Bebé

Mayo 2017

Crianza sin estrés

Un ambiente tranquilo basado en el diálogo es mucho más efectivo y saludable, a corto y largo plazo, que el clásico sistema de premios y castigos.
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El concepto de “Crianza sin estrés” surge del libro “Parenting without stress”, escrito por un educador norteamericano, el doctor Marvin Marshall, quien propone un estilo diferente de vinculación con nuestros hijos. Esta forma de relacionarse se basa en un plan que desecha los castigos y las amenazas, y sugiere el desarrollo de un diálogo respetuoso, para reforzar la motivación interna. De esta manera se fomenta la responsabilidad de la conducta de cada niño. Claramente, esta forma de crianza no es coercitiva y genera un mejor ambiente interpersonal, porque está basada en la enseñanza de la reflexión y su consecuente mejor elección propia de cada pequeño. Alto ahí. Ya sabemos que este concepto de “Crianza sin estrés” quizás parezca un poco difícil de lograr. Nadie dijo que fuera sencillo ni que se pudiera hacer de un momento para otro, sino que es una propuesta sobre la cual es interesante reflexionar y tomar de ella aquello que nos resulte interesante.

DIALOGAR

Por eso consultamos a la psicóloga Ivana Moyano, quien explica los alcances de esta propuesta: “Considero importante tener en cuenta que, para adherir a este estilo de crianza, los padres debemos adquirir nuevas destrezas, porque la educación tradicional que todos tenemos incorporada, en mayor o en menor grado, se basa en el autoritarismo de los padres y en el sistema de premios y castigos. Muchas veces nos encontramos diciéndoles a nuestros hijos ‘porque soy tu madre y yo lo digo’, inhibiendo en esta frase que los niños puedan pensar el verdadero motivo de la prohibición. Los niños suelen rebelarse a estos enunciados porque no entienden las verdaderas causas, que pueden ser muy válidas, como en el caso de un peligro inminente para su vida o su salud”. La idea es que si se dialoga claramente, definiendo los límites de manera explícita, negociando cuando se pueda, se logrará que los niños entiendan la coherencia de los valores que los padres queremos transmitir. En ese sentido, la experta llama la atención: “La realidad es que muchos padres son incoherentes en sus discursos. Por ejemplo, prohíben el uso de tablets o computadoras pero ellos están constantemente atentos al teléfono…”. Haz lo que yo digo, no lo que yo hago…

PASO A PASO

Para poder implementar este tipo de crianza sin problemas, en primer lugar es fundamental tener en cuenta la edad del niño, sus habilidades y su emocionalidad. Además es necesario generar nuevas estrategias para facilitar el cambio, y debemos mirar atentamente a cada uno de nuestros niños en sus necesidades específicas. Por ello los talleres para padres pueden ser de mucha utilidad. El siguiente movimiento consiste en conocer las herramientas necesarias y el último, aplicarlas. Al respecto, Moyano sugiere: • Saludarlo con un abrazo. Cada mañana y siempre que llegamos a casa. Los niños son más corporales que verbales. • Jugar con él. Los niños trabajan sus angustias a través del juego, desarrollan habilidades, se identifican, se expresan y aprenden reglas y roles. • Brindarle atención y dedicación exclusiva cuando la necesite. Estar con él, cola en el suelo y sin atender llamados ni mensajes por un rato. Esto no implica que siempre deba ser así, ya que uno de los pilares de este estilo de crianza se basa en que importa mucho el tiempo personal de cada padre y que el niño debe entenderlo y respetarlo. • Alentarlo. Sin prejuzgarlo, sin criticarlo y teniendo en cuenta las habilidades que haya adquirido.• Establecer rutinas de salida de pareja. • Ponerse en su lugar cuando tenga un berrinche. No juzgarlo por ello. Tener paciencia y calmarlos explicándole qué pudo haber fallado, ayudándolo a llevar la frustración. • No gritar jamás. Mantener la calma ayuda a que aprenda a controlar la angustia por la frustración. • Aceptar y permitirse las fallas que podamos tener como padres. Sin autocastigarnos ni culparnos. • Formar un equipo con nuestra pareja. Debe haber coherencia entre ambos discursos y no se debe discutir delante de él porque pierde seguridad.

BUENOS RESULTADOS

Según la licenciada, debemos intentar que nuestro hogar sea nuestro templo y refugio, el lugar a donde queremos llegar porque pasan cosas lindas, nos cuidan y nos quieren: “No importa la edad. Bajar los decibeles es una apuesta a un futuro mejor y es importante entender que los niños son seres altamente sensibles y empáticos, con lo cual ellos perciben, antes que los adultos, el clima en que se vive”. Claro que para que la casa sea nuestro templo y refugio hay que tener en cuenta también otras cosas. Solemos asociar la responsabilidad con las obligaciones, el trabajo y las tareas cotidianas. Desechamos los momentos de ocio, al punto de que tenemos un rato libre, más de uno no sabemos qué hacer. Eso también lo ven (y aprenden) los hijos. Como bien señala la entrevistada, Marvin Marshall en su libro les sugiere a los padres que estén atentos a sus hijos pero también lo estén a su tiempo libre. Incluso, propone que tomemos unas horas al día para el ejercicio físico porque ello ayuda a bajar los niveles de ansiedad y estaremos más calmos y pacientes para la crianza. Además, hay que permitirse equivocarse. Ya en el final, Moyano señala: “En mis largos años de trabajo con padres y niños pequeños nunca he visto que padres amorosos, atentos a sus hijos y que se encuentren en estado de disponibilidad para sus hijos hayan fallado demasiado en el vínculo con ellos. Los niños atendidos, escuchados y que tienen tiempo de dedicación exclusiva.

POR FLORENCIA ROMEO

Asesoró: Lic. Ivana Moyano, psicóloga especialista en temas de Familia, autora del libro “Volvernos padres. Propuestas para organizar nuestra vida durante el puerperio”, Ed. Atlántida, M.N. 37.057.

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Publicada en revista
PARA TI MAMA 71
Febrero 2017
Editorial Televisa
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