Lactancia

Julio 2013

¿Cada cuánto debe tomar el pecho?

El mejor alimento para tu bebé es tu leche. Despejá todas las dudas que tenés sobre si le estás dando de manera correcta, y la cantidad suficiente.
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Por Gloria Kaspar. Asesoró: Carolina Carenzo, Puericultora Universitaria de Fundalam.

Vivimos en un mundo regido por el reloj, donde la mayoría de las actividades están regladas. Sin embargo, ¡el amamantamiento es una oportunidad para relajarte, ser flexible y romper con el reloj! Así lo afirma Carolina Carenzo, Puericultora Universitaria de Fundalam: “La lactancia natural tiene que ser por señales y frecuente; esto significa que la mamá debe estar atenta a las pistas que le da su bebé para avisarle que está listo para que lo alimente, sin que los intervalos entre las mamadas sean muy largos”, manifiesta Carenzo. Aunque la frecuencia de mamadas esté contemplada dentro de un patrón más o menos variable según la edad del bebé –que detallaremos más adelante–, cada díada mamá-bebé deberá encontrar su propio ritmo.

Agarrar ritmo

La especialista aclara que reconocer las señales no será fácil al principio, pero que poco a poco irás conociendo a tu hijo y entendiendo lo que quiere decir. Él será quien te ayude y guíe: cuando veas que mueve su cabeza de un lado al otro como buscando, se chupa el dedo o el puño, está inquieto o se queja, sabrás que es el momento de alzarlo y darle de mamar. “No es bueno hacer esperar a un bebé. Amamantarlo antes de que llore será beneficioso para que la mamada se desarrolle con tranquilidad y armonía. El llanto ya es una señal tardía del hambre. Además, no siempre que llora un bebé es porque quiera mamar”, comenta la profesional. Cada bebé es único, y sus ritmos también. Las primeras mamadas son fundamentales porque dejan una marca en el patrón de succión, que tiende a repetirse las siguientes veces que el bebé toma el pecho. “Estos primeros contactos también son fundamentales para la mamá, que también lo está experimentando por primera vez”, afirma la experta, remarcando la importancia de un ambiente íntimo y tranquilo.

La frecuencia

“En general, las primeras semanas de vida, el niño necesita ser amamantado entre 8 a 12 veces a lo largo del día. Si durante este período tu bebé está tomando el pecho con menor frecuencia, será necesario estimularlo para que mame más frecuentemente y asegurar así su adecuada alimentación y tu buena producción de leche”, manifiesta Carenzo. Aclara que, si bien los recién nacidos pueden pasar mucho tiempo en el pecho, a medida que van creciendo van mamando más rápido. En general, un bebé de alrededor de 3 meses hace entre 8 y 10 mamadas diarias.

La duración puede disminuir porque posee un ritmo de succión más regular. De todas maneras, algunos niños logran tener un patrón de lactancia más estable, y otros no. “Hay momentos especiales (generalmente a las 2 semanas, al mes y medio, y a los 3 meses de vida) cuando se produce un pico de crecimiento del bebé, donde la producción de la mamá puede resultarle momentáneamente insuficiente. Estas crisis duran entre 2 y 3 días, durante las cuales el niño pide mucho más seguido el pecho, para ajustar la producción de leche de su mamá a sus nuevas necesidades. Pasado este lapso, la demanda del bebé y la oferta de la mamá estarán equiparadas”,  explica la profesional.

A partir de los 6 meses, con la incorporación gradual de los alimentos, se continúa con el amamantamiento por señales, pero es esperable que la frecuencia de tomas disminuya. La recomendación –de la Organización Mundial de la Salud y de la puericultora consultada– es continuar con la lactancia exclusiva hasta los 6 meses y luego continuarla con la alimentación complementaria hasta los 2 años del chico o más.

¿Uno por vez o los dos?

En relación a si conviene ofrecer 1 pecho o 2 por mamada, la especialista declara que esto es muy flexible, y que quien te va a guiar nuevamente es tu hijo. Recomienda ofrecer primero un pecho y continuar con él hasta que tu bebé deje de tomar; ese es el momento para hacerlo eructar, cambiarle los pañales, lavarse bien las manos y ofrecerle el otro pecho, dejando que tome lo que quiera de este último. Si el bebé se queda dormido luego del primero y no quiere más, en la próxima toma le vas a ofrecer primero el pecho del que no tomó o tomó menos, para asegurar una producción pareja en ambos pechos. “En todo lo referente a la lactancia, lo más importante es ser flexible, observar a tu bebé y estar atenta a sus necesidades, para poder así entenderlo y seguir las señales que él te da. Tu hijo te mostrará el camino a seguir”, concluye la especialista.

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