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Qué pasa

Marzo 2017

Economía feminista: cómo construir una sociedad igualitaria

A pesar de lo que hemos avanzado las mujeres en el mercado laboral, todavía siguen existiendo diferencias de género. Estas cuestiones son las que plantea Mercedes D’Alessandro, doctora en Economía, en su libro Economía feminista, donde invita a “construir una sociedad igualitaria sin perder el glamour”.

¿Hay una inclinación natural en las mujeres por enseñar y en los varones por construir? ¿Nacen las bebas con una escoba bajo el brazo y los bebés con taladros? ¿Por qué el trabajo no remunerado es ‘cosa de mujeres’? ¿Por qué sólo el 4% de las empresas más grandes del mundo tienen una CEO?”, se pregunta la economista Mercedes D’Alessandro en su libro Economía feminista (Sudamericana), que invita a plantearse la des­igualdad no como la brecha entre ricos y pobres, sino en términos de mujeres y hombres. Nacida en Posadas, Misiones, Mercedes se doctoró en Economía en Buenos Aires y actualmente vive en Nueva York. Hace un año y medio empezó junto a otras economistas el blog Eco­nomía Femini(s)ta (www.economiafeminita.com) donde producen información económica con perspectiva de género. “Discutimos mucho estos temas en redes sociales y después de Ni Una Menos notamos que la gente tenía mu­cho interés. Es decir que la información ya estaba, pero toda desparramada. De ahí surgió el libro”, relata a Para Ti de paso por nuestro país.

En el libro abordás el tema desde varias perspectivas, ¿cuál te llamó más la atención? El tema del trabajo doméstico no remunerado que recae en la mujer. Cuando vos contratás a una empleada doméstica, ella hace trabajo reproductivo pero pago, por lo tanto pasa a ser productivo. El tema con el trabajo reproductivo es que se suele asumir que no se paga y que lo hacen las mujeres. Sin él no funciona la sociedad, pero al mismo tiempo está invisibilizado y se cree que las mujeres tienen que hacerlo porque está en su naturaleza y es su misión en el universo. Pero el mundo cambió. Ya no es un objetivo de vida casarse y tener una familia. En los 60 era eso –2 de cada 10 mujeres trabajaban fuera del hogar–, pero hoy los datos muestran que 7 de cada 10 mujeres trabajan fuera del hogar. Esto es un agujero en la teoría económica y cambió todo el mercado laboral.

De las 500 empresas más grandes del planeta sólo el 4% están dirigidas por mujeres.

¿Cuánto implica para una mujer las horas de trabajo en casa? Depende donde vivas, son entre 4 y 6 horas de trabajo extra el que hacen las mujeres en sus casas y van desde el apoyo escolar y el cuidado de ancianos hasta la limpieza. Según la Encuesta de Uso de Tiempo de 2013 que hizo el Indec, el 76 por ciento del trabajo doméstico no remunerado lo realizan las mujeres. Además, 9 de cada 10 mujeres se hacen cargo de esa tarea y 4 de cada 10 varones no hacen absolutamente nada.

Vos decís en el libro que los trabajos relacionados al cuidado y la limpieza están feminizados. Exacto. La principal salida laboral que tiene hoy una mujer en la Argentina es ser empleada doméstica, son un 20% de las trabajadoras. Le sigue ser maestra, enfermera y des­pués vienen otras profesiones. El 80% de las empleadas domésticas están precarizadas. Mi mejor amiga por ejemplo es madre soltera, tiene un nenito de 2 años y una empleada paraguaya que lo cuida. La empleada paraguaya tiene a su vez un nene de 3 años que cuida su hermana. Pero qué pasa: la hermana consiguió un trabajo, así que ahora la emplea­da de mi amiga no tiene quién le cuide al chico, por lo tanto no puede ir a trabajar y mi amiga tampoco. Ahora, si mi amiga contrata a una empleada a la que le tiene que pagar más, no llega porque no le da el sueldo para pagarle. Esto es un problema enorme en Latinoamérica.

El 76 por ciento del trabajo doméstico no remunerado lo realizan las mujeres. 9 de cada 10 mujeres se hacen cargo de esa tarea y 4 de cada 10 varones no  hacen nada"

¿Cuáles serían las posibles soluciones? Creo que el foco tiene que estar en el cuidado de los chicos y an­cianos. Un ejemplo cercano es Uruguay, donde desde hace un par de años existe un sistema de cuidados como guarderías, jardines maternales y geriátricos. Es una forma de hacerlo: que el Estado provea un sistema de cuidados gratuito o de bajo costo con gente capacitada. Y a la mujer que trabaja como empleada doméstica la formás para cuidar a los chicos, estimularnos y así puede tener un trabajo con más perspectiva.

ROMPER EL TECHO DE CRISTAL. “Algo que sorprende a la gente cuando lo cuento es que si agarrás a las 500 empresas más grandes del planeta sólo el 4% están dirigidas por mujeres. En el Coloquio de Idea, por ejemplo, eran 800 tipos y las mujeres no llegaban a 100, y supuestamente es un lugar récord en participación femenina. Hay cosas que tenemos tan naturalizadas que no las vemos”, explica D’Alessandro.

 

El liderazgo femenino está en construcción y hay mucho para trabajar.

¿La política y los negocios son todavía temas de hombres? Totalmente. Vos ves la foto de Mauricio Macri con los empresarios de UIA, son todos hombres. Ese es el empresariado argentino. En la provincia de Buenos Aires hay 135 municipios, pero sólo 4 intendentas. En Argentina, por primera vez en la historia hay 5 gobernadoras mujeres. En Latinoamérica, recién en 2014 hubo por primera vez en la historia 4 presidentes mujeres y hoy ya no están.

 

¿Qué pasa con el liderazgo femenino? Creo que el liderazgo femenino está en construcción y hay mucho para trabajar. Todavía para imponer su liderazgo muchas veces las mujeres se ven obligadas a imitar cuestiones masculinas, pero para mí eso va a ir cambiando a medida que más mujeres lleguen a puestos de poder y se conviertan en role model para las que vengan después. Al fin y al cabo uno para liderar imita un estilo. Ya el hecho de que lleguen contribuye a que de a poco empecemos a naturalizarlo también. 

textos GUADALUPE SÁNCHEZ GRANEL (gsanchez@atlantida.com.ar) fotos MAIA CROIZET

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