Para Ti

Selfie

Enero 2017

Te presento al Año Nuevo

Se acabó el 2016 y con humor y mucho sentido común nuestra columnista nos propone no etiquetar los años y nos desea "¡un buen día todo el año!"
Etiquetado con: Año Nuevo , 2017

Cada vez que se acerca el fi n de año hacemos dos cosas que nos juegan en contra. Una es armarnos una lista de objetivos para el año siguiente que no la podrían cumplir ni Melchor, Gaspar y Baltazar laburando a la par y sin vacaciones. Otra es evaluar cuántos de los objetivos que nos propusimos para el año que termina se hicieron realidad. En ambos casos, y frente a semejante planifi cación, es fácil hacer agua. No sé si es por seguir la corriente o si responderá a nuestra propia naturaleza, pero fi n de año y balance son un combo casi inevitable. Le cargamos a un año más peso del que puede soportar y, como si fuera poco, le damos entidad propia. Es como si dejáramos de creer en Papá Noel para creer en “el Año Nuevo”: ese lugar al que hay que llegar con todo cerrado aunque te cueste tanto como atravesar un desierto montado en un delfín porque allí aguarda… ¿un almanaque en blanco para llenar de estrellas y corazoncitos?

No importa que racionalmente el 1 de enero no deje de ser otro día de la vida, con resaca y panza llena, pero de 24 horas al fi n, ni más ni menos. Hay toda una expectativa puesta en él. Por eso, y no me tomen por pesimista sino todo lo contrario, como objetivo de cambio de año te propongo uno que a mí me viene dando buen resultado: “No condenaré un año al fracaso”. ¿Viste cuando alguien dice “quiero que termine este año de mierda”? Eso, exactamente eso es lo que me propongo NO hacer. Y si te tengo cerca, te pido que tampoco lo repitas. Parece algo pequeño, pero te aseguro que es un fl or de objetivo.

En primer lugar, estoy absolutamente a favor de desetiquetar a todo nivel posible. Si le decís “año difícil” te la dejo pasar, porque a partir de que sos adulto los fáciles se acaban rápidamente de la góndola de ofertas. En segundo, a menos que hayas tenido una tragedia, ¿qué convierte a un año en malo? ¿Hay felicidad que aguante un año completo? Obviamente, la felicidad es algo subjetivo y personal. En términos más generales, lo que podríamos comprobar es que no se mide en tiempo ni en tamaño. Desde mi ciencia inexacta lo compruebo así: xHasta ahora no escuché a nadie ostentando tener la más grande de las felicidades. xSi fuera permanente sería irreconocible. Si no tenés momentos tristes, ¿cómo podés detectar los buenos? Por eso creo que más que preocuparse por llegar, por atravesar, por dar vuelta la página, hay que darle chance al devenir. Que mucho se puede planifi car, pero ¡es tanto lo que sucede sin que podamos controlar! No tengo las claves para ser feliz, dudo que alguien las tenga, pero como abanderada del valor de lo pequeño te sugiero que no mandemos un año entero a la cloaca ni pidamos que se termine. Ni pongamos todas las expectativas en una fecha. Si la felicidad, el goce o como quieras llamarlo llega de a pequeños momentos, hacé este cálculo: en las 24 horas de cada día de los 12 meses del año ese rato de disfrute tiene que entrar varias veces. Este fi n de año renuevo mi promesa de darle (y darme) la oportunidad de ser el mejor año que pueda. Te deseo un buen año todos los días ¡y buen día todo el año! Como dice Serrat: “Sólo vale la pena vivir para vivir”.

por Mariana Weschler
 
Etiquetado con: Año Nuevo , 2017
¿Te gustó esta nota? Compartíla:
Comentarios
Publicada en revista
PARA TI 4928
Enero 2017
Editorial Televisa
Editorial Atlántida
©2013 PARA TI ONLINE. Todos los derechos reservados.