Carolina (23) y Poldy Saldaño (24)
Box
Crecieron
juntas, compartiendo juegos en el barrio porteño de Flores. Aprendieron
danzas clásicas y españolas, y gimnasia deportiva, pero el paseo
más esperado por ellas era acompañar a su papá Horacio (Saldaño,
exboxeador de los años 70) a los entrenamientos en el Luna
Park. Yo quería levantar sus pesas y le pedía que me hiciera
upa para pegarle a la bolsa", recuerda Poldy. Ya adolescentes, alternaron
sus estudios con horas en el gimnasio haciendo guantes y bolsa, y
comenzaron a entrenar con Ramón Delacruz, ex rival de su padre devenido
amigo de la familia. Empezamos a preferir la dedicación completa
al boxeo a las salidas, resume Carolina el espíritu de las hermanas
Saldaño. Por ahora, su decisión las hizo postergar sus estudios
terciarios, y su primer combate lo ganaron fuera del ring: lograron que el boxeo
femenino estuviera federado, algo que necesitaban para competir con los pantaloncitos
de color celeste y blanco. Podíamos pelear en otros países,
pero queríamos representar a la Argentina", afirma Poldy. El sueño
se cumplió el año pasado, cuando viajaron como delegadas argentinas
al primer Mundial de Boxeo Femenino. Nos sentimos orgullosas y felices
de haber llegado a esto juntas", expresa Carolina. Son solteras y aseguran
que, aunque se dedicaron a un deporte tradicionalmente masculino, nunca se sintieron
marginadas. Ya encontramos un lugar. Ahora queremos traer una medalla
a la Argentina", remata Poldy.