Para Ti

Qué pasa

Marzo 2017

Alejandra Broglia: "En el agua me siento en mi mundo"

Alejandra Broglia es nadadora profesional y la primera mujer argentina en unir a nado las Islas Malvinas. Su historia y cómo logró hacer realidad esta proeza.
Etiquetado con: natación , Alejandra Broglia
Nadar es para mí como caminar para los demás. En el agua me siento en mi mundo”, explica Alejandra Broglia (49), que aprendió a nadar de la mano de su papá en Córdoba, su ciudad natal. Desde los 6 años es nadadora federada y compitió durante 10 años, los últimos ya como parte de la Selección Nacional. Hace 21 años que vive en Río Gallegos, Santa Cruz, y desde 2007 coordina el área de natación en la Secretaría de Deportes de la provincia, además de dar clases en clubes. Fue justamente gracias a un pedido de sus alumnos que terminó dejando la seguridad de la pileta para abrazar los desafíos del mar abierto. “Unos amigos me preguntaron si podía prepararlos para un cruce en aguas abiertas. Les dije que sí, entrenamos un mes y terminé sumándome yo también”, cuenta divertida Alejandra, mamá de Carolina (25) y Santiago (21). Todavía recuerda la primera vez que se sumergió en aguas abiertas. Fue en 2014, en una laguna que está en un cráter de volcán y donde las temperaturas oscilan entre los 7 y 8 grados. “Sentí como si me clavaran cuchillos en la cara, fue horrible. Pero a la vez me fascinó el desafío, el cuerpo se acostumbra”, cuenta. La experiencia la empujó a buscar nuevos lugares donde nadar. “Me di cuenta de que los lagos de Santa Cruz no habían sido cruzados a nado y me puse a averiguar cómo se hacían los cruces oficiales, porque vos te podés tirar al agua y nadar porque sí, pero para que sea oficial necesitás presentar una serie de papeles a las autoridades marítimas”, explica.
Alejandra Broglia es nadadora profesional y la primera mujer argentina en unir a nado las Islas Malvinas. Su historia y cómo logró hacer realidad esta proeza. Seguro de vida, permisos y llevar nadador de rescate son algunas de las exigencias que, lejos de desalentar a Alejandra, la motivan, ya que disfruta de preparar cada detalle de sus travesías. Cruzó a nado el Lago del Desierto, el Estrecho de Magallanes e hizo un doble cruce al canal de Beagle. “Hice migraciones estando en el agua y volví nadando. Una locura”, cuenta Alejandra. “Malvinas fue algo que se dio naturalmente. Había hecho tantos cruces importantes que pensé: ‘¿qué me queda por hacer en el Mar Austral?’, así que decidí que era el momento de hacer Malvinas”, cuenta. Y así empezó la preparación de la travesía.
 
UNIR LAS MALVINAS. Permisos gubernamentales, un velero, un timonel, un gomón, un nadador de rescate y guía, contratación de seguros y planificar el cruce es de lo que Alejandra se tuvo que ocupar durante 2016 ya que no tiene esponsors ni patrocinadores. Además, intensificó su entrenamiento que consistió en nado de pileta, cruce de lagos y 20 días en Pinamar para entrenarse en mar abierto. Dependiente totalmente de las condiciones climáticas, fijó la fecha de la travesía en febrero por la temperatura del agua, y así fue como el 11 voló junto a su hija y su guía, Cristian Espíndola, rumbo a Malvinas. Viajaron en camioneta hasta cerca del lugar del cruce ya que el Estrecho de San Carlos, que está entre las islas, queda del otro lado de Puerto Argentino, donde viven los habitantes de Malvinas. Luego subieron al velero, única forma de llegar al punto de partida y durmieron embarcados, esperando que se diera una ventana de buen tiempo, como se llama a un momento de estabilidad climática y poco viento. “A las 5 y media de la mañana del 12 de febrero nos levantamos porque teníamos que navegar hasta el punto de partida. Del velero pasamos al gomón con mi guía y mi hija que venía de fotógrafa. Los mares del sur tienen como particularidad una barrera de algas muy densa que no permite llegar hasta la costa. No es una linda experiencia pasarla, pero pude hacerlo. Mi guía hizo sonar un silbato y me lancé a nadar. Cuando estuve en mar abierto me sentí en mi mundo”, relata. Nadó 5, 6 kilómetros en 1 hora y 32 minutos en aguas de 12 grados de temperatura. En todo momento se mantuvo concentrada en su respiración, sus brazadas y visualizando la meta. “Mi guía (que está a 10 o 100mts dependiendo del mar) me iba diciendo para qué lado tenía que ir porque en el mar no ves más que agua, no sabés si la corriente te está llevando, no ves la costa… mi guía es mi vista”, explica. “De a ratos se complicó por las corrientes, pero lo logré. Tocar la otra orilla fue un sueño cumplido. Después volví al gomón y ahí fue abrazarse y festejar”, cuenta feliz. Asegura que más allá del logro personal éste no fue un cruce más: “Siempre investigo el lugar adonde voy a nadar: el agua, la flora, la fauna, el clima, y esta vez me centré en la historia del lugar. Supe que el Estrecho de San Carlos fue escenario de muchas batallas, barcos hundidos y muertes. Lo tuve presente en mi nado”, cuenta. “En el 82 yo tenía 14 años y representé a Argentina en un torneo sudamericano en Bolivia. Y eso fue lo primero que me surgió: que hace 35 años representé al país con el seleccionado nacional y en cierto modo sentí que lo volvía a representar”, concluye Alejandra, y adelanta que ya tiene nuevos cruces pensados para este año.
Seguí sus travesías en Facebook
textos GUADALUPE SÁNCHEZ GRANEL (gsanchez@atlantida.com.ar)
fotos GENTILEZA ALEJANDRA BROGLIA
Etiquetado con: natación , Alejandra Broglia
¿Te gustó esta nota? Compartíla:
Comentarios
Publicada en revista
PARA TI 4938
Marzo 2017
Editorial Televisa
Editorial Atlántida
©2013 PARA TI ONLINE. Todos los derechos reservados.