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Salud

Marzo 2004

Sobredosis de sudor

El exceso de transpiración en manos, pies y axilas -la hiperhidrosis- afecta al 3% de la población. La constante sensación de humedad -y a veces hasta el goteo de las manos sobre los objetos que se tocan- hacen que quienes padecen este mal deban cambiarse de ropa varias veces por día o elijan aislarse socialmente. Pero existen novedades en la cura del problema. La principal es el implante de Botox localizado, lo que disminuye la cantidad de sudor. También hay tratamientos antitranspirantes cosméticos. Descubrilos.

Texto D. Fajardo/M. Pintos Fotos E. Escalante

  • La hiperhidrosis afecta más a los hombres que a las mujeres, pero son éstas quienes más consultan sobre las soluciones.

De nada sirve pensar en todos los detalles para ir a una fiesta si en el momento menos esperado las axilas se empapan y dos aureolas bochornosas manchan el vestido: se arruinó la noche. Dar una mano transpirada en el primer instante de una entrevista laboral puede liquidar al mejor de los curriculums y opacar una trayectoria impecable. Sólo quienes sufren de hiperhidrosis saben lo que significa vivir transpirando, tanto en verano como en invierno, en cantidades capaces de mojar todo lo que tocan con las manos. Porque este exceso de transpiración puede entorpecer la vida social y profesional de quien la padece.

La hiperhidrosis es la sobreproducción de las glándulas sudoríparas, una transpiración excesiva en determinadas zonas del cuerpo como las axilas, manos y pies, más allá de las necesidades fisiológicas del cuerpo. Puede tener diversos orígenes: psicosomático, desórdenes hormonales, neurológicos o medicamentosos.

Pero "más allá de esta sudoración excesiva, es una carga para la persona que la sufre porque altera su calidad de vida. Las personas que padecen de hiperhidrosis evitan el contacto directo para evitar estrechar manos mojadas o mostrarse con la ropa manchada", explica el Dr. Daniel Hugo Spillman, médico dermatólogo. La hiperhidrosis axilar es la más frecuente (el 60% de los casos), lo que lleva a quien la padece a sentirse molesto, obligándolo a bañarse o a cambiarse varias veces de ropa por día. Cuando se desconoce la causa de la sudoración excesiva se la denomina primaria y es secundaria cuando está relacionada con otra patología. Además puede ser generalizada o localizada (sólo en algunas partes del cuerpo como las manos, pies, axilas y frente, que es donde se encuentra la mayor concentración de glándulas sudoríparas). Spillman añade que "por ejemplo la menopausia es una de las causas secundarias". En este caso se conoce la causa de la hiperhidrosis y se intenta paliarla a través de medicamentos para la menopausia, en vez de realizar tratamientos para evitar la transpiración.

Afecta más a los hombres que a las mujeres, pero son éstas quienes más consultan sobre este trastorno y sus soluciones. El porcentaje de personas hidróticas en la población es mínimo (un 3 % en Estados Unidos y en Argentina no hay estadísticas al respecto), pero los que sufren la enfermedad padecen estrés, incomodidad y se angustian porque la hiperhidrosis les impide llevar una vida normal. El Dr. Spillman cuenta que "existe un test gravimétrico que puede medir la cantidad de sudor de una persona. Cuando transpira más de 50 miligramos de sudor cada cinco minutos, el paciente es catalogado como hidrótico".

Soluciones a mano

Gracias a la tecnología y a las constantes investigaciones médicas, la hiperhidrosis hoy puede ser tratada. La Dra. Graciela Sanguinetti asegura que estos tratamientos "además de frenar la transpiración excesiva, le otorgan mayor seguridad a la persona afectada".

Como primera medida y antes de recurrir a tratamientos mínimamente invasivos, el médico recurre a los antitranspirantes. El tema es que en los casos más severos de hiperhidrosis, éstos resultan insuficientes y según el Dr. Spillman "sólo el 40% de los pacientes responde bien a este tratamiento".

La opción siguiente es el tratamiento con sales de aluminio, que consiste en la aplicación 2 o 3 veces por semana de una solución líquida. Si el grado de hiperhidrosis no es grave, este tratamiento resulta muy efectivo, pero muchas personas no lo toleran ya que puede producir irritaciones o dermatitis en la piel tratada. El Dr. Spillman asegura que "el clorhidrato de aluminio actúa formando una especie de tapón y muchos pacientes encuentran la solución a su problema". El tratamiento con medicamentos orales está descartado porque los efectos colaterales (sequedad en boca, lágrimas, palmas, axilas y genitales) superan a los beneficios terapéuticos.

También existe la iontoforesis, que consiste en la colocación de las manos o pies en cubetas con agua, por donde se aplican electrodos. Este tratamiento es únicamente para hiperhidrosis palmar (manos) o plantar (pies) y puede provocar leves quemaduras en el paciente, por lo que ya casi no se utiliza.

Una de las más nuevas soluciones es la aplicación de Botox. La toxina botulínica tipo A -la misma que se aplica contra las arrugas- se está usando desde fines de los `90 para reducir la cantidad de transpiración y con excelentes resultados, aunque sus efectos no son permanentes. "En las axilas su eficacia puede durar entre seis meses y un año y en la palma de las manos el tiempo puede ser menor, aunque depende de la cantidad de toxina aplicada", asegura el Dr. Spillman. Primero se determinan las regiones donde está la mayor concentración de glándulas sudoríparas para una mejor distribución del Botox, a través de la aplicación de una sustancia especial. Después se realizan entre 20 y 25 pequeños pinchazos a nivel superficial, donde se introduce la toxina botulínica. En las palmas de las manos, como es una zona con muchas terminaciones nerviosas puede haber dolor, entonces previamente a la aplicación del Botox se coloca una anestesia. Los efectos recién se notan a la semana de realizado el tratamiento.
Los resultados duran entre 6 meses y un año y luego debe repetirse la aplicación. La Dra. Sanguinetti asegura que "los pacientes que se hicieron una vez botox para frenar la hiperhidrosis la repiten, ya que se acostumbran a no sudar". El costo de este método arranca en los 400 dólares ya que el medicamento es importado.

Otro método para tratar la hiperhidrosis axilar es el que presentaron los médicos argentinos Guillermo Blugerman y Diego Schavelson en el 7mo. Congreso Internacional de Cirugía Dermatológica. En primera instancia, el paciente es sometido al test de Mynor, que consiste en pincelar las axilas con una solución yodada. Luego se coloca talco. Allí donde el sudor tiñe el taco, los médicos introducen una espátula por debajo de la piel, que mediante la aplicación de láser elimina las glándulas ecrinas y apocrinas (las que provocan el mal olor). Con un aparato especial se enfría la zona a -10º para reducir el riesgo de quemar la piel. Este tratamiento se realiza con anestesia local tumescente, que produce vasoconstricción y evita el sangrado. Luego del láser, con una cánula de succión se retiran las células y los bulbos pilosos quemados por el láser. Este tratamiento presenta algunas complicaciones como hematomas o la acumulación de suero sanguíneo en los túneles que dejó el paso de la espátula. Pero son temporarias: en pocos días estos túneles vuelven a unirse.

Algunos, equivocadamente llaman a la simpatectomía endoscópica "la solución definitiva". Este método es quirúrgico y se realiza con incisiones a través del tórax bloqueando el nervio simpático (causante de la sudoración). La Dra. Sanguinetti no recomienda este tratamiento ya que asegura que "no es reversible y muchas veces puede ser peor ya que el cuerpo compensa esa falta de transpiración eliminando el líquido por otras zonas como la espalda o el tórax".

Más allá de los pros y contras de estos tratamientos, lo bueno es que la hiperhidrosis o transpiración excesiva tiene solución. Quienes la padecen deben encontrar el tratamiento más efectivo de acuerdo a su condición. El Dr. Spillman y la Dra. Sanguinetti coinciden en que estos tratamientos "mejoran la calidad de vida del paciente" y le aportan seguridad ante las situaciones sociales que antes evitaban.

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