Tocarse, mimarse, acurrucarse, besarse larga y apasionadamente
sin pensar en el orgasmo final y, sobre todo, acariciarse
¿Suena bien, no? De eso se trata el método karezza, esta novedosa manera de tener sexo (cuyo nombre deriva precisamente del término italiano, carezza, que significa acariciar) que pone el acento en el afecto y la conexión psíquica de la pareja, le quita protagonismo a
la genitalidad y propone que el juego erótico se extienda durante mucho más tiempo. Una previa más larga, consentida entre hombres y mujeres, que entusiasma al género femenino, ya que como dan la razón los sexólogos y confirma la experiencia, nosotras necesitamos mucho más tiempo y dedicación para llegar al clímax. El disfrute entre sábanas para nosotras depende, en gran medida, del prólogo. No casualmente la palabra que da origen al método es una ocurrencia de una obstetra feminista norteamericana que ya por 1896 investigaba los modos en que la mujer sentía satisfacción en la cama y hacía campaña contra el uso del corset. En aquel entonces, esta doctora estimulaba la continencia masculina en pos de reencender la chispa sexual en las parejas mayores. Lo cierto es que hoy son cada vez más los que lo ponen en práctica, incluso las parejas más jóvenes, en búsqueda de incentivos eróticos. La técnica resurge como una alternativa posible para revitalizar la pareja, escapar a la rutina y evitar el aburrimiento, pero también algunos especialistas lo ponderan como el nuevo Viagra natural, una práctica saludable que puede contrarrestar la baja libido tan habitual hoy en día, y tratar complicaciones sexuales masculinas como la eyaculación precoz o algunos casos de impotencia y otras disfunciones. Como dice el sexólogo Juan Carlos Kusnetzoff,
corren tiempos en los cuales las problemáticas sexuales están a la orden del día, especialmente porque el tiempo dedicado a la vida erótica casi no existe. Vivimos a una velocidad y a un ritmo tan acelerado que perjudican los encuentros amorosos. En ese sentido, el karezza se postula como la opción para detenerse y disfrutar en pareja, sin apuros y generando la pausa tan necesaria para que surjan el placer y el deseo. La psicóloga Diana Resnicoff la describe como una
técnica antigua que permite ampliar la visión de la sexualidad, revitalizando la importancia de las caricias y del juego previo y restándole protagonismo a la genitalidad. Es una postura muy interesante ya que el erotismo y el placer tienen mucho más que ver con el juego previo que con la penetración. Para esta especialista, el karezza es una forma de hacer el amor tan válida y placentera como la tradicional y recuerda que
entre
las parejas, a veces las caricias se pierden de vista. Nos olvidamos del hecho de que no somos máquinas y que necesitamos tocar y ser tocados. El tacto es un sentido muy importante que en ocasiones no se estimula y por eso se adormece. Pero es posible despertarlo.
CARICIAS MAGICAS. Concebida como una de las posibles variables de la sexualidad tántrica, en el karezza está casi todo permitido siempre que se prolongue sin llegar al orgasmo. Indefinidamente o lo más posible. Besarse con intensidad, tocarse, abrazarse, practicar sexo oral e intercambiar distintas posiciones
De eso se trata. Lo importante es alejarnos de la zona peligrosa es decir, llegar al orgasmo y manejar con habilidad el estado de excitación. Incluso, señalan los expertos, puede haber penetración pero sin eyaculación y si se opta por
el sexo oral hay que saber parar a tiempo. La idea es encendernos, pero sabiendo que no vamos a tener un orgasmo hasta el momento en que lo decidamos: puede ser en ese mismo acto o al día siguiente, dependiendo
de la decisión de cada pareja. Pero, ¿por qué el tan placentero orgasmo tiene mala prensa para quienes defienden el karezza como técnica erótica? Desde la neurociencia, algunos científicos aseguran que el costo de esos segundos de clímax es la desarmonización del cuerpo y de la mente, ante la sobrestimulación de los receptores del placer (ya que se cree que con un orgasmo se activan ochenta regiones del cerebro). Pero lejos de posiciones extremas,
los sexólogos argentinos no recomiendan la abstinencia orgásmica y, en cambio, sí reverencian la dilación. Es que,
se sabe, el apuro es el peor condimento para el erotismo. El psiquiatra y sexólogo Adrián Sapetti explica que la clave de este método radica en estimularse y excitarse sin perder el control y encuentra en la retención
del semen la ventaja masculina de mantener relaciones sexuales más largas, estando disponible y erecto para la mujer. Siguiendo sus investigaciones, reflexiona Sapetti, esta técnica tiene muchos puntos en común con las filosofías orientales, pero al ser adaptada y difundida en Occidente, no concibe a la eyaculación como una pérdida
de energía, tampoco como un incentivador del envejecimiento o un incidente inoportuno y grosero sino que privilegia la postergación de la eyaculación y aplaude la decisión de no apurar la penetración.
¿La buena noticia?: al posponer el orgasmo alienta Sapetti no sólo se prolonga el placer sino que cuando ocurre puede ser mucho más intenso. (
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