Para Ti

Nosotras & Ellos

Enero 2017

Querido 2017...

Carta de intención, metas y buenos deseos para la agenda en blanco del año que recién empieza.
Etiquetado con: metas , Nosotras y Ellos , 2017
  • Ser feliz

    Siempre que llega esta fecha me proponen que escriba una columna de metas y buenos deseos para la agenda del año que ya empieza. Les cuento, yo voy a seguir haciendo mi tercer libro de historia de la tevé y luego ansío entrevistar gente de la radiofonía. Pero esta vez voy a ser original. No se asusten. Resulta que tengo un amigo que se metió en una secta o grupo que profundiza la creencia en la reencarnación. No les voy a contar según su teoría quién fue Colón o Shakespeare o el almacenero de la esquina, para que no se burlen de mí. Pero tanto lo escucho repetirme que el alma se reencarna sí o sí, que de tener que volver a esta Tierra se me ocurrió que a Dios le voy a poner condiciones.

    Sí, Señor Barba, ¿quiere anotar? Vuelvo solamente si es para vivir en una ciudad sin subtes ni líneas de colectivos, y si es posible me gustaría renacer en Alta Gracia (Córdoba) o Merlo (San Luis). Trabajar a no más de cinco cuadras de mi casa o en ella, escribiendo el ciclo inglés Black Mirror.

    Y sigo pidiendo. Deseo en mi próxima vida tener la cara de George Clooney, el cuerpo de Cristiano Ronaldo, el dinero de Franco Macri, la inteligencia de Ernesto Sábato y la bondad del Papa Francisco. Y con un jeep antiguo me conformo.

    Pasa que me cansé de este cuento de que venimos a pagar el karma (o sea, las macanas que hicimos en vidas pasadas), algo así como decir que nacer en este mundo es como subirse a un taxi: uno apenas se sentó ya debe plata. Por eso, mientras espero mi próxima venida anoto en mi agenda 2017: debo aceptarme hoy como soy y ser feliz por estar vivo y rodeado de gente que me ama.

El 2017 tiene una incómoda particularidad y es que mi mente timbera no puede dejar de considerar al 17 como “la desgracia”, su significado en el diccionario de los sueños de barrio. Como sea, es lo que tenemos por delante y yo planeo enfrentarlo con la mejor de las ondas y la más gorda (y antigua) de las agendas, que llenaré de estúpidos dibujos y flechas, como cuando tenía veinte años menos y aún creía que en croquis, gráficos y dibujitos la vida se tornaba más fácil.

La pregunta, sin embargo, permanece: ¿sirve de algo anotar lo que planeamos hacer este año cuando los anteriores han demostrado no tener nuestros deseos demasiado en cuenta? Dicho de otro modo: ¿sirve anotar que este año voy a adelgazar, aprender esgrima y animarme a andar en globo cuando los mismos propósitos (o algunos otros similares) han sobrevivido de diciembre en diciembre tan intactos como lo estaban el enero anterior? A esta altura de la soirée y con mucha buena intención todavía colgada en el ropero de las Cosas por Hacer, comienzo a sospechar que en realidad la verdadera y secreta función de ese catálogo de Buenas Intenciones no es otro que ése: quedar ahí, anotado, para recordarnos las cosas que alguna vez nos importaron. Si después las cumplimos o no, importa nada, porque lo que en verdad cuenta es que podamos releerlas, volver a mirarlas, sentirnos inquietos por haber cumplido con suerte una o dos. O ninguna. Mientras, nos tienen en movimiento a modo de espuela mental. “No te duermas, no te duermas”, repiten los deseos de enero en septiembre. Están ahí, intactos, justamente para eso: para hacernos avanzar, aunque sepamos que tal vez no logremos alcanzarlos nunca.

por QUENA STRAUSS, periodista. ilustración VERÓNICA PALMIERI. 

Etiquetado con: metas , Nosotras y Ellos , 2017
¿Te gustó esta nota? Compartíla:
Comentarios
Publicada en revista
PARA TI 4928
Enero 2017
Editorial Televisa
Editorial Atlántida
©2013 PARA TI ONLINE. Todos los derechos reservados.