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Qué pasa

Febrero 2017

Basura cero

No generar residuos que contaminen el medioambiente. Reducir al máximo la basura que producimos cada día, todos los días. De eso se trata el movimiento mundial Zero Waste del que forman parte estas tres mujeres que nos cuentan sobre su estilo de vida y revelan cómo lo hacen.
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  • Bea Johnson
  • Bea vive junto a su marido Scott y sus hijos, Max y Leo.
  • Lauren Singer es licenciada en ciencias ambientales.
  • Además de vivir según los preceptos de Zero Waste, produce sus propios productos orgánicos y veganos que comercializa.
  • Kathryn Kellogg intenta no generar residuos comprando en frascos y bolsas de tela y reciclando y realizando compost.

¿Se puede vivir sin generar basura? Conside­rando que sólo en la ciudad de Buenos Aires se calcula que a diario cada persona genera 1 kilo y cuarto de residuos, la respuesta pare­cería ser que no. Sin embargo, la francesa Bea Johnson, instalada en San Francisco, asegura que ella y su fami­lia de 4 integrantes generan 1 kilo… ¡por año! Y no es la única. La estadounidense Lauren Singer guarda la basura que recolectó en 4 años en un frasco de merme­lada, lo mismo que su compatriota Kathryn Kellogg. Estas tres mujeres son la cara de un movimiento llamado Zero Waste (basura cero, en inglés) que suma adeptos y consiste en no generar basura. Hoy comparten esta forma de vida.

TENER MENOS. Bea Johnson (42) nació en Francia, don­de también estudió arte y moda; más adelante se fue a vivir a Estados Unidos y formó una familia con su marido Scott y sus hijos, Max y Leo. Instalada en los suburbios de San Francisco y 100% dependientes del uso del auto para todo, en 2006 la familia se mudó al centro de la ciudad para caminar más y movilizarse en bicicleta. “Al principio sólo nos mudamos con lo que necesitábamos, el resto fue a un depósito”, cuenta Bea a Para Ti vía Skype sobre la decisión que cambiaría sus vidas. “Ese año descubrimos que viviendo con menos teníamos más tiempo para pasar en familia y con amigos. Por eso cuando sacamos todo del depósito nos dimos cuenta que había mucho que no habíamos extrañado y lo do­namos”. Esta experiencia los llevó a interesarse en temas ambientales. Empezaron por registrar cuánto gastaban de electricidad y de agua, y luego pasaron a ocuparse de la basura que generaban. “En aquel entonces no había una guía de cómo vivir con ‘basura cero’. Nadie lo estaba haciendo, así que tuve que improvisar. Probé muchos extremos hasta que encontré el modelo que funcionaba para nosotros y que usamos desde 2010”, explica Bea sobre un proceso que se fue dando paulatinamente, pero que hoy es un hábito. Bea asegura que vivir zero waste es fácil y económico, y cuenta que cuando compararon el resumen del banco de su vida antes y después de restringir la basura notaron que estaban ahorrando hasta un 40% nada más que por consumir sólo lo necesario. Ellos realizan las compras en mercados y ferias donde se vende mercadería suelta, llevan bolsas de tela y frascos para hacer las compras, usan servilletas de tela, reemplazaron todos los utensilios de plástico por otros hechos de materiales sustentables (como metal y madera) y compran de segunda mano. Y algunos productos que no consiguen sin packaging los producen ellos mismos, como el rubor (cacao en polvo) y artículos para la limpieza del hogar (todo con agua y vinagre). “Mi método es rechazar lo que no necesitamos, reducir lo que necesitamos, reutilizar lo que podamos, reciclar y hacer compost (fertilizante hecho de residuos orgánicos y tierra). El resto es basura que guardamos en un frasco y viene siendo un litro al año”, explica.

Mirá su blog en www.zerowastehome.com

VIVIR MEJOR. “La vida zero waste es una vida normal, con algunas diferencias. Voy a la verdulería y salgo con mis amigos a tomar un café. Pero cuando estoy en la cafetería, pido una taza en vez del vaso plástico para llevar y me acuer­do de llevar bolsa de tela a la verdulería. Sólo me tomo unos minutos para pensar cada día cómo generar menos residuos”, nos cuenta Kathryn Kellogg (25), quien relata su día a día en su blog Going Zero Waste. Su motivación: su salud. Recuerda que cuando estaba en la facultad empezó a sentir un dolor muy fuerte en el pecho izquierdo que resultó ser un tumor benigno. “Esta situación me hizo replantear lo que pongo en mi cuerpo. Tomar control de mi salud fue mi motivación”, explica Kathryn, que es actriz y vive en California junto a su novio.  Mirá su blog en www.goingzerowaste.com

CUIDAR EL PLANETA. Para Lauren Singer (22) vivir sin basura es parte de su vocación y dedicación a las ciencias ambientales. “En el último año de facultad un profesor me hizo pensar acerca de mi propio impacto ambiental… Entonces me ponía a pensar que éramos el futuro del planeta, pero que igualmente generábamos mucha basura. Fue ahí cuando me enteré de Bea Johnson y su familia y vi que era posible. Decidí que no sólo quería decir que amaba el planeta sino vivir de una forma que lo demostrara”, relata Lauren, que vive en Nueva York y documenta su proceso en el blog Trash is for Tossers (www.trashisfortossers.com). “Para mí Zero Waste es no producir basura, no mandar nada a los rellenos sanitarios ni tirar nada al tacho. Aunque sí reciclo y hago compost”. Ella tiene su propia compañía, The Simply Co., de productos orgánicos y veganos para la limpieza del hogar y la higiene personal. “Lo primero para quien quiera sumarse a este estilo de vida es evaluar su vida diaria, viendo qué tipo de basura produce. Lo segundo es la transición: implica deshacerte de lo que no necesitás y donarlo; dejar de comprar plástico e ir reemplazando los productos por otros hechos de materiales sustentables y duraderos”. ¿Por dónde empezamos?

textos GUADALUPE SÁNCHEZ GRANEL (gsanchez@atlantida.com.ar)

 

 
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