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Febrero 2017

Camila Salazar: "Me cuesta separarme de la imagen de bomba sexual de mi hermana"

Después de protagonizar Patito Feo, la hermana menor de Luli Salazar se alejó de los medios para estudiar Psicología. Ahora, y con título en mano, vuelve a la actuación en uno de los programas de su primo Sebastián Ortega: “Tengo que demostrarles que estoy a la altura del desafío”.
  • "Me cuesta separarme de la imagen de bomba sexual de mi hermana”, confiesa Cami Salazar, la hermana menor de Luciana.
  • Junto a Jackie, la maltés de su abuela (ella la adoptó al morir su abuela).
  • Debuta en el programa de su primo Sebastián Ortega: “Tengo que demostrarles que estoy a la altura del desafío”.
  • “Mi cuñado Martín es un divino… Con mi hermana se potencian, son como dos niños”.
  • De novia hace un año con el camarógrafo Cristian Sabena.
  • Camila, de chiquita.
  • En el casamiento de su hermana mayor, Marisol, con toda la familia.

C ami lo tiene todo para ser la próxima chica sexy de la Argentina… Es joven (25), tiene curvas infernales, mirada pícara, actitud rebelde y es heredera del trono más hot del país. Sin embargo, la hermana menor de Luciana Salazar (37) no quiere saber nada con ese perfil de comehombres y se esfuerza por ganarse un lugar dentro del mundo artístico. “Me cuesta separarme de la imagen de bomba sexual de Luciana. Todos creen que sólo por ósmosis tengo que ser una chica hot. Me etiquetan como algo que no soy, no me siento cómoda sacándome fotos haciéndome la sexy”, confiesa la única morocha del clan Salazar (“lo mío es natural”, aclarará más adelante). A pesar de su famoso árbol genealógico –es sobrina de Palito Ortega y Evangelina Salazar, prima de Sebastián (dueño de Underground) y de la actriz Julieta Ortega–, ella decidió alejarse por un buen tiempo de los medios para estudiar. “Mientras iba a la secundaria hice Patito Feo, pero en mi casa siempre me dijeron que tenía que estudiar una carrera universitaria. Nadie me obligó, pero venimos de una familia de artistas y sabemos que la televisión es pan para hoy y hambre para mañana”, asegura la licenciada en Psicología. Ya con el título en la mano, Cami volvió al ruedo hace dos años como notera de Combate, el programa de competencias de Canal 9 que es furor entre los adolescentes. “No lo busqué, pero debo confesar que me contactaron después de que mi hermana Luli subiera una foto mía en bikini sin que me diera cuenta –revela entre risas–. Se armó un revuelo tremendo. Al principio me quise morir porque no sabía lo que podía pensar la gente, pero hoy se lo agradezco”.

Después de siete años lejos de la ficción, este 2017 Camila vuelve a la pantalla chica con un papel en Fanny la fan, la nueva tira de Underground para Telefe con Agustina Cherri y Nicolás Furtado. “No me molesta que digan que estoy acomodada porque a mí me da orgullo y felicidad que tanto mi hermana como mi primo me puedan ayudar a trabajar de lo que me gusta. Pero no crean que todo es tan fácil. A mí me cuesta mucho conseguir oportunidades y ahora tengo el desafío de hacerlos sentir orgullosos a ellos”, asume sin esquivar ningún tema.

¿Cuál sería el trabajo de tus sueños? Más que actuar, lo que me encantaría es conducir. Mi gran sueño es poder unir mis dos pasiones: la conducción y la psicología. ¡Flasheo con hacer test psicológicos en la tele! También me encantan los programas de interés cultural o general, como los de Iván de Pineda, me parece un tipo súper interesante e inteligente.

¿Tenés pruritos a la hora de exponer el físico? No es lo que prefiero, pero sé que en esta profesión uno a veces tiene que hacerlo, como en notas de revistas o campañas. Siempre y cuando sean cuidadas.

¿Te animarías a hacer Playboy? Me lo ofrecieron cuando mi hermana subió la foto de mi cola a Twitter (risas), pero ni siquiera llegué a saber si era pago o gratis porque dije que no me interesaba hacer fotos desnuda. No creo que me juegue a favor en el perfil que busco. Quedaría muy pegada al estilo de Luli y no tiene nada que ver conmigo.

No me molesta que digan que estoy acomodada porque a mí me da orgullo y felicidad que tanto mi hermana como mi primo me puedan ayudar a trabajar de lo que me gusta

¿Luli es la única sex bomb de tu familia? Que se muestre, sí. Pero mi hermana más grande, Marisol, tiene un cuerpo impresionante. Creo que ella garparía mucho más en Playboy que Luli (risas). Todas somos muy coquetas, pero Luciana siempre, desde muy chiquita, fue súper sexy. Me acuerdo que mi mamá tenía problemas en el club porque a ella le gustaba seducir (se ríe). Y mi sobrinita Máxima –hija de Marisol– es igual. Tiene cuatro años y no sabés cómo mueve el cuerpo, es Ariana Grande en miniatura.

Son cuatro hermanas, Marisol (39), Luciana (37), Maite (30) y vos, ¿cómo se llevan? Somos todas muy pasionales, pero también muy distintas, así que nos peleamos mucho. Lo nuestro es amor/odio.

¿Cómo vive la familia la fama de Luli? Estamos re acostumbrados. Lo único que me cuesta aceptar de mi hermana es que no podamos sacar una foto familiar porque ella no está impecable. Me gustaría que fuera un poco más relajada en ese sentido… Pero no la juzgo, cada uno es como es.

¿Tenés relación con Martín Redrado? Sí, ¡re! Mi cuñado es un divino. Es serio con su laburo y todo lo relacionado con la economía, pero en la intimidad es muy buena onda, sumamente canchero y hospitalario. Con mi hermana se potencian, son como dos niños. Imaginate que les gusta hacer pijama parties con los amigos (risas). Te juro que mi hermana es muy, muy tímida y siempre quiere mostrarse perfecta, pero cuando la conocés te das cuenta que nada que ver, es una niña.

LA SALAZAR. Dice que no se cuida para nada, toma cerveza, vino, come picadas y no hace ni un abdominal… ¡y pese a su vagancia está impecable! No cabe duda de que el gen Salazar está en sus venas. “Si me cuidara tendría un cuerpo de la hostia. Pero por suerte tenemos re buena genética todas, mi mamá tiene muchas lolas y buena cola. Ahora tiene 63 años, ¡pero de joven era una bomba!”, comenta divertida mientras nos muestra fotos en su iPhone: de su familia, de su novio Cristian Sabena (35) y de Jackie, la perra maltés que era de su abuela y que ella adoptó hace tres años. Todos en la familia son rubios, de ojos claros y con cuerpos atléticos. Llamativamente, Luli, la más famosa del clan, es la que menos aparece en los álbumes: “No le gusta sacarse fotos”, aclara Cami sin dar más detalles.

Sos la única Salazar morocha, ¿vas a pasarte al bando de las blondas? No, en realidad todas tienen mi color de pelo, pero se tiñen. Me gusta mucho más mi pelo. Me acuerdo que en Patito me cortaron carré y me tiñeron de rubio… ¡Un horror! ¡Me arruinaron la adolescencia! (risas).

Siendo una diosa llama la atención que tu novio sea el antigalán… ¿no te gustan los carilindos? (risas) Para nada, soy cero de los Ken, de hecho los carilindos suelen ser medio bobos. La vida compensa: lo que no te lo da en el físico te lo da en actitud. Cuando lo mostré en las redes salieron a decir que era feo, fue un garrón, pobre… ¡pero no saben el levante que tiene mi novio! Tiene una personalidad increíble, es camarógrafo, tiene su productora, es súper macho, divertido y comprador.

¿Sos Susanita? Sí, re. En casa somos todos muy familieros y tenemos el ejemplo de mis papás que están juntos hace casi 50 años. Yo los veo súper enamorados, creo que no podrían vivir el uno sin el otro. Se morirían. Ojalá yo también pueda vivir un amor así.

textos AGUSTINA D’ANDRAIA (adandraia@atlantida.com.ar) fotos MAIA CROIZET

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