i hija todavía juega con muñecas. El año pasado, cuando le pregunté al pediatra si era conveniente aplicarle la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (HPV) ya que acababa de cumplir los 9, sentí que me estaba anticipando al futuro. Pero estaba entusiasmada con la idea de que un simple pinchazo podría proteger a mi hija del HPV y, a la vez, de la posibilidad de contraer cáncer cervical. No había mucho que pensar. Pero, para mi sorpresa, la respuesta del médico fue: “Esperá un poco. Es una vacuna muy nueva y todavía no se sabe qué efectos puede traer”. Esa tarde dejé el consultorio algo frustrada pero decidí esperar. Hoy, los posibles efectos adversos que podrían haber generado las dos vacunas disponibles para prevenir el HPV –Gardasil, de Merck Sharp & Dohme y Cervarix, de GlaxoSmithKline–, generan polémica en el mundo. La noticia de adolescentes que se habían aplicado la vacuna contra el HPV y que tiempo después murieron sin razón aparente, o sufrieron convulsiones, dolores agudos y parálisis instaló el debate entre los especialistas y sembró el miedo entre los padres. Si bien los organismos oficiales no encontaron la relación entre las víctimas, muchos especialistas levantan su voz en contra de la aplicación. EFECTOS ADVERSOS SERIOS. Las vacunas están incluidas en los calendarios oficiales de casi todos los países europeos, en Australia, Canadá y Estados Unidos. En este último, donde desde hace dos años se aplica el plan nacional de vacunación para chicas de 11 a 12 en varios de los estados, el VAERS (The Vaccine Adverse Event Reporting System) –un organismo que lleva adelante un programa para controlar la seguridad de las vacunas e informa al Center of Disease Control and Prevention (CDC) y la Food and Drug Administration (FDA) sobre efectos adversos– reportó hasta el momento más de 10.000 reacciones adversas, incluidas 25 muertes (la causa más repetida es la de trombosis –formación de cóagulos en sangre– y embolia pulmonar, también se habla de miocarditis –inflamación del corazón–, hay un caso de arritmia y otro de shock anafiláctico y hay varias muertes de causa desconocida), 38 casos son síndrome de Guillain Barré –un raro desorden neurológico que causa parálisis muscular–, episodios de convulsiones, y 78 casos de pacientes que experimentaron brotes de verrugas genitales, en caras y manos después de recibir la vacuna.
La FDA y el CDC aseguraron que las muertes reportadas por el VAERS “no tiene patrones en común que puedan relacionar que los decesos han sido provocados por la aplicación de la vacuna”. En cuanto a los reportes de síndrome de Guillain-Barré, estiman que “se dan espontáneamente en la población” y que “no hay evidencia de que Gardasil haya aumentado el número de casos que se dan al año”. Con respecto a los casos reportados de trombosis, asegura que “las chicas que lo sufrían tenían alto riesgo por ser consumidoras de píldoras contraceptivas”. Y por último, aseguran que “basándose en la información disponible, Gardasil continúa siendo segura y efectiva, y que los beneficios siguen siendo superiores a los riesgos”.
También hubo dos muertes en Europa: una en Austria y otra en Alemania. En España, donde se vacuna gratuitamente a chicas de 10 a 15 años, el Sistema Español de Farmacovigilancia (SEFV) registró 45 reacciones adversas, de las cuales siete requirieron hospitalización debido a convulsiones y pérdida de conocimiento. Por su parte, The European Medicines Agency (EMEA), el organismo europeo que controla los medicamentos, confirmó que “las causas de las dos muertes reportadas en Europa no pueden ser determinadas. No hay relación entre la muerte de estas mujeres y la aplicación de la vacuna”.
En Argentina, hubo 12 notificaciones de los denominados ESAVI (Eventos Supuestamente Atribuidos a Vacunas o Inmunizaciones), de los cuales, según la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), “Cuatro fueron errores programáticos, es decir, aquellos relacionados con el uso, el manejo, conservación y preparación de la vacuna. Del resto de las notificaciones, 6 se consideraron “probablemente relacionados” (fiebre, dolor en el sitio de la inyección) y dos “probablemente no relacionados”. La ANMAT aclaró que “los eventos adversos luego de una vacunación forman parte de lo esperado para un medicamento al que se han expuesto un número considerable de personas. Tal es el caso de lo que está pasando en el mundo con las vacunas”.
VOCES EN CONTRA. “Los reportes de efectos adversos de la vacuna del HPV es un católogo de horrores”, denunció Tom Fitton, el presidente de Judicial Watch, una fundación que vela por la transparencia e integridad de las políticas gubernamentales y las leyes. Entre otros efectos adversos, el Judicial Watch advierte que: “Las mujeres que ya tienen el virus sin saberlo, podrían sufrir brotes masivos de verrugas genitales anormales”. Desde Córdoba, la Dra. Teresa Audisio alerta: “Pedimos cautela con la aplicación de la vacuna. En las niñas, los efectos de la vacuna pueden ser graves porque no podemos controlar su cuello con Papanicolaou y otros exámenes”. Ella integra un grupo de médicos ginecólogos especialistas en tracto genital inferior y junto con Osvaldo Vainer, Rogelio Ramallo, Oscar Rodriguez, Federico Vazquez , Claudia Ringelhein y Nuria Pelliza Palmes, están interiorizados en el tema del HPV desde hace más de 20 años.
“El estudio sólo investigó la producción de anticuerpos, pero no chequearon si esas chicas tenían previamente HPV, ni tampoco qué les ocurría en sus genitales después de la vacuna –continúa diciendo Audisio, que también ejerce como profesora en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba–. Actualmente, las vacunas están en fase IV que significa que se colocan a gran escala después de la autorización, pero que pueden surgir efectos adversos leves o graves y que deben ser denunciados para llevar un control. Contamos con medios inocuos para prevenir la enfermedad como es el Papanicolaou y la colposcopia, por lo tanto, no se debería correr ningún riesgo con otro método como es la vacuna”.
Según la especialista, después de colocarse la vacuna puede pasar lo siguiente: “Que la persona tenga anticuerpos contra los virus que tiene la vacuna, y que, entonces, no tenga ninguna efectividad; que tenga activos los virus que contiene la vacuna y se produzca una reactivación, o formación de una patología en el cuello del útero o en otra zona genital; que se modifique la ecología del cuello uterino, y aparezcan otros virus que no contienen la vacuna, que hasta la era prevacuna eran poco frecuentes. Por lo tanto, no es aconsejable la vacuna”. Audisio opina que “habría que esperar que concluya alguna investigación seria como la que se está realizando en países nórdicos, la cual proveerá información en 2020 sobre mujeres vacunadas y no vacunadas”.
Diane Harper, la científica que participó del desarrollo de las dos vacunas contra el HPV, le aseguró a Para Ti que “en general es segura para la mayoría de las mujeres, pero existen efectos adversos con respecto a la vacuna. Se reportaron casos neurológicos que no han ocurrido con gran frecuencia para ser estadísticamente significantes como para que la FDA saque a la vacuna del mercado. Pero los efectos adversos neurológicos existen, como el de Guillain-Barré”. Harper, que es obstetra, ginecóloga y médica familiar, declaró que “la vacuna no lleva tiempo suficiente para tener una vigilancia de postcomercialización que permita comprender realmente todos sus posibles efectos secundarios. Aplicarle esta vacuna a chicas menores de 11 años es un gran experimento de salud pública”.
Con esta opinión coincide el New England Journal of Medicine, que publicó un artículo bajo el título de “Vacuna HPV: razones para ser cautos”. “A pesar de las expectativas y los resultados prometedores de los estudios clínicos no hay suficiente evidencia de la efectividad de la vacuna contra el cáncer cervical. Son quince las cepas que producen el cáncer, y la vacuna va contra la 16 y 18, las más importantes. La mala noticia es que aún son desconocidos todos los efectos de las vacunas. Su real impacto no será observado hasta décadas”, advierte en este artículo. Además, hace algunos cuestionamientos como “¿puede realmente prevenir no sólo lesiones cervicales, sino cáncer y muerte? ¿Cuánta protección brindará la vacuna? ¿Cómo puede afectar el HPV a la inmunidad natural contra el HPV y cuáles son sus implicaciones? Si la vacuna es efectiva contra las cepas 16 y 18, ¿puede ser que con la vacuna otras cepas se vuelvan oncogénicas? Hay muchas preguntas sin responder, entonces es una buena razón para ser cautos a la hora de implemetar programas de vacunación”.
También están en contra del programa obligatorio de vacunación que se implementó en Estados Unidos, The Texas Medical Association, The American Academy of Pediatrics, the Association of American Physicians and Surgeons, y The American Academy of Environmental Medicine.
Desde España, Juan Gervás, médico general y profesor de salud pública e internacional en la Escuela Nacional de Sanidad y en la Universidad Autónoma de Madrid, asegura que “ha habido numerosas reacciones adversas y eran previsibles”. Gervás, quien forma parte de un movimiento que pide moratoria para la aplicación de la vacuna, opina que “es dudosa su aplicación en niñas ya que se pueden hacer mediciones de anticuerpos en sangre pero no en cuello de útero, debido que de acuerdo a la edad no se pueden hacer exámenes como Papanicolau o colposcopia. En cuanto a los efectos a largo plazo, hay datos que sugieren que las mujeres vacunadas van a sufrir más abortos y, además, con la vacuna, cepas que hoy no revisten peligro podrían volverse agresivas”.
VOCES A FAVOR. En las 4.000 vacunas que aplicó por año la doctora Susana Rey-Alvarez en el Harvard Vanguard Medical Associated, de Massachusetts, los únicos efectos adversos que vio fue dolor e hinchazón en la zona de la aplicación y desmayos. “Por este motivo, que está descripto en el prospecto de Gardasil como un posible efecto adverso, después de la aplicación le pedimos a la paciente que permanezca 15 minutos sentada en nuestro consultorio”, comenta esta médica pediatra argentina con años de residencia en Boston, Estados Unidos, que además tiene el cargo de assistent clinical profesor High American School, con doctorado y maestría en salud pública.
Desde la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires, los doctores Javier Vidaurreta y Roberto Castaño consideran que “ambas vacunas han demostrado un excelente perfil de seguridad en los estudios de investigación realizados previos a su aprobación por parte de las diferentes agencias de control de medicamentos en el mundo”. Y aclaran que “la vacuna no exime a la mujer de la necesidad de realizar el control de Papanicolaou y colposcopia anual. Si no se vacuna y realiza el control anual antes descripto, no va a prevenir la aparición de lesiones por el virus, pero pueden ser controlados y es muy poco probable que desarrolle un cáncer de cuello uterino invasor”.
Silvio Tatti, jefe de la sección de patología cervical de la cátedra de Medicina de la UBA y profesor adjunto de Ginecología de la Universidad de Buenos Aires, opina que “se han tomado todas las medidas de farmacovigilancia para saber concretamente si hay casos adversos vinculados con la vacuna. No podemos esperar 20 años para ver los efectos adversos a largo plazo que pueda presentar la vacuna, cuando en Argentina se mueren entre 3.000 y 4.000 mujeres por año debido al cáncer de cuello uterino”. Con respecto a la duración de la efectividad de la vacuna, “está comprobado que pueda durar siete años y medio pero dado su alto nivel de inmugenecidad puede evolucionar tal como ocurrió con la de la hepatitis B que inicialmente se creía que se iba a necesitar un refuerzo a los diez años y hoy se habla de 17 años”, explica Tatti.
El año pasado, la campaña sobre vacunación contra el HPV ideada por la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (LALCEC) generó controversias. Antonio Lorusso, director médico de LALCEC, además profesor titular consulto de Ginecología de la UBA y director de la Escuela Argentina de Ginecología, sostiene que “la aplicación de la vacuna es, en general, segura y bien tolerada. Son muy comunes síntomas como cefaleas, mareos, trastornos gastrointestinales y dolores musculares”.
Desde Merck Sharp & Dohme, el director médico Alfredo Wilkinson asegura que “los beneficios de la vacuna son superiores a los posibles riesgos. Los reportes que estamos teniendo por los sistemas de farmacovigilancia de la compañía –mareos y dolor en la zona de la aplicación- no son de proporciones y están descriptos en el prospecto de la vacuna. Por ejemplo, el síndrome de Guillain-Barré esta descripto pero la posibilidad de que ocurra es baja. Pensá que en el mundo se vendieron unas 40 millones de dosis, entonces, los efectos adversos reportados –los cuales no se los relaciona directamente con la vacuna– son mínimos al lado de esta cifra. Ningún medicamento es inocuo”, concluye Wilkinson.
Por su parte, Ricardo Rüttimann, director médico de vacunas para Conosur GlaxoSmithKline, asegura que “Cervarix provoca los mismos efectos adversos que cualquier otra vacuna como dolor en la zona de aplicación y fiebre”. Esta vacuna aún no ha sido aprobada en Estados Unidos, pero sí en varios países europeos y está sospechada de haber provocado el síndrome de Guillain-Barré después de su aplicación. “Está previsto que tiene una durabilidad de su eficacia de 8 años pero hay que ver cómo va a ir respondiendo el organismo para saber si va a ser necesario un refuerzo o no”, aclara Rüttimann. En cuanto a los casos de parálisis por el síndrome Guillain-Barré advierte que “son enfermedades habituales en una población pero Cervarix no ha tenido ningún problema”.
Con opiniones a favor y en contra, parece que habrá polémica para rato. Mientras tanto, el debate se instala en casa, desvela a madres y padres preocupados por la salud de sus hijas.