caerme! Cómo no me voy a animar. ¿Mi edad? Siempre en descenso. No te digo que buscamos a un tío de veinte, pero de cuarenta o de treinta y cinco… ¿Mayor? Nunca me ha gustado ser enfermera, sería muy mala. Me estoy haciendo una colección de jóvenes guapos. Te vas a morir –muestra fotos–. ¿Usarías Tinder? No. ¡Conozco tanta gente que creo que ya no necesito Tinder! Igual no se me acercan mucho, a los hombres no les doy miedo, ¡les doy terror!

textos PAULA IKEDA fotos GENTILEZA PUIG ARGENTINA/ A. ATLÁNTIDA

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