Para Ti

Relaciones

Abril 2011

Cupido online

Buscar pareja por Internet. Cada vez hay más usuarios de sitios de citas online y las cifras indican que lejos de tratarse de un fenómeno novedoso, las relaciones virtuales son hoy una realidad extendida para todos aquellos que no tienen tiempo o ganas de salir “de pesca”. ¿Qué buscan ellas y qué quieren ellos? Las fórmulas para el amor en tiempos digitales.

Textos: M. Eugenia Sidoti/M. Derni. Ilustraciones: V. Palmieri.

  • Internet se ha transformado en una herramienta fundamental que permite conocer a alguien en cualquier momento.
Ajá! Con que ésas tenemos: estás buscando al hombre de tus sueños por Internet. Alguien te dijo que existe y que vas a encontrarlo (tal como la tarotista de la última película de Woody Allen) y ahí vas, emocionada y en pijama, a medianoche, dispuesta a ponerte en contacto con un desconocido vía chat. Mmm… veamos. Sí, en efecto, él tiene una foto cargada en su perfil de usuario del sitio de citas online al que te suscribiste. ¡Y no está nada mal! Por el contrario, podría decirse que se parece bastante al hombre de tus sueños. ¿Será verdad? ¿Tendrá Photoshop? ¿Habrá “robado” la foto de un fotolog noruego? Difícil chequearlo de movida. En cuanto a sus datos, dice que tiene 37 años, es médico, le gusta el jazz, leer y ver películas–en particular dramáticas–, está buscando una relación seria, es soltero y no tiene hijos. Como si fuera poco, no tiene faltas de ortografía y conoce la correcta utilización del combo sujeto- predicado. Demasiado perfecto para ser real, ¿eh? ¡Dentro de su computadora debe haber gato electrónico encerrado!

Del mismo modo, día a día, millones de personas se ponen en marcha en la búsqueda de relaciones a través de Internet. No sin un cúmulo de dudas, claro, pero en definitiva dispuestas a darse una oportunidad más para encontrar citas, parejas o aventuras, más allá de las que se supone que ofrece la vida social a través de los encuentros cara a cara en fiestas, salidas nocturnas y en el mismísimo ámbito laboral. Es un hecho que en el mundo real, aunque alguien tenga la mejor predisposición para enamorarse, no siempre logra dar con la persona indicada, o bien no tiene tiempo para salir, o siente que las opciones se le agotaron. Es entonces que la vida virtual aparece con todos sus internautas a cuestas (en 2010 se calculaba la existencia de más de 6.845.609.960 de usuarios en el mundo y 26.614.813 sólo en Argentina, es decir el 64.4% de la población), con la promesa de tenerlos a todos al alcance de un clic de Mouse. ¿Nos estarán vendiendo gygabytes de colores?

LA PANTALLA DEL AMOR. La Universidad de Oxford realizó una encuesta a más de 25 mil personas de 17 países y publicó un estudio en el que revela que el 34% de los entrevistados probó buscar pareja online, la mayoría lo hizo a través de sitios específicos de citas y el 30% logró formar una relación estable. Se trata de páginas que disponen de un servicio de búsqueda por sexo, edad, intereses y demás señas particulares, con el fin de acotar al máximo la difícil tarea de dar, si no con un “alma gemela”, al menos con un ser humano de carne y hueso que resulte más o menos interesante. Claudio Gandelman es brasileño, licenciado en Economía y tiene 40 años. Pero no busca pareja: está casado, tiene dos hijos y es justamente CEO de Match.com para Latinoamérica, una de las compañías más visitadas por solos y solas, que nació hace 15 años en Estados Unidos. “En la Argentina tenemos 4 millones de usuarios y cada mes ingresan 50 mil nuevos. Hay un cambio muy grande en la forma de relacionarse. Se trabaja mucho, especialmente las mujeres, y no hay tiempo para salir a conocer gente, todos están cansados. Entonces Internet se ha transformado en una herramienta fundamental, porque permite conocer a alguien en cualquier momento. Lo bueno es que se puede ver la foto de la persona, cómo escribe, cómo es su vida, qué le interesa. Desde ese punto de vista se crean contactos mucho más profundos que los que podrían surgir una noche en un bar, por ejemplo”, señala Gandelman. Sebastián Gorin, Brand Manager de Zonacitas.com, otro de los espacios de conquista virtual más populares de la red, indica: “Hay muchas razones por las cuales los solteros deciden recurrir cada vez más a Internet a la hora de encontrar pareja o amistades, como la comodidad y facilidad para encontrar miles de personas nuevas en un lugar, o la falta de tiempo para conocer gente a través de los medios tradicionales. Incluso resulta más económico y seguro que otros métodos cuando se quiere conocer gente nueva, y ofrece un abanico muy amplio de personalidades y perfiles en un único lugar”. Los sitios de citas son fácil de usar, pero nada es gratis en la vida amorosa: suscribirse cuesta entre $ 75 y $ 80 por mes, dependiendo de cada empresa. Si se contrata un plan de flirteo de 3 o –mejor aún– de 6 meses, los gastos se pueden reducir hasta un 47%. Para utilizarlos hay que registrarse y crear un perfil, y luego comenzar a buscar perfiles de hombres o mujeres, ya sea filtrando por edad, hobbies o gustos, entre otras opciones (también se puede consignar color de pelo, altura, peso, etc.).El contacto entre los usuarios interesados se puede entablar de diversas formas: enviando un guiño, mensajes o invitando a chatear. Pasar los mails personales o los teléfonos queda en mano de los usuarios y no es lo que se aconseja durante los primeros encuentros virtuales, al menos hasta haber entablado un diálogo más profundo. Además, cada sitio brinda un listado de cuestiones a tener en cuenta para resguardar la seguridad una vez que llegue el momento de concertar una primera cita en vivo y en directo. “En Estados Unidos y Europa el online dating, nacido en la década del ´90, es furor, y utilizarlo es algo cotidiano en la mayoría de la población considerada “single” (soltero, separado, divorciado o viudo). En Latinoamérica los servicios comenzaron a incorporarse a principios del 2000, y fueron creciendo rápidamente a lo largo de los años. De a poco se van estableciendo en la sociedad como otra forma para buscar pareja. Con el uso, las barreras de inseguridad y de prejuicios se superaron, y la población se ha dado cuenta de las ventajas que presenta”, explica Gorin. Según la consultora norteamericana Chadwick, 1 de cada 6 parejas casadas entre 2009 y 2010 en Estados Unidos se conocieron a través de Internet. Tomás Sawada, analista web de Intellignos, un sitio dedicado a las investigaciones estadísticas online, asegura que las búsquedas ingresadas a través de Google tienen sus particularidades: “Las palabras clave más utilizadas son ‘citas’, ‘encuentros’ y ‘mujer busca hombre’, y se ingresan mayormente durante los meses de primavera y en cercanías de la fecha de San Valentín. Mensualmente, más de 6 millones de argentinos apelan al buscador con inquietudes de ese tipo. Pero hay que decir que el pico de tráfico en los sitios de citas tuvo lugar entre 2003 y 2005. Hoy, si bien se mantiene estable, una gran cantidad de usuarios elige los contactos a través de redes sociales, como Facebook, por ejemplo, donde se buscan exparejas, compañeros de colegio, amigos de amigos y hasta desconocidos a los que se les puede escribir mensajes privados”.

MITOS Y VERDADES. ¿En Internet sólo están los feos, los que nadie quiere, los que tienen algo que ocultar? “En el pasado, en las salas de chat, todo el mundo mentía porque había menor cantidad de encuentros. Pero en los sitios destinados a formar pareja es distinto: los usuarios quieren encontrar una relación estable y a la larga la mentira saldría a la luz. Claro que sí existen pequeños engaños: las mujeres se quitan dos años y dos kilos en promedio, mientras que los hombres crecen dos centímetros” –cuenta el CEO de Match.com y brinda algunos datos que sorprenden: hay más solos que solas buscando pareja online, y la cantidad de hombres que quiere tener hijos supera a las mujeres 54% contra 35%. “¿Por qué a veces fallan los encuentros cara a cara? Porque los tiempos femeninos no son iguales que los masculinos, las solteras suelen ponerse un poco ansiosas”, sentencia Gandelman.

Zonacitas.com también ofrece algunos números interesantes: sólo el 23% de las usuarias del sitio en Latinoamérica busca una relación estable, mientras que el resto está dispuesto a “lo que surja”. ¿Matrimonio? No, gracias: apenas un 4% de las mujeres reconoce que le interesa pasar por ese tipo de compromiso y el mismo porcentaje reconoce que lo suyo es ir por una aventura pasajera. Parece que Cindy Lauper tenía razón: las chicas sólo quieren divertirse.

“Ese prejuicio de que solamente lo utilizan freaks o los que no logran conseguir pareja de otra forma ya se ha eliminado, y los números demuestran como cada vez son más las personas que se registran y utilizan el servicio”, sostiene el Brand Manager de Zonacitas.com. Diana Sahovaler de Litvinoff, psicoanalista de APA y autora del libro El sujeto escondido en la realidad virtual, indica: “En un principio se creía que la virtualidad sería el reducto de los asesinos, de los abusadores, pero después quedó claro que ahí están las mismas personas que en el mundo real. Por supuesto que hay muchos fóbicos que se refugian detrás de la pantalla porque tienen miedos e inseguridades de establecer contactos personales. Pero son personas que tienen conflictos previos, sus fobias no nacieron con la red”.

Es cierto que la masividad de Internet permitió que se dieran intercambios de todo tipo, muchos de ellos satisfactorios; otros no tanto. Roberto Groer, director de Shidaj, un espacio destinado a las citas judías (aunque no exclusivamente), considera: “Todo lo que está en Internet no tiene filtro, así que yo me ocupo de generar los encuentros. Hay que pagar 500 pesos por adelantado y a partir de entonces, a través de un cuestionario, armamos encuentros con personas que tengan afinidades como para gustarse. Hay que tener cuidado, porque el mundo virtual puede ser una ruleta rusa: la foto es engañosa y hay mucho casado que anda de trampa”, advierte. Sin embargo, Claudio Gandelman sostiene que en el sitio que dirige, muchos encuentros tienen final feliz: “Tenemos 6 mil historias de éxito por año. Un gran número de esos usuarios nos envían mensajes para agradecernos o para contarnos que se casan o que van a tener un hijo. Este debe ser el único negocio en el que trabajamos para que nuestros clientes se vayan: nuestro objetivo es formar parejas. Es muy gratificante saber que funciona”, concluye.

Lo cierto es que, así como en la vida, en la red no todos buscan lo mismo. Y en la variedad estará el gusto de quienes quieran llevar a cabo su propia pruebita de amor digital. El único inconveniente a sortear será de carácter técnico: habrá que ver qué se hace con las puntas de piedra de las flechas de Cupido al momento de hacerlas impactar contra las modernas pantallas LCD de las notebooks, esas ventanas detrás de las que se esconden millones de corazones solitarios.

Por Diana Sahovaler de Litvinoff (*)

“Cuando aparecieron los contactos virtuales se pensaba que la gente iba a encerrarse detrás de la computadora. Se demonizó a Internet por considerar que sería peligrosa. Los años demostraron que sólo sería un nuevo medio de comunicación, que ya ni siquiera nos parece tan nuevo: hoy es una herramienta más para el contacto que no reemplazó el encuentro personal. Por supuesto que puede ser un refugio: el anonimato siempre ha servido para esconderse. Pero también es el escenario para que muchas personas se animen a mostrar sus talentos y a expresar lo que sienten. Esta es una época que no favorece el lazo social, sino el aislamiento. El espacio público se presenta como peligroso. A través de las redes sociales parece querer trascenderse esa tendencia, generando una comunicación de mayor intensidad. En los vínculos puramente virtuales también se puede dar un intercambio afectivo muy profundo. En definitiva, el amor que nace virtualmente no tiene ninguna diferencia con el otro. Se trata del nuevo encanto de lo viejo: las cartas, el romance, el amor platónico. Habrá que ver qué se hace con eso: si se llega a un encuentro real o si sólo se utiliza el espíritu digital como una motivación.” (*) Psicoanalista de APA autora del libro El sujeto escondido en la realidad virtual.

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