Para Ti

Qué pasa

Agosto 2017

Lady Di, a 20 años de su muerte

A días del aniversario de su muerte, sus hijos –los príncipes William y Harry– la recuerdan en un documental. Quién era y cómo será retratada por la historia una de las mujeres más icónicas del siglo XX, la princesa de los corazones.
Etiquetado con: Lady Di , aniversario , muerte , 20 años
  • A 20 años de la muerte de Lady Di, sus hijos la recuerdan y comparten en un documental el detrás de escena de la “princesa de los corazones”.
  • Diana pasó de princesa de cuento de hadas a convertirse en una rebelde entre la aristocracia.
  • Quiso para sus hijos una infancia lo más normal posible.
  • Redirigió la atención pública que generaba hacia fines benéficos.

El 31 de agosto se cumplen 20 años de la muerte de Lady Di, una mujer que marcó el siglo XX. Princesa de Inglaterra, madre moderna, en 1996 su divorcio del príncipe Carlos puso en duda el futuro de la monarquía británica. De igual manera lo hizo su trágica muerte. En estos días la princesa es recordada con una avalancha de fi lms, miniseries y documentales, y las miradas están puestas sobre sus dos hijos, los príncipes William y Harry. Ellos, a sabiendas de esta fecha tan especial, llevan meses preparándose, sin dejar ningún detalle suelto. Los príncipes acaban de compartir sus memorias de manera inédita en un documetal, Our Mother: Her Life and Legacy (Nuestra madre: su vida y legado) de HBO. El documental se filmó en enero dentro del mismo Palacio Kensington, con el aval de amigos y familia y el hilo conductor de las memorias fueron los álbumes de fotos que la misma Diana armó para cada uno de sus hijos. Participan desde Elton John y Rihanna hasta el mismo hermano de Lady Di, el Conde Spencer (propietario de la residencia familiar Althorph, lugar donde Diana fue enterrada). Ésta es su manera de mostrar a una Diana íntima que aprendió a vivir bajo la exposición pública desde 1981 cuando se casó con el príncipe Charles y se convirtió en la más mirada de la monarquía. Lady Diana Spencer, una rubia que –con su casi 1,80 m y porte de modelo– vivió casi como en una novela. A los 19 años se comprometió con el príncipe Carlos de  Inglaterra, “el soltero más codiciado”, y a los 20 se con- virtió en princesa de Gales. Vivió una boda de ensueño (una de las primeras seguidas por televisión) aunque rápidamente se decepcionó –con un Carlos que jamás dejó de lado su relación con Camilla Parker Bowles, su amante– y padeció depresión, bulimia y una resonante separación. El mundo siguió su pelea palmo a palmo por sus hijos con la Corona (Diana deseaba para ellos una vida lo más normal posible versus los protocolos y lo que se esperaba de los herederos al trono) y su renacer cual Ave Fénix tras el divorcio (ya sin título de “alteza real” y más como “princesa de los corazones” como la llamaba el pueblo), con nuevas relaciones y la fortaleza de quien decide llevar adelante su vida. Fue en esta instancia que Diana, quien se codeaba con celebrities y aprendía a sacar provecho de la atención que generaba en los medios para encauzarla hacia causas humanitarias, falleció. Fue en un trágico accidente de auto en la madrugada de París, acosada por los paparazzi que la perseguían con el afán de retratarla junto a su nuevo novio musulmán, el heredero Dodi Al Fayed (hijo del dueño de las tiendas Harrods).

EL LEGADO. Diana murió lejos de casa, en París. Sólo tenía 36 años. Por entonces era época de vacaciones y sus hijos (usualmente pupilos en el colegio) disfru- taban con la familia paterna en el castillo Balmoral, en Escocia. “Ella era la mejor madre del mundo. No hay día en que William y yo no deseemos que esté con nosotros. Ésta es la primera vez que los dos hemos hablado de ella como madre”, declaró el príncipe Harry. Al morir Diana, William tenía 15 años, el pelirrojo sólo 12. “Aún hoy puedo escuchar su risa en mi cabeza, ese tipo de risa loca por donde sea que fuera, pura felicidad en su rostro. Uno de sus lemas para mí era, ‘Puedes ser tan travieso como quieras, sólo no permitas que te pesquen’”… Harry contaba con la informalidad de ser hijo el menor y no cargar con el peso de ser “un futuro rey” como su hermano. En el documental el pelirrojo habló sobre su último llamado telefónico: “No recuerdo bien qué dijo, sólo que me lamentaré por el resto de mi vida por lo corto que fue –confesó–. No saber que ésa iba a ser la última vez que iba a hablar con mi mamá… Cuán distinta hubiera sido esa conversación si hubiese sabido que su vida le iba a ser arrancada esa noche”. “Harry y yo estábamos desesperados por despedirnos y seguir jugando con nuestros primos. ‘¿Ya podemos cortar?’ Ése llamado aún resuena en mi mente”, confesó William, actual Duque de Cambridge.

 

Ella era la mejor madre del mundo. No hay día en que William y yo no deseemos que esté con nosotros.

Tras esa noche todas fueron dudas. Si Lady Di ya era un ícono viviente (de la moda, la ele- gencia, rebeldía o la monarquía moderna), su muerte la elevó a mito. Generó teorías de todo tipo: desde si Al Fayed fue su gran amor, si estaba embarazada al morir (un rollito en sus fotos en traje de baño bastó para desatar la sospecha) a teorías de conspiración que aún hoy resuenan. ¿La madre de un futuro rey casada con un musulmán? En los ‘90 ese tabú parecía motivo válido para pensar lo peor. Eran tiempos donde las escuchas telefónicas equivalían a que se fi ltraran chats de WhatsApp y donde los paparazzi seguían a la princesa a donde sea que fuera. Una atención que Diana había comenzado a redirigir hacia sus accio- nes benéfi cas (ayudando sobre todo por causas como SIDA o por la abolición de las minas terrestres). Tras su muerte, los paparazzi se convirtieron en mala pa- labra. Sus hijos se criaron bajo un acuerdo tácito de no ser molestados por los medios. William asegura que lo vivido por su madre le enseñó a los herma- nos a “nunca dejar que lleguen tan lejos, porque nunca volverás a alejarlos de nuevo”. Así, fueron contadas las oportunidades en que ambos se abrieron al público. Adulto, el Duque de Cambridge superó etapas, vivió la boda de su padre con su (ya divorciada) amante Camilla y él mismo se casó con Kate Middleton en 2011. Sin embargo, asegura que no hay día en que no recuerde a su madre: “Me gustaría tener su consejo, me hubiera gustado que conociera a Katherine y que viera a nuestros hijos –George y Charlotte– crecer”, destacó William, fiel guardián de la memoria de su madre, y quien impulsó y siguió atentamente las obras del Memorial Fountain Park en su honor en Hyde Park. “Me pone triste que ellos nunca llegarán a conocerla. Ella era tan informal, disfrutaba tanto de reír y de divertirse que amaría tremendamente a los chicos, pero hubiera sido una pesadilla como abuela. Seguramente vendría a la hora de su baño, armaría un desastre de burbujas y agua por doquier y se iría”, describió William. Segun- do en la línea de sucesión tras su padre, el duque describió cómo le cuenta a sus hijos acerca de “la abuelita Diana”: “Hemos puesto más fotos por la casa y hablamos sobre ella. Al acostar a los chicos por las noches, les cuento de ella y trato de que entiendan que tuvieron dos abuelas en sus vidas, es importante que sepan quién fue”. A 20 años de su muerte, hay Diana por doquier. Su vida se transfomó en un mito. La conociste en cine vía La Reina (protagonizada por Helen Mirren, el fi lm que detalló la semana de su muerte y cómo eso afectó la monarquía británica), por Diana (con la visión de sus últimos días junto a Dodi Al Fayed, protagonizada por Naomi Watts) o por numerosos documentales de Netfl ix. Estos días también National Geographic emite Diana en primera persona. En la presentación del documental de HBO, William dejó en claro que esta confianza pública con los medios es una puerta que no dejará abierta: “No sólo es la primera vez que hablo tan abiertamente sobre mi madre, también es la última”. Sin Diana entre nosotros, queda su legado. El público reconoce muchos de sus gestos y acciones en sus hijos. En una manera de descontracturar –como a ella le hubiera gustado– el protocolo británico, ellos también se aseguran de mantener su recuerdo vivo. Junto a Kate, los hijos de Lady Di tomaron la posta en sus causas humanitarias (desde las bombas terrestres, Sida a instituciones infantiles y otras que ayudan a causas mentales). “Ella tenía la habilidad de cambiar la mentalidad de millones de personas”, la des- cribió William. A 20 años, sus hijos están decididos a mantener su memoria viva.

 

Etiquetado con: Lady Di , aniversario , muerte , 20 años
¿Te gustó esta nota? Compartíla:
Comentarios
Publicada en revista
PARA TI 4961
Agosto 2017
Editorial Televisa
Editorial Atlántida
©2013 PARA TI ONLINE. Todos los derechos reservados.