Para Ti

Salud

Mayo 2008

Malos hábitos

Según el Ministerio de Salud, en la Argentina mueren más de 100 personas por día a causa del tabaquismo. Sin embargo, y a pesar de ser conscientes del daño que produce en nuestra salud, dejar el cigarrillo es una decisión muy difícil. Para Ti consultó con especialistas y ex fumadores, y te da consejos y lugares a los cuales recurrir si tomaste la decisión.
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[ Texto Mara Derni ]

  • “Sólo media hora de humo daña” Treinta minutos de exposición al humo de cigarrillo alcanzan para que las arterias sufran alteraciones. Así lo demuestra un estudio cuyos resultados fueron presentados en el XVI Congreso Mundial de Cardiología en la ciudad de Buenos Aires. La nueva evidencia científica revela que quienes están expuestos habitualmente al tabaquismo pasivo tienen un riesgo cardiovascular casi tan elevado como el de los fumadores: inhalar humo ajeno, aunque no fume, significa aumentar en un 30 % el riesgo de enfermedad coronaria. “El humo de tabaco de segunda mano produce un daño directo al endotelio, que es la pared interna de las arterias, responsable de la dilatación y la contracción de las mismas”, afirma el doctor Joaquín Barnoya, director de investigación de la Unidad de Cirugía Cardiovascular de Guatemala y profesor de la Universidad de Washington en St. Louis, Estados Unidos. Por este tema, los efectos nocivos del tabaquismo y las políticas públicas capaces de hacerle frente a esta problemática constituyen uno de los temas centrales del evento científico más importante de cardiología mundial.
  • l Asociación Antitabáquica Sin Pucho: tel. 4862- 6913 y (15) 4550-8653. l Centro Médico Aire Libre: tel. 4822-1108. Web: www.metodoairelibre.com.ar. l CESTABA (La Plata): tel. (0221) 421-3194. l Chau Pucho (Lalcec): Aráoz 2380, Cap., tel. 4832-7595/4800. l Dr. Salvador Más: Laprida 1898, Cap., tel. 4943-3602. Web: www.dejardefumar. com.ar. l Grupo antitabaco del Hospital Italiano: tel. 4959-0200, int. 5320. l Línea gratuita del Ministerio de Salud de La Nación: 0800-222-1002. l Programa Nacional de Control de Tabaco: www.dejohoydefumar.gov.ar.
Pinchar el filtro del cigarrillo o preferir la versión light, masticar compulsivamente chicles de nicotina o bañarse varias veces por día. Hábitos que van acompañados por pensamientos del tipo: “Ya lo intenté y no puedo”, “Yo lo disfruto”, “No es el momento” o “Es el único vicio que tengo”. La gran mayoría de los fumadores –cifra que en nuestro país asciende al 33 % de la población– lucha infructuosamente contra esa adicción. ¿Por qué es tan complicado abandonarlo?

El 90 % de las personas que sufren cáncer es por causa del cigarrillo, responsable del 50 % de las muertes de origen cardiovascular antes de los 60 años. Los especialistas coinciden en que hace falta mucho más que una férrea fuerza de voluntad para abandonarlo y que, primero que nada, es imprescindible reconocer a la nicotina como una sustancia tan adictiva como la heroína y dos veces más que la cocaína. ¿Pastillas mágicas para estampar finalmente el último cigarrillo en el cenicero? Lamentablemente, aseguran los profesionales, aún no han sido inventadas, y aquellos métodos como la hipnosis o sesiones de láser generalmente buscan regular el consumo. Pero existen múltiples opciones para ayudar al fumador a tomar la decisión –desterrando aquellos mitos que circulan alrededor de la adicción– y finalmente a acompañarlo en el proceso. Charlas grupales coordinadas por ex fumadores o individuales con especialistas, libros que compilan tips verdaderamente útiles para controlar los momentos de compulsión y soportes farmacológicos que actúan como sustitutivos de la nicotina durante el primer tiempo.

Cortina de humo

Existe un conjunto de creencias que suelen retrasar la decisión de dejar de fumar. El miedo a engordar es uno de los principales mitos que, según los especialistas, desmotivan los intentos para abandonar el hábito. “Cuando se deja de fumar, algunas personas suelen engordar uno o dos kilos por tres razones fundamentales: el metabolismo se vuelve más lento; al sentir más intensamente los sabores y olores se come más; y por supuesto, también se come por ansiedad. Por eso es importante optar por alimentos sanos como frutas y cereales, para además evitar la constipación que puede aparecer en algunos casos”, aconseja el cardiólogo Salvador Más, director de dejardefumar.com.ar. Muchos temen enfrentar la cotidianidad sin la compañía del cigarrillo. “Creía que me iba volver loca, completamente desquiciada, irritable”. Pero Mariela Vázquez, de 32 años y 12 como fumadora de un atado de cigarrillos por día, acaba de pasar dos semanas y seis horas sin fumar, y sin que ninguno de sus miedos se haya convertido en realidad. “Al contrario, me siento más liviana e incluso más tranquila. Ojo, todavía sigo contando los días que llevo sin prender un cigarrillo, pero no es tan terrible como lo imaginaba”, asegura. Susana Reznik, psiquiatra, ex fumadora y autora –junto con Carola Sainz– de El placer de no fumar nunca más (Aguilar), explica: “Siempre el fumador va a buscar una justificación racional a su adicción, desde pensar que es inspirador, que lo vuelve más productivo, que le calma los nervios y lo relaja. En realidad, detrás de esa armadura hay muchos miedos, incluso el de descubrirse a uno mismo, de ver quién sos sin el cigarrillo”. Reducir la cantidad de cigarrillos hasta llegar a tres o cuatro por día también es otra creencia que los especialistas aseguran que hay que rebatir. “Uno no controla la cantidad de droga que ingiere. Durante un tiempo la persona va a sentir que puede fumar unos pocos cigarrillos, pero después el cerebro le va a pedir la dosis a la que estaba acostumbrada”, alerta la doctora Verónica Schoj, coordinadora del programa de control de tabaco que desde 2000 funciona en el Hospital Italiano. Pensar que “el daño ya está hecho” a veces puede hacer que el fumador se sienta desmotivado. Sin embargo, los beneficios de dejar el cigarrillo se sienten casi de inmediato. “Los daños causados por el cigarrillo se pueden reducir en un 100 %. Los cambios en la piel y en el pelo son notorios después del tercer o cuarto día sin fumar. Pasadas algunas semanas, desaparecen la fatiga y los famosos calambres producto de la mala circulación, y el cuerpo nota los efectos de estar mejor oxigenado. El riesgo de sufrir un infarto de miocardio desaparece por completo a los dos años de haber dejado”, describe Schoj. Las ganancias también son emocionales: para los ex fumadores consultados –incluso esta periodista, que dejó hace tres semanas–, abandonar el cigarrillo definitivamente mejora la autoestima: es el cumplimiento de un proyecto deseado que suele provocar la sensación de tener el control sobre uno mismo.

El día D

De la misma manera que cuando se empieza una dieta para adelgazar o cualquier transformación personal, para dejar de fumar es importante contar con una planificación y una preparación. En su libro, Reznik aconseja planear el llamado “Día D” sabiendo que quizá después del ritual personal en el que la persona apaga su último cigarrillo sienta no estar preparada para la proeza y quiera postergarlo. Pero esperar la situación “ideal” parece ser una gran utopía. “Para un fumador que lucha por dejar el cigarrillo, nunca va a ser el momento”, dice Reznik. Lo ideal es planear el día elegido para dejar con dos semanas de anticipación. Durante ese tiempo previo es importante observarse a uno mismo para poder establecer cuáles son los momentos del día en los que se deberá estar más atento para no caer en la tentación. También ayuda redactar una lista de las motivaciones para abandonar el cigarrillo y mirarla cuando aparezcan ganas de fumar. Además, es necesario remover estímulos: esconder ceniceros y encendedores, y tratar de que no se fume en la propia casa. Una vez que el proceso haya comenzado, es importante evitar aquellas rutinas íntimamente asociadas al cigarrillo. En ese sentido, es importante “avisar al círculo íntimo y laboral que rodea al fumador que se está en un proceso de abstinencia de nicotina. No sólo para que se lo apuntale sino porque pueden, por ejemplo, aparecer cambios en el humor. Comunicar a los compañeros de trabajo, por ejemplo, ‘Puedo estar un poco más irritable esta semana porque estoy dejando de fumar’, ayuda al proceso”, aconseja Schoj.

Bastones legítimos

Conocer la manera en que actúa la nicotina cuando se trata de abandonar el cigarrillo es fundamental: el período de abstinencia física dura entre 10 y 21 días. “Hay que saber que ese momento en el que el fumador se desespera por una pitada es tan intenso como breve: dura aproximadamente dos minutos”, explica Schoj. Tomar un vaso de agua fría, realizar cinco o seis respiraciones profundas, abandonar lo que se está haciendo hasta que se pasen las ganas incontenibles de fumar o lavarse los dientes son algunos de los tips que ayudan a transitar ese momento. Anotarse en el gimnasio o planificar actividades deportivas al aire libre, y beber de uno a dos litros de agua por día, son excelentes aliados para no caer en otros excesos, como el de comer compulsivamente.

Algunos fumadores necesitan de medicamentos para dejar el vicio. Fármacos de venta bajo receta como el bupropion (un antidepresivo) y la vareniclina pueden servir de ayuda porque mejoran el estado de ánimo y disminuyen las ganas de fumar. Los chicles, parches de nicotina y spray nasal contrarrestan el síndrome de abstinencia proveyendo al cuerpo de nicotina en pequeñas dosis, de modo que disminuyen los síntomas de la abstinencia sin ser adictivos. En hospitales y centros especializados (ver recuadro) funcionan grupos de contención que, coordinados generalmente por médicos o ex fumadores, apuntalan y contienen al paciente. Pero si en algo se ponen de acuerdo los especialistas entrevistados, es que el proceso es difícil pero posible, y hay tantos métodos como fumadores en el mundo. Pero sin duda idear el propio y hacer el sacrificio vale la pena.

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