uién no se acuerda del plantón de Ben Affleck a Jennifer López? Es que la
simple imagen de la cantante (enfundada en el vestido blanco del caso) y
esperando en vano al novio que nunca fue tuvo visos de tragicomedia. Claro que,
como en los buenos cuentos de hadas, apenas nueve meses después J. Lo
-perseverante como pocas en materia matrimonial- volvió al ataque y con la
frente en alto. ¿Su última adquisición sentimental? Nada menos que el cantante
latino Marc Anthony (35). Es que cuando la diva de las curvas perfectas se
propone algo, no hay nada ni nadie que la detenga. Así fue como en muy poco
tiempo consiguió un nuevo novio, un nuevo compromiso y hasta una fabulosa boda
exprés. Desde enero, apenas rota su promesa de casamiento con Affleck, se dedicó
a cuidar su bajo perfil. Según dicen, se concentró en la música y se apartó de
los flashes y de los escándalos. Habría sido entonces cuando Marc Anthony, un
viejo amor suyo, volvió a rondarla. El, según afirman quienes lo conocen, no es
un hombre cualquiera. De hecho, fue uno de los primeros amores fuertes de la
actriz con quien -valga la ironía- cantó el tema "No me ames" en su disco
On the 6. Marc (Marco Antonio Muñiz, en realidad) es una figura
reconocida en el universo de los cantantes latinos. Compositor y letrista,
escribió éxitos para grupos como Menudo, fue galardonado con un Grammy e incluso
llegó a ocupar primer puesto en el ranking de la revista Billboard. En él, López
parece haber encontrado a un verdadero par con quien compartirlo todo: la
música, el estilo de vida y hasta un origen latino que -quizás- les augure un
final feliz.
Al más puro estilo Liz Taylor (con 8 casamientos en su haber) a la
protagonista del filme Experta en bodas ningún papel parece haberle
cuadrado mejor que éste de "novia serial". Por lo visto, el sueño de su
vida tiene forma de traje de bodas y (ya sea por su formación ultra conservadora
o por un simple capricho del destino) López luce como una auténtica adicta al
altar. El debut fue con Ojani Noa, un camarero a quien conoció en 1996 y a quien
arrastró al altar el 22 de febrero de 1997. La película Selena y la posterior
fama marcaron diferencias que los fueron separando hasta el divorcio final, un
año más tarde. Jenny reencontró el amor durante una turbulenta relación con el
rapero Sean Daddy Combs (alias Puff Daddy) aunque el noviazgo no prosperó y se
separaron en enero de 2001. Con el corazón hecho pedazos y cuando nada hacía
pensarlo, en septiembre de ese año J. Lo sorprendió al mundo calzándose una vez
más el velo de novia para caminar hacia el altar por segunda vez, blanca y ya no
tan radiante, del brazo de Cris Judd, uno de sus bailarines y coreógrafo
personal. Las perdices se les acabaron en sólo nueve cortos meses. Después fue
el turno de Ben Affleck, pero el final de la tan sonada relación ya es historia.
Por suerte, y como reza el dicho, la tercera es la vencida y para este
casamiento, Jennifer se preparó con todo. La ceremonia se realizó el sábado 5 de
junio en el jardín de su mansión de Los Angeles. "Fue una ceremonia amorosa y
de muy bajo perfil, sólo para la familia y los más íntimos", confió uno de
los amigos de la pareja. Hubo 40 invitados VIP (Ricky Martin, entre ellos) y
hasta cierto toque de desesperación en los contrayentes, ya que la boda se
realizó apenas cinco días después de que Anthony lograra el divorcio de Dayanara
Torres (ex Miss Universo y madre de dos de sus tres hijos). Dicen que el
noviazgo se mantuvo en secreto para evitar que la sentencia se retrasara, aunque
las sospechas arreciaron no bien se los vio paseando juntos. Y se confirmaron
cuando el enorme anillo de compromiso de diamantes rosas obsequiado por Affleck
fue reemplazado por otro (sin color, pero con aún más piedras) by Anthony. Así y
todo, los dos (y en particular ella) se cuidaron de dar mayores explicaciones.
Por eso no fue sino hasta el día de la boda que los rumores se confirmaron. En
esa oportunidad, ella lució un vestido color champagne, que acompañó con un
velo. Y, como toda mujer el día de su casamiento, dio rienda suelta a todas sus
fantasías románticas. Por ejemplo, mandó a hacer un camino de pétalos de rosas
blancas por el que caminó del brazo de Anthony hasta el altar. También hubo
bandas en vivo, globos de colores y mesas llenas de deliciosos platos típicos de
Puerto Rico, lugar de origen de ambas familias. Se supo también que Guadalupe
(su mamá, ultra conservadora y principal instigadora de tanto casamiento), y sus
hermanas Linda y Leslie estuvieron a su lado en todo momento. Incluso cuando
llegó la hora de elegir las joyas de la casa Neil Lane y de discutir los
detalles del evento con la wedding planner Sharon Sachs. Alguien con
quien, dicho sea de paso, López ya debe tener una suerte de cuenta corriente,
teniendo en cuenta que se trata de la misma profesional que había organizado su
boda con Judd y hasta su fallido casamiento con Affleck. Romántica empedernida,
coleccionista de maridos o como queramos llamarla, lo cierto es que con este
tercer casamiento en 7 años, J. Lo merece, como mínimo, un premio al mérito. Y
hasta un título al que se hizo digna acreedora: el de experta en bodas, claro…