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Salud

Marzo 2012

Óvulos de laboratorio

¿El fin del reloj biológico? Científicos estadounidenses revelan que con células madre se podrían generar óvulos humanos. El estudio fue publicado a fines de febrero en la revista Nature Medicine. Aunque todavía requiere de trabajos posteriores, abriría una puerta revolucionaria para el tratamiento de la infertilidad y revocaría la teoría de que las mujeres tienen un tiempo biológico para ser mamás.
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Textos: Paula Bistagnino. Foto: LATINSTOCK.

  • Un reciente estudio de científicos del Massachussets General Hospital podría obligar a reescribir todos los libros de medicina publicados hasta hoy: según la investigación, sería posible extraer células madre de los ovarios y, a partir de ellas, generar óvulos.
En el último medio siglo, la fertilidad femenina ha sido regida por una verdad absoluta que acompaña –y presiona– a las mujeres a lo largo de su vida: tenemos un reloj biológico imposible de modificar que dice que contamos con una edad para ser madres porque hemos nacido con todos los óvulos que podremos producir y, por lo tanto, se acabarán un día. Sin embargo, un reciente estudio de científicos del Massachussets General Hospital podría obligar a reescribir todos los libros de medicina publicados hasta hoy: según la investigación, sería posible extraer células madre de los ovarios y, a partir de ellas, generar óvulos. “Este trabajo abre un campo nuevo en la biología de la reproducción humana, inconcebible hasta hace menos de diez años”, señaló el biólogo Jonathan Tilly, líder del equipo que llevó adelante la investigación, publicada el pasado 27 de febrero en la edición on line de la prestigiosa revista Nature Medicine.

Junto a su equipo del Vincent Center for Reproductive Biology del Hospital de Massachusetts (Universidad de Harvard), el especialista sorprendió al mundo al afirmar que logró localizar células madre adultas en ovarios humanos. Tilly, quien es considerado polémico en el mundo científico porque lleva décadas dedicado a este tipo de investigaciones y algunos de sus resultados luego no pudieron ser replicados por otros investigadores, ya había logrado hacer esto en ratones. Pero ahora, y aquí está lo revolucionario, logró ir un paso más allá al hacerlo con tejido ovárico de mujeres que se sometieron a un proceso de cambio de sexo y lo donaron al Satiama Medical Center de Japón. Lo primero que logró fue, a través de una proteína especial, identificar y marcar estas células, que luego se extraen con un aparato. Luego de aislarlas, las cultivó en el laboratorio y consiguió que generaran ovocitos inmaduros (oocitos de las mismas características que los humanos. Por último, los nsfirió a tejido ovárico humano injertado en ratones, donde las células produjeron folículos (estructuras germinales de los óvulos).

LA REVOLUCION RECIEN COMIENZA. La noticia fue recibida como un hallazgo por la comunidad científica internacional, incluida la Argentina. Sin embargo, los especialistas coinciden en que, por ahora, es demasiado pronto para asegurar que este trabajo conducirá a un tratamiento eficaz para la infertilidad ya que, además de no haber sido probado en humanos, aún no está claro si el procedimiento generó óvulos que podrían ser usados para tratar la infertilidad humana. Así lo indicó uno de los especialistas en reproducción femenina más prestigiosos de Kansas, David Albertini: “Aunque es una verdadera hazaña tecnológica, su uso en tratamientos de fertilidad aún está lejos (…) No se observó aquí ninguno de los criterios que utilizamos en nuestro campo para determinar si una célula es un ovocito (óvulo no fertilizado) de alta calidad”. De la misma manera, dos especialistas argentinos consultados por Para Ti coincidieron en que sería un avance revolucionario, pero que aún necesita de un tiempo y nuevas investigaciones, especialmente que el estudio sea replicado por otros equipos. Así lo asegura Ramiro Quintana, ginecólogo especializado en medicina reproductiva, director de Preservar Fertilidad y de docencia e investigación de Procrearte: “Todavía hay que esperar. Este es un primer paso en una búsqueda que, de comprobarse y funcionar, sería una maravilla”, señala Quintana y remarca el hecho de que en los últimos años las investigaciones se abocaron más a estudios de este tipo aplicados a espermatozoides, aun cuando los hombres no tienen los límites del reloj biológico. “Por eso es muy interesante este estudio. Pero además porque podría cambiar la historia en los tratamientos de fertilidad en mujeres mayores de 40 años, habría que ver primero cuál es la edad de esos óvulos que pueden obtenerse y entonces podríamos hablar del fin del reloj biológico. También resta ver si esos óvulos son genéticamente sanos como para dar origen a bebés sanos. Pero, además de esto, sería revolucionario también para muchas chicas y mujeres que padecen enfermedades oncológicas cuyos tratamientos ponen en riesgo su potencial de fertilidad y las que tienen menopausia temprana que hoy resolvemos con el congelamiento de pedacitos de ovario a través de un proceso que se llama ‘vitrificación’”.

En tanto, Stella Lancuba, directora del Centro de Investigación en Medicina Reproductiva (CIMER), opina: “Este estudio podría cambiar un paradigma de la biología si otros experimentos reproducen sus resultados y se demuestra que esos óvulos son aptos para generar un embarazo in vitro y nacimiento en humanos, algo que aún no ha sido demostrado. Esta situación es posible ya que las células madre son capaces de generar todos los demás tejidos y, desde un punto de vista teórico, el hallazgo significaría el fin del reloj biológico. Sin embargo, todavía es muy temprano para afirmar lo anterior porque este estudio forma parte de protocolos de investigación básica”, explica la especialista, quien considera que el estudio tiene un potencial enorme en el tratamiento de la infertilidad: “La pérdida de los óvulos podría dejar de ser un problema para la mujer adulta, abriría la posibilidad de generar bancos de células precursoras, permitiría identificar nuevos genes y moléculas que intervienen en diferentes funciones celulares, podría dar lugar a tratamientos menos invasivos y mejoraría las técnicas de congelamiento y preservación de la fertilidad. Es decir, sería una revolución. Sin embargo, plantea problemas éticos y legales vinculados a la creación de embriones humanos para experimentación. La metodología plantea el riesgo de mutaciones. Como conclusión, se requiere aún demostrar seguridad y ausencia de un impacto adverso. Así que si bien tenemos grandes expectativas sobre los avances en el largo plazo, aún hay que esperar”

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