Textos: Valeria Mariño. Fotos: Fotonoticias/ Blog Muzungu Sisters.
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SANGRE LATINA. Si bien nació en Nueva York, hasta los 15 años vivió en Ginebra, y pasaba los veranos en Bali, Indonesia, la sangre latina corre por las venas de Tatiana. Su madre, Vera Rechulski, es brasileña y forma parte del jet set de San Pablo, aunque vive en Río, y su padre, Julio Mario Santo Domingo Braga (fallecido en 2009), también era brasileño con ascendencia colombiana. Sus abuelos: Edalya Braga, brasileña también, y Julio Mario Santo Domingo nacido en Panamá y afincado en Nueva York hasta su muerte, el pasado mes de octubre quien fue un industrial que hizo fortuna comprando compañías arruinadas tras el crack de 1929. Don Julio elegante y buen mozo además de tener un excelente olfato para los negocios contaba con un gran talento para la literatura. En los 50 formó parte del llamado Grupo de Barranquilla, junto a su amigo Gabriel García Márquez. Además fue embajador de Colombia en China y se convirtió en el segundo hombre más rico de Colombia. Claro que Tatiana no se hizo famosa por su nono. Su cara se volvió pública en 2004 cuando los medios descubrieron su relación con Andrea Casiraghi, durante el Fashion Week de Nueva York. La pareja se conoció en el Lycée Fontainebleau, cerca de París, en 2002. Desde entonces la colombiana, como la ha apodado la prensa, y Andrea, son una de las parejas reales más fotografiadas. Aunque intentan preservar al máximo su intimidad, no hay vez que puedan salir a algún lado sin que los paparazzi los encuentren. Es célebre la frase de aprobación que le atribuyen a Carolina sobre Tatiana: Es rica, es guapa y es educada.
UNA HIPPIE EN MONACO. Desde que desembarcó en el principado, su cara y sus diferentes looks se han multiplicado en infinidad de revistas. Los especialistas destacan sus ojos marrones y verdosos que suelen quedar muy abiertos ante el impacto de los flashes. Tal vez por eso a Tatiana no le gustan las fotos. Tampoco se considera una it girl, aunque más de uno cree que sí lo es. Su estilo vintage evoca a otra época. Por eso suele parecer hippie y étnica, pero siempre chic. Sólo ella puede llevar un sombrero panamá con la misma naturalidad que un clutch de Prada. La sensualidad la aportan sus labios, pintados la mayoría de las veces de colo rado fuerte, y el pelo largo con ondas. Este estudiado estilo hippie chic le valió ocupar en 2010 un puesto en la lista de las mejor vestidas que cada año confecciona la revista Vanity Fair. Es una chica bien, no hay dudas. Pero ella no se ha conformado con el título de rica heredera. Tras acabar sus estudios secundarios en París, la joven viajó a Londres, donde se licenció en Bellas Artes y, no contenta con eso, se especializó realizando un máster en Historia del Arte en Nueva York. Es allí donde trabajó como directora artística para Giovanni Bianco, un creativo que cuenta con clientes como Versace, Miu Miu, Max Mara y Missoni. También aportó su conocimiento de arte para Vanity Fair, pero su verdadera pasión la encontró en 2009 junto a su amiga de origen chipriota, Dana Alikhani. Ambas fundaron Muzungu Sisters, una tienda online basada en el comercio justo. Si bien Tatiana no da entrevistas personales, aceptó hablar vía web sobre su emprendimiento más querido: Muzungu Sisters. (...)