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Qué pasa

Julio 2017

Chule Von Wernich, una estrella en las redes

Tiene 19 años, es de Pehuajó y sus videos cantando son furor en las redes sociales. Chule Von Wernich interpreta con su guitarra los hits del momento. Las marcas la buscan y sus seguidores van en aumento. En esta nota te presentamos a la instagramer de la que todos hablan.
  • Familia completa. De izq. a der: Chule, su papá Gastón con Santos a upa, su mamá Mariana agarrando a Cruz, Serena y Bautista

Hay un mundo en donde la fama se mide a través de likes, reproducciones, comentarios, y, sobre todo, seguidores. Ahí donde los adolescentes de hoy se la pasan publicando sus vidas y mirando las de sus semejantes, es donde Sofía Von Wernich no es una más del montón. Ahí, ella es @chulevonwernich y es famosa por sus videos –que ven sus 175 mil seguidores– en los que interpreta, con una voz cascada y dulce, los hits del momento. Desde reguetón a Shakira, de a viejas cumbias a Beyoncé, esta instagramer de 19 años reversiona música en español –y muy poco en inglés–, esa que los millennials escuchan en los boliches. Lejos quedó esa chica recién llegada a la Capital desde Pehuajó. Fue a estudiar veterinaria con la idea de volver al campo a curar caballos, su animal favorito, pero se quedó curando pasiones con la cuerdas de su guitarra. Lejos quedó también aquel primer tema que cantó alguna vez en el coro de la misa del colegio Santa María, y que subió para divertirse con una amiga a Instagram sin importar el mal ángulo de la imagen que filmaba su celular, soportado por el termo del mate.

“Si me stalkeás hace un año y medio, no entendés qué hice para tener tantos seguidores”, dice Chule divertida desde el living de su casa en Recoleta, donde se mudó hace un año y medio. Recibe al equipo de Para Ti con el mate cebado y sentada en el mismo sillón donde pasa sus tardes cantando. Lo cierto es que los planes que ella tenía para su vida cuando llegó a la ciudad comenzaron a cambiar y ese primer video subido aquel 23 de mayo de 2014 comenzó a tomar un sentido trascendental. De a poco, cual procesión, cada vez más personas empezaron a sumarse en su red social. Primero, los conocidos de otros pueblos vecinos que la llamaban “la cantante de Pehuajó”. Después sus publicaciones se fueron viralizando (Maluma reposteó el cover de su tema del momento Felices los cuatro, J. Álvarez hizo lo mismo con Esa boquita, y Wisin con Escápate conmigo). En un año llegó a tener diez mil seguidores. Esa fue la llave para que diferentes marcas estuvieran interesadas en ella y una productora la contratara para tocar con otra instagramer de su edad, Connie Isla. Chule empezó a tocar en bares y llenó un teatro. “Fue increíble”, reflexiona. Y fue  así como su carrera de veterinaria fue corriéndose a un segundo plano y la loca idea de “ser cantante” (eso que respondía de chica cuando le preguntaban qué quería ser cuando creciera) fue cobrando forma real. Después de un año, veterinaria pasó a ser una anécdota y hoy su vocación la define.

Junto a Connie Isla.

¿Fuiste cambiando la forma de hacer tus videos en la medida que te ibas haciendo conocida? Sí. Me empecé a fijar en detalle qué contenidos subía y hoy lo manejo como algo completamente profesional. Mis videos del año pasado eran más flojos, me grababa así nomás. Hoy, sigo filmándome desde mi celular, pero por ejemplo, me compré un trípode que me salvó la vida, y me arreglo un poco.

 

¿Qué vínculo tuviste con la música desde chica? Cuando tenía nueve años, mamá, cansada de escucharme, me mandó a guitarra. Me compraron una criolla que todavía tengo guardada, y ya en la primera clase me re copé. A partir de ahí la guitarra se convirtió en mi acompañamiento obligado para el canto, y tocaba todos los días religiosamente cuando volvía del colegio.

DE CALIFORNIA A PEHUAJÓ. Sofía Von Wernich (19) es la primera de cinco hermanos. Le siguen Bautista (16), Serena (12), Cruz (6), y Santos (2). Sus papás se casaron jóvenes. Su mamá, Mariana (43), es uruguaya y su papá, Gastón (47), argentino, de Pehuajó. Cansados de viajar y de verse dos veces por año, decidieron casarse cuando sólo tenían 19 y 23 años, y la joven pareja se mudó al pueblo de Gastón. Viajaban mucho porque a él lo contrataban para jugar al polo en California, Estados Unidos. Ese estilo de vida continuó una vez que nació Chule (sus padres le decían Chuletita y así fue mutando su sobrenombre). Nueve meses al año la familia se instalaba en California. El tiempo restante, en Pehuajó. Allá, la mayor de los cinco hermanos disfrutaba ayudando como petisera y acompañando a su papá en la caballeriza. Ya en la secundaria, la familia se instalaba en el exterior sólo durante el verano y… un mes más –el único que el colegio le permitía faltar en el año–. “Ahí fue más duro, porque quizás pasábamos dos meses sin ver a papá, pero estábamos acostumbrados”, cuenta la cantante, que en esa época también había aprendido a taquear y trabajaba como voluntaria haciendo equinoterapia en Pehuajó.

¿En qué momento te diste cuenta de que te querías dedicar a la música? El año pasado, pero fue cuando ya estaba trabajando de eso, entonces tuve cierto respaldo para mostrarles a mis papás. Hoy estoy estudiando música para explotar lo que me tocó y potenciarlo para ser mejor. A principio de año empecé Licenciatura en Música Popular en la UCA.

¿En qué área te ves? Hay mil maneras de vivir de la música sin ser Rihanna. Quiero poder hacer mi música, no con el objetivo de la fama, sino por hacer algo que pueda transmitir y compartir.

 

Rompe ❤️- @ozunapr 🙌🏽 El viernes 12 de mayo voy a verlo al @gongbuenosaires !!! 💣🔥💣🔥 vamos? #ozuna #sumatealgong

Una publicación compartida de Sofía Von Wernich (@chulevonwernich) el

¿Te sentís cómoda con esta fama repentina? No tomo mucha dimensión. Soy muy tranqui y trato de subir en las redes quién soy y no impostar un personaje.

La entrevista no podía terminar sin escucharla cantar. Chule se sienta en el lugar donde aparece la mayoría de las veces en sus videos de Instagram y reversiona, con naturalidad, Bubbly, el tema de Colbie Caillat. Durante un minuto lo único que suena es su guitarra y su timbre de voz prometedor. La filmamos y la subimos a las redes, ese lugar donde se siente cómoda, donde encaja; ahí donde ya es famosa.

textos CANDELA URTA / fotos MAIA CROIZET

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