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Salud

Marzo 2003

Puntos clave

En las plantas de los pies y en las palmas de las manos hay terminaciones nerviosas provenientes de todas las partes del cuerpo. Presionándolas de la manera correcta podés calmar dolores, mejorar funciones orgánicas o relajarte. Aprendé a hacerlo en esta nota, en la que te damos dos rutinas de masajes reflexológicos.

Texto M. Obarrio Fotos E. Escalante

  • Los resultados son inmediatos. Con tan sólo tocar un punto específico, el dolor puede disminuir e incluso desaparecer.

  • La forma más efectiva de aplicar la Reflexología es con las yemas de los dedos, específicamente el pulgar y el índice. Pero es necesario que las uñas estén cortas, para poder presionar sin lastimar la piel.
  • La Reflexología es una terapia natural que, mediante técnicas manuales, estimula terminales nerviosas y energéticas en los pies y en las manos.
 La Reflexología es una terapia natural que, mediante técnicas manuales, estimula terminales nerviosas y energéticas en los pies y en las manos. En cada uno hay más de siete mil terminales nerviosas que se conectan con la médula espinal y el cerebro. Así, se puede beneficiar a la zona del cuerpo que uno elija. Sólo hay que saber en qué parte del pie presionar y de qué manera estimularla correctamente.

Los resultados son inmediatos. Con tan sólo tocar un punto específico, el dolor puede disminuir e incluso desaparecer. Lo que hay que tener en cuenta es que, si el dolor es muy intenso, en muchos casos conviene no trabajar puntualmente en la zona, sino a su alrededor, para que de a poco la molestia desaparezca.

La forma más efectiva de aplicar la Reflexología es con las yemas de los dedos, específicamente el pulgar y el índice. Pero es necesario que las uñas estén cortas, para poder presionar sin lastimar la piel. A diferencia de los masajes tradicionales, no es recomendable usar cremas y lociones, porque el exceso de lubricación perjudica el buen accionar de los dedos y, por ende, el efecto de su presión.

La Reflexología es ideal para realizar en pareja, pero además, es una de las pocas técnicas relajantes que permite el automasaje. Por lo que también la podés practicar durante un recreo en el trabajo para relajarte.

En los pies

Conviene empezar con el pie izquierdo. Al terminar, repetí la misma rutina con el derecho.

- Tomá el pie con ambas manos para calentarlo. Apoyá las palmas sobre la planta del pie. Empezá por la zona de los dedos y bajá hacia el talón.
- Apoyá ambas manos sobre la zona del metatarso y mantenelas un rato ahí. Primero, empujá una mano hacia un lado y después la otra hacia el otro, con movimientos rápidos. Repetí 4 veces.
- Para aflojar los hombros: tomá el dedo gordo como si tus dedos fueran una pinza -apoyando el dedo índice en el dorso y el pulgar en la planta- y rotalo. Hacé movimientos circulares primero para un lado y después para el otro. Repetí con cada dedo, unas 3 ó 4 veces para cada lado.
- Para relajar el cuello: tomá dos dedos y cruzalos entre sí, por delante y por detrás. Empezá trabajando con el primero y el segundo dedo, después con el segundo y el tercero, y así sucesivamente, hasta llegar al quinto. Cruzá 4 veces cada par. Después, sostené el pie con ambas manos: la mano izquierda sostiene la articulación metatarso-falángica del dedo gordo -la zona donde se suele formar el juanete- y la mano derecha sostiene la articulación del segundo dedo. Apoyá los dedos de las manos en el dorso y los pulgares en la planta, sin presionar. Movilizá varias veces, hacia atrás y adelante, suave y lentamente, en direcciones opuestas. Después seguí por las otras articulaciones, hasta llegar a la quinta.
- Para relajar el diafragma y la zona abdominal: apoyá el pulgar en la zona del diafragma,  Con la otra mano, sostené los dedos y hacé un movimiento hacia atrás, arriba y abajo. Aflojá la mano sin soltarla y después deslizá el pulgar a lo largo de toda la línea del diafragma. Repetí 2 ó 3 veces.
- Para relajar la espalda: dejá caer el pie de costado, ubicá la manos juntas sobre el borde interno del pie (justo donde está la columna). Mové la mano de arriba como si estrujaras el pie, y a la de abajo dejala quieta. Hacé varios movimientos mientras vas descendiendo las manos hasta llegar a la línea de la cintura. Para repetir, levantá las manos, llevalas a la posición inicial y volvé a descender.
- Para trabajar la columna: sostené el pie con una mano, y con el pulgar de la otra hacé un trabajo puntual ascendente. Realizalo como una caminata o con movimientos circulares.
- Para trabajar la zona de la cintura y la del intestino: apoyá el pulgar de la mano derecha sobre el comienzo de la línea de la cintura y mové la otra mano hacia atrás, arriba y abajo.
- Rotación de tobillos: colocá una mano por debajo del talón y apoyá la otra sobre el metatarso. Dejá los dedos flojos y hacé movimientos circulares hacia un lado y el otro.
- Para trabajar el pecho: colocá el puño cerrado por debajo de los dedos del pie y presioná sujetando sobre el empeine con la otra mano.
- Para hacer trabajos más puntuales, podés presionar las zonas correspondientes a las partes del cuerpo afectadas (ver foto principal). La forma correcta de ejercer presión es sin doblar mucho el pulgar, sobre la zona de los riñones.
-Para dolor de ovarios o útero: apoyá el talón en una mano y con el pulgar presioná por debajo del maleolo (el huesito del tobillo). Recordá que el útero corresponde a la punta interna del tobillo y el ovario a la externa. Nunca hay que presionar esta zona en embarazadas.
- Para terminar, conviene apoyar el pulgar en el plexo solar del pie de manera constante y después soltar. Primero, despegá los dedos del dorso y, por último, del plexo solar, sin volver a tocar los pies. Dejalos descansar unos minutos. Este punto es clave para todo lo relacionado con la angustia y la ansiedad.
 

En las manos

- Para aflojar la mano, primero hacé un movimiento de muñeca hacia un lado y el otro. Apoyá la otra mano por detrás de la muñeca y rotala todas las veces que sea necesario. También podés sacudirlas hacia abajo durante un minuto.
- Para continuar la relajación, y además aflojar el pecho, podés hacer un movimiento de ola en toda la mano. Como si la estuvieses estrujando.
- Para trabajar los senos nasales, la cabeza, el cuello y el cerebro: hacé una rotación de cada uno de los dedos yendo de un lado hacia el otro. Siempre empezá por el pulgar y terminá con el meñique, sin saltear ninguno. Hacelo unas 4 veces para cada lado.
- Después, trabajá la zona linfática presionando desde la base del metacarpo hasta el extremo a través de un masajito circular justo por los canales metatarsianos. Empezá por el canal que le corresponde al índice y el mayor, hasta terminar con el meñique.
- Para trabajar la cara y la cabeza: presioná la zona del drenaje linfático y después hacé masajes circulares. Este masaje tiene un efecto analgésico general.
- Para trabajar las cervicales y el cuello: presioná los bordes internos y externos de los dedos. Si trabajás todo el dedo, también vas a estimular los ojos y los oídos.
- Para trabajar la zona del cerebro y los senos nasales: presioná la yema del dedo gordo en forma circular, yendo del extremo externo hacia el interno.
- También se puede trabajar la zona del cerebro presionando por debajo de la uña -la coronilla- yendo de un extremo del índice hacia el otro. El truco es no levantar el dedo.
- Para mejorar la función intestinal: trabajá la parte inferior de la mano -justo arriba de la muñeca- presionando en forma circular desde un extremo hacia el otro. Repetí varias veces.
- Para terminar y relajar completamente las manos, estirá los dedos, tirando de cada uno hacia afuera.

Asesoró: Marcela Robledo, masajista experta en Reflexología de Timodella.

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