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Junio 2017

Papá y papá, la historia de un sueño

Nicolás Lehmann y Franco Bordoni son –desde hace un año y medio– los papás de los mellizos Juana y Felipe, a quienes tuvieron a través de subrogación de vientre. Una historia de paternidad particular. La historia de un amor universal.
  • "Queremos tener dos hijos más", coinciden.
  • Los chicos motorizados en plena y espontánea acción, sus padres jugando a la par y, por supuesto, registrándolo todo a través de la cámara del celular.
  • "En nuestra situación tenés que tener muchas ganas de ser padre, no porque sea más difícil serlo en una pareja gay sino porque tenés muchos más obstáculos desde el inicio".
  • "Somos dos hombres con dos bebés que nos movemos para todos lados juntos, y no recibimos otra cosa que elogios y felicitaciones".

Como pasa con todos los hijos, los mellizos Juana y Felipe, de un año y medio, cambiaron el universo de sus padres mucho antes de haber nacido, apenas estos empezaron a compartir sus ganas de tenerlos.

Para Nicolás Lehmann (28) y Franco Bordoni (40) ser padres siempre estuvo en el horizonte personal de cada uno, y volvió a resurgir no mucho tiempo después de que se enamoraran y siguieran adelante juntos. Ese deseo compartido se multiplicó y persistió fortalecido durante el tiempo en el que decidieron iniciar el largo proceso que contempla la subrogación de vientre, procedimiento que realizaron en Estados Unidos. Hubo que tener paciencia, atravesar complicaciones y estar a la altura de cada circunstancia, pero la ilusión –la convicción– de ambos no se detuvo, y así arribaron al desenlace esperado: hace un año y medio ¡llegaron Juana y Felipe! Y todo con ellos viene saliendo tan bien que mientras nos cuentan su vida como padres ya anticipan redoblar la apuesta y el año que viene “agrandar la familia y tener dos más”, coinciden entusiasmados.

Pero para eso falta, y saben que su paternidad primeriza recién estrenada necesita seguir creciendo y ganar más confianza.

“A nosotros nos encanta hablar de nuestra familia y nuestros planes, pero a lo que más aspiramos es que a todo se lo haga sin prejuicios y que lo que hicimos deje de ser noticia. Lo que importa es que la base de todo esto es el afecto, el amor”, asegura Bordoni en una charla en su departamento, un espacio amplio y moderno, lindísimo, hoy convertido en un territorio de juegos para los chicos y para sus papás, enfocados en disfrutarlos al máximo más allá de sus obligaciones personales (Nicolás es modelo y Franco, ejecutivo de marketing en una compañía de belleza).

DOS POR CUATRO.  “Todo el tiempo van incorporando cosas y adoptando costumbres nuestras –cuenta Nicolás–. Balbucean una palabra o entienden algo más, ¡y a nosotros nos parece que todo lo que hacen es fantástico! Seguramente lo hacen todos, tan chiquitos como ellos, pero con la paternidad perdés esa objetividad”.

Dicen que también perdés horas de sueño... Franco: Estamos más cansados, pero no nos quejamos. Nos gusta compartir todo con ellos y hacer planes que los incluyan. Lógicamente, demandan mucho, pero tenés como contrapartida que llegás a tu casa y te esperan con una sonrisa, y eso te completa muchísimo. Los chicos necesitan de todo, pero entregan un montón. Nico: Es cierto que también tenemos comodidades que nos permiten estar un poco más relajados, además de la ayuda de dos niñeras, de los abuelos y los tíos. Igual, el primer año los que nos despertábamos a la noche éramos nosotros. Poníamos el reloj cada dos o tres horas para darles de comer (las primeras semanas tomaron leche materna y después, de fórmula).

¿Tuvieron el apoyo de sus familias en este proyecto? Franco: Sí, nunca tuvieron una mirada prejuiciosa sobre lo que estábamos haciendo y ahora están fascinados. Nos siguieron en nuestra intención de vivir todo esto reconociendo las particularidades que tiene, pero de la forma más natural posible. Y con “el afuera” tratamos de vivirlo igual.

A nosotros nos encanta hablar de nuestra familia y nuestros planes, pero a lo que más aspiramos es que a todo se lo haga sin prejuicios y que lo que hicimos deje de ser noticia. Lo que importa es que la base de todo esto es el afecto, el amor

¿Siempre imaginaron ser padres en algún momento de sus vidas? Nico: Sí. Yo soñaba con esto desde chico y me venía preparando. Tenía ese deseo muy fuerte y marcado, y hoy siento que uno va atrayendo lo que quiere cuando lo desea con tanta intensidad. Y él igual. Franco: Sí. Está buenísimo poder transitarlo con tanta felicidad. En nuestra situación tenés que tener muchas ganas de ser padre, no porque sea más difícil serlo en una pareja gay sino porque tenés muchos más obstáculos desde el inicio. Del modo en que lo hicimos, íbamos cada vez que podíamos a Estados Unidos y nos quedábamos cuatro o cinco meses; estábamos en las ecografías y acompañábamos al médico a la mujer embarazada. Nico: Se fue armando un vínculo muy especial con ella y seguimos en contacto. De hecho, ya le dijimos que queremos que el segundo tratamiento sea también con ella y sabemos que nos está esperando. Nos gustaría tener dos más.

 

Mirando un poco más hacia delante y pensando en ellos, ¿hay algo en especial que les genere intranquilidad? ¿De qué les gustaría protegerlos cuando crezcan? Nico: Quizás lo que más temor me da es que en el colegio puedan sufrir algún tipo de bullying. Es algo en lo que pienso. Franco: En eso tendremos que estar atentos y lógicamente buscar un colegio que no sea tan estructurado y nos presente como una manera posible de familia.

¿Saben cómo van a contarle su historia a los chicos cuando ellos sean más grandes y les pregunten? Franco: Es posible que cuando se acerque el momento busquemos la ayuda de algún especialista. Pero lo que tenemos claro es que se les va a hablar desde la verdad.También creo que en el momento en que ellos tengan más conciencia esto va a ser mucho más común.

Antes de terminar, hablemos de roles. En una pareja tipo de mamá y papá están un poco predeterminados, pero ¿cómo es el reparto de tareas entre ustedes, libres de los preconceptos de género? Franco: Es cierto que una pareja tradicional no se discute tanto sobre quién hace o cumple con determinada cuestión y quizá entre nosotros podría haber más roces. Pero por ahora no los hay. Hacemos la mayoría de las cosas juntos porque nos gusta y no porque nos toque hacerlo. No sé cuál es la función que él o yo cumplimos, pero sí que el amor y la comprensión están presentes todo el tiempo porque lo que intentamos es buscar la manera de criar a nuestros hijos de modo que puedan afrontar lo mejor posible los problemas del mundo que son, en definitiva, los que sufrimos todos.

textos MARA DERNI (mderni@atlantida.com.ar) fotos AXEL INDIK

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