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Qué pasa

Febrero 2017

El amor no es Hollywood

Las reglas sobre el romance en las películas de amor están para romperlas. Así que largá esa comedia romántica que te hace llorar y soñar y empezá a conocerlas.
  • Diario de una pasión
  • La propuesta
  • Como si fuera la primera vez
  • Sintonía de amor
  • Un lugar llamado Nothing Hill
  • Realmente amor

Cuando llegamos a los 30 ya pasamos más de cinco mil horas de nuestra vida frente a la pantalla siendo testigos de historias de amor heroicas. Así, después de la vez número diez o quince de ver Mujer Bonita o Cuando Harry conoció a Sally, a la posibilidad de que un tipo vocifere públicamente cuánto te ama y lo maravillosamente destinados que están a estar juntos, todavía la ves posible.  Pero llegamos a los 35… te das cuenta que nada de eso ocurrió –nunca jamás- y ya habría que empezar a sospechar.

Aquí, una guía práctica para escapar de las leyes y promesas de la películas románticas.

EL AMOR ES… EL DESTINO. En Sintonía de amor Annie (Meg Ryan) cruza el país para ir a encontrarse con un tipo que no conoce y que sólo escuchó en la radio expresando sus desdichas sentimentales. Ella siente que es una señal del destino y viaja sola a Seattle para conocer a Sam (Tom Hanks). La escena final retrata perfectamente la primera ley de las comedias románticas: “el amor es obra del destino”. Exactamente igual que en la película favorita de Annie (Algo para recordar) se encuentran en el Empire State el Día de San Valentín y se enamoran perdidamente sin cruzar palabra. Encima ella establece un hermoso vínculo con el hijo de Sam, quien recientemente perdió a su madre, y también por obra del destino siente que Annie es la correcta para su papá. No hay dudas, miedos, traumas más o menos ridículos de relaciones anteriores, histerias, contradicciones… No. Manda el destino y los amantes sólo siguen señales.

ESCENA FINAL DE SINTONÍA DE AMOR

EL AMOR TODO LO PUEDE. La comedia británica Realmente amor es un manojo de historias que, con pañuelito en mano, prometen que “el amor todo lo puede”. Desde el Primer Ministro tocando todas las puertas de una cuadra buscando la casa de su secretaria en la noche de Navidad para declararle su amor, hasta un escritor inglés que no habla otro idioma y su empleada portuguesa que no sabe inglés enamorándose a través de un lenguaje que no conoce palabras. Para rematarla, él viaja a Portugal para pedir su mano y le regala un discurso memorable, en su portugués recién aprendido, a toda la familia de su enamorada.  

ESCENA DE REALMENTE AMOR

En este punto Hollywood es muy claro: cualquier desencuentro y hasta pelea de pareja se resuelve con una carrera por la ciudad del ser amado y/o discurso público. En Cómo perder a un hombre en diez días, la periodista Andie (Kate Hudson) toma a Ben (Matthew McConaughey) como material de ensayo para escribir un artículo que enseñe a las mujeres todo lo que no hay que hacer cuando comienzan una relación: llamar insistentemente al tipo, hacerle miles de planteos, sonarle la nariz como si fuera un niño delante de sus amigos o llenarle la casa de ositos de peluche. A su vez, Ben apuesta con sus compañeras de trabajo que puede enamorar a esta chica en diez días a cambio de un ascenso. Por casualidad, ambos se enteran de los planes del otro y terminan la relación… Hasta que viene la corrida: Ben atraviesa todo Manhattan en su moto persiguiendo el taxi de Andie que va al aeropuerto. Logra que ella frene, detiene el tránsito por completo, grita que la ama y beso final. No importó más nada, ni que él la usó para ascender laboralmente, ni que ella lo volvió loco y publicó un artículo contándolo.

UN LUGAR LLAMADO NOTHING HILL

El mito de que la persecución y el discurso ganan siempre es parte de Un lugar llamado Nothing Hill. Anna Scott (Julia Roberts), una mega estrella de cine, se enamora de William (Hugh Grant) un hombre común, dueño de una librería. Luego de tener una aventura juntos, ella se presenta en su librería, le regala un Chagal original y le declara su amor, aunque él prefiere no arriesgarse a una relación que podría ser complicada. Pero, ¡obvio!, después se da cuenta que sí la quiere, se sube con todos sus amigos al auto (muy práctico por cierto) y, a toda velocidad, la sigue hasta una conferencia de prensa, esboza unas palabras ante todos los periodistas y colegas de Anna, y a ella eso le alcanza para quedarse a vivir en el pueblo con William.

 

Una solución posible contra este desarreglo entre ficción hollywoodense y realidad: someter a nuestras parejas a un curso intensivo de comedias románticas y ver qué pasa.

EL AMOR TRANSFORMA. Hollywood también nos asegura que “el amor puede transformar incluso al hombre mas mujeriego e inmaduro”. En Novia por contrato, los padres de Tripp (Matthew McConaughey) contratan a Paula (Sarah Jessica Parker) para que comience una relación con su hijo de 35 años y lo convenza de abandonar la casa paterna. Lo que termina funcionando no es el arreglo, sino que Tripp se enamora verdaderamente, y entonces madura y ya no le importa que su relación romántica sea fruto de una transacción económica entre sus padres y su novia. Lo que nos lleva a otra de las grandes reglas de las comedias románticas: “siempre que dos se hagan pasar por pareja indefectiblemente se enamoran”.

 

Si Noah y Allie pudieron superar los prejuicios sociales, las presiones familiares y hasta ¡la Segunda Guerra Mundial! y luchar por su amor, ¿cómo tu historia con este pibe que conociste en Tinder no va a funcionar?

Así sucede con Kat (Debra Messing) en Amores, enredos y una boda, quien contrata a Nick (Dermot Mulroney), un gigolo profesional, para que finja ser su pareja en la boda de su hermana menor donde va a estar su ex novio. Algo parecido ocurre en La propuesta. Margaret (Sandra Bullock) obliga a su asistente Andrew (Ryan Reynolds) a casarse con ella para no ser deportada a Canadá. Margaret amenaza con dejarlo sin trabajo si dice la verdad y no se pliega a su simulación. El falso novio sufre por engañar a su familia, pero de un modo retorcido, como sólo Hollywood puede lograrlo, convierte a su abusiva jefa en su objeto de deseo y amor.

 

ESCENA DE LA PROPUESTA

No me malinterpreten, amo estas historias, pero si pretendo que mi novio tenga el mismo grado de compromiso para sorprenderme cada día como Henry (Adam Sandler) con Lucy (Drew Barrymore) en Como si fuera la primera vez, ¡no hay regalo de cumpleaños que pase la prueba de mis expectativas! Y no esperes que dé la vida por vos como lo hizo Jack por Rose en Titanic, aunque un “cambio de look financiado” con música de fondo como en Mujer Bonita es posible…

ESCENA FINAL MUJER BONITA

Un dato importante: solo nosotras vemos estas películas. Una solución posible contra este desarreglo entre ficción hollywoodense y realidad: someter a nuestras parejas a un curso intensivo de comedias románticas y ver qué pasa. O bien, apagar la pantalla y ver si la realidad tiene nuevas escenas con otras luces, bandas sonoras y personajes para proponernos.

texto DANILA SAIEGH

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Febrero 2017
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