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Relaciones

Septiembre 2002

Situaciones difíciles

Bañarse juntos, los "piquitos" sobre los labios, la desnudez… La crianza de los chicos incluye muchas situaciones que a veces no sabemos cómo enfrentar, sobre todo cuando tratan temas considerados tabúes dentro de nuestra sociedad. Especialistas en psicología infantil despejan todas las dudas.

Texto: Daniela Fajardo. Fotos: A. Atlántida

  • "Es necesario contestar hasta donde pregunten, y no ir más allá," sugiere la licenciada Liniado. "Que las respuestas sean de acuerdo a lo que el chico pueda entender y que se acerque lo más posible a la realidad. No con mentiras ni con ampliaciones." Y Pinasco agrega: "La falta de información, o su exceso, pueden ser traumáticos. Todo lo que sucede en la vida del niño y hace a su historia y a su identidad, debe ser dicho con palabras sencillas y cariñosas."
  • Esas preguntas complicadas. ¿Qué es la muerte? ¿De dónde vienen los chicos? ¿Cómo nací? Las preguntas difíciles que suelen hacer los chicos, y que los padres no sabemos cómo contestar, son muchas. Y por más que una haya leído una biblioteca entera sobre psicología infantil y se crea muy preparada, cuando la pregunta llega, no sabemos bien cómo explicarles.
Los chicos no vienen con manual de instrucciones abrochado al pañal. Y más allá de las indicaciones de las enfermeras sobre cómo limpiar la herida umbilical, los flamantes padres salimos del hospital con un mundo de inexperiencia por delante. ¿Conclusión? Tarde o temprano, llegan. Es inevitable. Las dudas están ahí. Forman parte de la pa ternidad. Todos los padres, en algún momento, las tenemos. Las más comunes surgen frente a situaciones de la vida cotidiana, y nos llevan a replantearnos nuestro accionar: "¿Estaré manejando bien la situación?" "¿Qué le digo?" "¿Lo censuro?" Sobre todo cuando envuelven temas considerados tabúes dentro de nuestra sociedad, como la desnudez entre padres e hijos, la represión sexual o la definición de cada rol. Aquí, especialistas de psicología infantil nos responden cómo enfrentar los casos más comunes.

ROLES CONFUSOS
La nena compite con la mamá por el amor del papá. 
Situación:
la nena se pone los zapatos de la madre y le dice: "Quiero pintarme para estar linda como vos para que papi se case conmigo." 
"A partir de los 3 y hasta los 5 años, las niñas están 'enamoradas' de su papá y ven a la madre como la 'bruja' que impide la realización de ese deseo," explica la psicóloga Diana Liniado. ¿Qué se puede hacer en esta etapa? "Ser tolerantes, pero al mismo tiempo poner límites: no hay que dejar que los chicos ocupen el lugar de la madre o del padre. Se debe aceptar la rivalidad sin ponerse a la par del chico, defender a la pareja con buen humor, y no humillar al niño," responde la especialista. 

PIQUITOS CON MAMA Y PAPA
Los besos en los labios entre padres e hijos: ¿sí o no?
Hoy en día los piquitos se generalizaron como muestra de afecto entre padres e hijos. Los chicos, que los reciben desde que tienen memoria, lo toman como algo natural. Pero no todos los adultos reaccionan de la misma manera frente a esta expresión de afecto. La psicopedagoga Mariana de Anquin, de Orientar, lo explica así: "El desconcierto que despiertan los piquitos en algunos adultos está generado por la propia interpretación que hacen del episodio, que tiene una connotación sexual desde la visión del adulto. Pero no tiene ese sentido en los primeros años del niño." Labrit sugiere: "Hay que ayudarlos a discriminar en qué situaciones y con qué persona esto es adecuado, de acuerdo con el código que le querramos transmitir." Por ejemplo, explicarles que con los padres está bien, pero con desconocidos no. La licenciada Zulema Pinasco no está tan de acuerdo con los "piquitos": sostiene que promueven una cercanía que no corresponde a la relación de padres e hijos. Mientras que Diana Liniado toma una posición más neutral: "Los padres debemos evitar sobrecargar de estímulos la sensibilidad de un niño. El amor paterno-filial es siempre casto."

LOS PRIMEROS PUDORES
Cuando no se quieren cambiar en el vestuario frente a otros chicos 
Situación:
dos nenas de cuatro años se niegan a desvestirse en el mismo cuarto. Cada una quiere hacerlo a solas, por separado. Para la psicóloga infantil Diana Liniado, autora del libro "¿Cómo era ser niño?": "El pudor es una señal de madurez. Aparece cuando los chicos comprenden que hay partes del cuerpo que no se exhiben en público. Esas partes no son pecaminosas, sino todo lo contrario: son dignas de orgullo pero están reservadas para la intimidad." Lo mejor es respetar sus deseos, dentro de lo posible y si quiere cambiarse a solas, tendrá que esperar a que terminen de hacerlo los demás.

DESNUDOS EN FAMILIA
Bañarse con los padres
Situación:
la nena de tres años solía bañarse junto con su mamá, pero ahora llora porque ya no la dejan. ¿Hay una edad límite?
"Bañarse con los hijos se transformó en una manera de romper el tabú del desnudo en casa y también de abrir espacios para una nueva concepción sobre la sexualidad. Un válido intento de romper los miedos y recelos ancestrales sobre el cuerpo. ¿Hasta qué edad pueden papá y mamá bañarse con su hija o hijo? Es importante tomar en cuenta que los chicos poseen su propia sexualidad con deseos, fantasías y experiencias placenteras. Y corresponde a mamá y papá evitar transformarse en objeto real de esa sexualidad a través de la mirada o los tocamientos. Hacia los 4 años, los chicos buscan su propia intimidad, por ende, querrán bañarse solos," comenta Alexis Costa, una psicóloga ecuatoriana que escribió un artículo sobre el tema.

Bañarse con hermanos de distinto sexo
La licenciada Zulema Pinasco, psicoanalista especialistas en niños es contundente: "El cuerpo y la sexualidad es de cada uno. Cada uno debe tener su ambiente privado respecto del cuerpo y la intimidad. Los chicos tienen que bañarse solos, tener su espacio aparte. Aun con los hermanos, es mejor que se bañen cada uno por su lado. Pero si no se puede evitar el baño compartido, en edades tempranas no es demasiado conflictivo."

LA PUERTA CERRADA
La desnudez de unos y otros
Situación:
el padre dejaba la puerta abierta mientras se cambiaba hasta que su hija de 2 años empezó a mirarlo fijo cada vez que estaba desnudo, y decidió cerrar la puerta. ¿Es correcto mostrarse desnudo frente a los hijos?
La licenciada en psicología infantil Marcela Labrit, directora de Orientar, asegura que depende de varios factores: "Primero, el código socio-cultural que adjudica las pautas y valores de la sociedad. Porque en las playas europeas es común observar a las familias bañándose desnudas, pero en otras sociedades eso no es habitual. Segundo, los códigos familiares: cada familia toma del código socio-cultural aquellos valores y pautas que considera apropiados. Y en tercer lugar, hay que tener en cuenta la etapa evolutiva del niño." La psicopedagoga Mariana de Anquin explica: "La coherencia entre estos tres factores es lo que en definitiva va a traer consecuencias favorables o desfavorables en los chicos. Para un alto porcentaje de nuestra sociedad, la desnudez paterna frente a hijos chiquitos, hasta 1 o 2 años, es aceptable. No así en edades más avanzadas." Porque cuando no existe coherencia entre los códigos culturales y los familiares, puede haber consecuencias: "Por ejemplo, el chico podría no tener claro dónde puede estar desnudo y con quién," explica Labrit.

EL JUEGO MAS FAMOSO
¿Querés jugar al doctor?
Situación:
cuando algún chico propone jugar al doctor, enseguida se reparten los roles. Rara vez los demás se niegan. "Yo soy el doctor," dice uno. "Bueno. Y yo hago de cuenta que tengo fiebre," contesta inmediatamente otro. "Jugar al doctor para investigar el cuerpo y las sensaciones que se despiertan, es una manera creativa de aprender y de hacer trabajar la imaginación, siempre y cuando los niños no insistan en querer exhibir sus cuerpos desnudos, y en determinadas 'prácticas'. La exhibición de las zonas genitales produce un aumento de tensión imposible de descargar," explica Liniado. Y Labrit agrega: "Cuanto más pequeños son los chicos, más expresan conductas sexuales sin inhibición, como mostrar deliberadamente partes de su cuerpo, o pueden tomar la forma lúdica de jugar 'al doctor', tratar de mirar a las personas cuando están desnudas o vistiéndose." Los chicos actúan de forma espontánea y carecen de las represiones del mundo adulto. El juego es la manera en que expresan sus sentimientos y deseos, y como recrean las vivencias y roles de su vida cotidiana. "El problema no está en el juego en sí, sino en cómo se juega. Es decir, en la manera, la frecuencia e intensidad en que juegan. Además, para cada edad existe un repertorio de conductas sexuales frecuentes, que deben cambiar o desaparecer con el desarrollo. Un ejemplo de esto y que pone un poco nerviosos a los adultos es cuando los chicos tocan los pechos, levantan las polleras o tratan de observar el cuerpo desnudo. Estos comportamientos son normales entre los 2 y los 5 años, pero disminuyen entre los 6 y los 9. Conviene intervenir cuando el juego no está de acuerdo a los códigos familiares que querramos transmitir," concluye la licenciada Mariana de Aquin. 

INVASION DE TERRITORIO

Dormir en la cama "grande"
Situación:
el chico se trepa a la cama de sus padres en medio de la noche, y los adultos, cansados, prefieren correrse y seguir durmiendo en vez de levantarse, llevarlo a su cama y volverlo a dormir. Situación 2: la nena de 4 años no se duerme si no es entre sus padres. Ellos la dejan para compensar lo poco que la vieron durante el día y después la pasan. Son dos situaciones típicas que tienen a la cama paterna como protagonista principal de la historia.  Aquí todas las especialistas coinciden: la cama matrimonial es sagrada. "El lecho de los padres es el lugar que mejor representa el deseo entre papá y mamá. La exclusión del niño de ese lugar reservado para la pareja de sus padres, lejos de humillarlo, lo valoriza como ser humano sexuado independiente, que está formándose como hombre o como mujer. La tentación de padres e hijos es a menudo muy fuerte, pero la prohibición debe ser aun más fuerte," dice Liniado. Zulema Pinasco tiene la misma postura: "Los chicos deben tener su espacio y los padres otro porque, de lo contrario, se detiene el crecimiento y el desarrollo. Cada niño debe ir delimitando su intimidad. La cama es del ámbito de la pareja de los padres, donde los niños no deben estar."

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