Home|Ayuda|Staff|Contactanos
Buscar:
Fecha: 08/11/02
Polémica por la selección de embriones in vitro

¿Hasta dónde se puede elegir?

Un nuevo estudio que se realiza en el país permite determinar si un embrión presenta alguna anomalía antes de implantarlo. Ahora los padres pueden elegir descartar al embrión que no sea perfecto, o que tenga alguna enfermedad. Especialistas analizan pros y contras.

RECOMENDAR NOTACOMENTAR NOTAIMPRIMIR
Abri foto
Si tu pareja y vos desean tener un hijo y saben que tienen altas probabilidades de sufrir desórdenes genéticos hereditarios… ¿qué harías? ¿Lo condenarías a sufrir una enfermedad o incluso a la muerte? Hasta hace poco, la adopción de chicos o la donación de óvulos se planteaban como las únicas soluciones a este problema. Hoy existe una técnica que perm ite detectar problemas genéticos antes de implantar los embriones. Se llama Diagnóstico Genético Preimplantatorio (PGD) y consiste en retirar una o dos células de un embrión fertilizado in vitro y examinar su material genético. Con el PGD se puede establecer si existen anormalidades genéticas antes de decidir si el embrión será implantado en el útero. Así, se eligen e implantan embriones de buena calidad y, a los anormales, se los congela o descarta. El Síndrome de Down o enfermedades como la fibrosis quística de páncreas y el cáncer de mama, entre muchísimas más, podrían ser evitadas mediante el PGD. Entre las desventajas de este estudio está su costo elevado. Y, además, todo lo relacionado con la ética y las disquisiciones legales. En la Argentina, el instituto pionero donde se realiza el PGD, es el Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (Cegyr), encabezado por el equipo del especialista en medicina reproductiva, el doctor Santiago Brugo Olmedo (48), católico y padre de siete hijos .

-¿ En qué casos está indicado el PGD?
-Las parejas que tienen antecedentes de tener Síndrome de Down en la familia; mujeres con más de 38 años; o aquellas con trompas obstruidas y que hicieron varios intentos de fecundación in vitro pero fracasaron; o los hombres que tienen escasos espermatozoides. El PGD permite detectar las enfermedades genéticas y las cromosómicas. 

-¿Cómo ven los pacientes este método? 
-En el Cegyr realizamos una encuesta entre pacientes y el resultado fue que el 95 % lo considera una mejor opción que el uso de tests prenatales, como la amniocentesis. Así, evitan la posibilidad de futuros abortos, que sí constituyen un delito. 

-¿Cuál es el estatus de los embriones? 
-Nadie tiene dudas de que un feto implantado ya es una persona. Sin embargo, la mayoría de los institutos de reproducción opinan que el embrión, hasta que no se implantó, no es persona: son células humanas que tienen como destino ser personas. 

-¿Qué se hace con los embriones defectuosos? 
-Aquí, en el Cegyr, los congelamos. Quizás en el futuro se puedan curar. Pero es interesante la opinión de los encuestados: el 32% consideró a los embriones preimplantados con derechos similares a los de una persona nacida. Sin embargo, cuando se les preguntó qué harían si se enteraran de que sus embriones están enfermos, contestaron que los descartarían en un 81,5 %. La lectura es que la dimensión de persona la tienen en cuenta según su estado de salud. 

-¿No siente que con estas técnicas se está jugando a ser Dios?
-El hombre no es Dios y nosotros no pretendemos serlo. Si, por ejemplo, algún paciente tiene hemofilia, ¿por qué tendría que condenar a su descendencia?; ¿qué derecho tengo yo a no darle la chance de que su hijo viva sano o qué derecho tengo yo a traerlo a sabiendas de que a los 30 años su vida se deteriorará con otra enfermedad? 

-¿Cuál es la opinión de su familia? 
-Mi familia tiene una formación ortodoxa. En general, le parece bien que podamos ayudar a los padres a tener chicos sanos. Pero no está de acuerdo con que se descarten embriones enfermos. Aunque varias veces me expresaron su opinión, saben que acá no estamos haciendo experimentaciones. Nosotros tratamos de que la gente tenga la felicidad de tener hijos y que, en lo posible, sean sanos. De todos modos, nadie obliga a nadie a hacer nada. Hay gente que, a sabiendas de que tendrá un hijo enfermo, prefiere tenerlo y darle todo su amor. Así que es la pareja la que hoy puede decidir qué quiere hacer.


Texto: M. F. Sanguinetti. Fotos: C. Martínez/ A. Atlántida