Para Ti

Protagonistas

Agosto 2007

Algo vintage, algo usado

Un trench de Valentino, una cartera Chanel o prendas retro a precios accesibles. Para Ti hizo un recorrido por las principales ferias americanas y te cuenta todo lo que necesitás saber.

[ Texto M. Derni/ D. Espósito Fotos C. Martínez/M. Ruddock ]

  • Sandalias hindúes ($ 70), en Punto de Vista.
  • Aunque pasa inadvertido, este lugar ubicado en pleno Palermo no tiene desperdicio. Reúne prendas de colección, accesorios y lencería de todas las épocas.
  • En la Feria del Abasto hay prendas muy económicas e impecables.
Qué ojo, eh!”, dice una mujer con cierto recelo cuando ve que una clienta posa sobre el mostrador dos vestidos de colores vibrantes. “¿Dónde estaban? ¿Cómo me los perdí?”

Cada vez son más las mujeres que, alentadas por la onda retro y vintage, y los altos precios de la ropa, se sumergen en el mundo de las ferias americanas. Pero antes de comenzar la travesía, es necesario saber que lo más importante es tener paciencia (para encontrar esa prenda soñada) y agudizar la vista (para imaginarnos cómo puede quedar esa pieza si le hacemos unos pequeños retoques).

Atiborrados en grandes canastos de mimbres, colgados en perchas, amontonados en cajones e incluso escondidos adrede valiéndose de la archiconocida táctica “lo guardo acá atrás hasta que me decida”, ropa y accesorios ansían ser descubiertos. Pero toparse con algo verdaderamente interesante tiene su costo. La impaciencia y la falta de tiempo –lo ideal es disponer de dos o tres horas para fisgonear– pueden hacer la diferencia entre el que encuentra y el que no. Aquí la clave es inspeccionar teniendo la certeza de que no hay garantías. Y una vez que se halla algo, atraparlo con uñas y dientes. Se recomienda llevar dinero en efectivo porque la mayoría no acepta tarjetas de crédito.

Una vez que se encuentra la prenda, es necesario revisarla minuciosamente para descubrir cuáles son irrecuperables. Los expertos aseguran que para manchas como las de óxido y para contrarrestar el olor a naftalina no hay tintorería, baño de sol ni aromatizador que valga. El horario en el que se llega al lugar en el que se monta la feria es definitorio: por ejemplo, la cola en el Ejército de Salvación comienza mucho antes que la feria abra sus puertas.

Caja de Pandora

Si bien el sumergirse detrás de una feria americana generalmente es alentado por el deseo de crear un look bastante alejado de la categoría de fashion victims, a algunos los impulsa la posibilidad de encontrar una cartera Louis Vuitton o un tapado Chanel a precios accesibles, o simplemente son atraídos por la calidad de las telas antiguas. Por eso en el boom de las ferias de este tipo conviven las asentadas en lugares clave de la ciudad, y que abren al público en horario similar al de los comercios comunes, con aquellas itinerantes. Estas últimas, organizadas por asociaciones de beneficencia como Cáritas, se montan en parroquias o colegios, y mayormente se dan cita cada uno o dos meses (ver recuadro “Ferias itinerantes para agendar”). Dentro del circuito también cada vez son más las ferias en casas de familia durante los fines de semana. Generalmente son mujeres que abren las puertas de su casa para tentar a sus clientas –generalmente convocadas vía e-mail– con ropa de marcas internacionales como Gap y Banana Republic. Debido a esta tendencia creciente, Para Ti hizo una recorrida por los locales más originales de la ciudad.

Juan Pérez. Es un símbolo de la feria americana establecida en un local, hoy ubicado en el barrio de la Recoleta. Expuestas para facilitar la búsqueda, seleccionadas por sus dueños y acondicionadas en tintorerías, todas las prendas se encuentran en excelente estado y en su mayoría son de marcas reconocidas. Camisas, suéteres, jeans, tapados, guantes, collares, anteojos y sombreros. Los precios pueden oscilar entre los 5 pesos (lo que cuesta un cinto ancho de cuero) hasta los 18 mil (cuando se trata de un visón de Valentino). La tienda cuenta con más de 9 mil proveedores entre diseñadores que quieren vender sus colecciones anteriores, importadores que traen lo que no vendieron y famosos como Teté Coustarot, Nacha Guevara y Fito Páez que dejan –por las dudas, en consignación– lo que ya no usan. De lunes a sábado, de 10 a 19.30, M. T. de Alvear 1441, tel. 4815-8442.

Vintage Gustavo Carfi. La tienda se encuentra en la galería 5ª Avenida. Allí hay más de 150 locales que son referentes de la movida de prendas vintage. Hace más de 30 años que Gustavo se dedica a la venta de “tesoros”, piezas únicas, buscadas y elegidas por su originalidad, manteniendo precios accesibles. Por ejemplo, una pollera cuesta 20 pesos y un vestido onda retro alcanza los 600. Se puede hallar ropa sin usar –desde el año 1900 hasta la década del 90– vendida por quienes aprovechan sus viajes por otras latitudes para revender: túnicas africanas, de Siria, accesorios de Marruecos y prendas de la India. ¿Un dato? La gran variedad de vestidos elegantes y sofisticados. Algunos fueron usados sólo una vez. Todos los días, desde las 14 hasta las 20, Talcahuano 1071, subsuelo, 5ª Avenida.

Punto de Vista. Es el “mercadito de ropa vintage” ubicado en el restó Fidel en Palermo Soho. Lo más característico de esta tienda son las prendas de noche súper glam, vestidos con brillos, túnicas exóticas y extravagantes camisolas. En sus extensos percheros uno puede toparse con artículos de las décadas del 60, 70 y 80, minuciosamente seleccionadas, y de diferentes rincones del mundo. Además, presentan prendas más informales como suéteres, remeras y pantalones de marcada onda retro, una gran variedad de accesorios, como anteojos, sombreros y collares, zuecos y zapatos hindúes, y hasta una pequeña colección vintage para niños. Costa Rica 4659, tel. 4834-6694.

Casa del Teatro. Como ya es tradición desde hace dieciocho años, los actores que viven en la Casa del Teatro abren sus puertas para vender toda las prendas y accesorios que en su mayoría son donados por los artistas. Así, en una de sus vitrinas brilla un par de stilettos que usó Mirtha Legrand y que se venden por 50 pesos. Si uno tiene tiempo y paciencia, también puede encontrar vestidos muy sixties por 20 pesos o carteras exclusivísimas desde 15. La mercadería se renueva sólo una vez al día. Hasta el 25 de agosto, de lunes a sábado de 16 a 20, Av. Santa Fe 1143.

Feria del Abasto. Revolver las perchas en este local –ubicado en las inmediaciones del Abasto Shopping desde hace más de quince años– vale la pena si se quiere no sólo hallar una prenda original a precios muy económico sino algunos básicos. De lunes a viernes de 9.30 a 20, sábado de 10 a 19, Corrientes 3116, tel. 4864-1582.

Ejército de Salvación. Tener el tiempo necesario para recorrer los tres salones de ropa de este espacio ubicado en el barrio de Pompeya, puede ser garantía de éxito. Un mundillo de ropa y objetos, donados por personas o entidades, en el que si se sabe mirar se puede encontrar un trench de Chanel o Versace, cintos, billeteras, perlas y carteras de cuero súper glam. De lunes a viernes, de 9 a 12 y de 14 a 18, y sábados de 9 a 13, Av. Sáenz 580.

Epoca en Hollywood. Vestidos, sombreros, turbantes, sacones y pilotos del año 1900 hasta la actualidad forman parte de la colección de objetos a la venta que la dueña de este lugar atesoró desde pequeña. Camisones ideales que pueden transformarse en románticos vestidos de novia y lencería en seda importada para no perderse. De lunes a viernes, de 13 a 19, Niceto Vega 5904, tel. 4773-1426.

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