urunbumbún, burunbumbún … Yo soy el hincha de Camerún". Una pantalla
en el centro del Palais de Glace, donde se desarrolla la muestra Clemente 30
pirulos, proyecta una selección de los mejores micro programas televisivos
del célebre personaje. Desde la primera fila José Luis (47), Nora (46) y
Carolina (10) acompañan los cantitos como si fueran parte de la hinchada. Cada
tanto, José Luis le hace alguna aclaración a su hija. "Mirá, esa es la
Mulatona", le dice. Un instante después es Nora la más entusiasmada del
grupo: no deja de moverse al compás del popular "¡Tiren, tiren papelitos!"
Carolina, que hasta ayer no tenía idea de quién era ese ser amarillo con rayas
negras y sin brazos, mira sorprendida a sus padres. "Clemente era de nuestra
época y queríamos que Carolina lo conociera porque es parte de nuestra historia,
y además porque es una cultura sana", comenta José Luis. Y Nora agrega: "Le
estamos explicando qué significa todo esto de los papelitos porque ella no lo
vivió. Realmente Clemente movía a todo el país en los mundiales. Todo esto nos
trae mucha nostalgia y además es muy divertido". Lo que les pasa a José Luis
y a Nora con Clemente es algo que se repite en cientos de padres deseosos de que
sus hijos vivan el mismo sentimiento que experimentaban ellos con los personajes
de su infancia. Y estas vacaciones de invierno se prestan más que nunca para el
revival. Héroes de ayer y de hoy conviven -y compiten codo a codo- en la
cartelera de los espectáculos infantiles. De ahí que Patoruzito y El
Hombre Araña 2, que también tuvieron su época de gloria unos 30 años atrás,
estén arrimándose a las películas que hoy están en el podio, las exitosas
secuelas de Shrek y Harry Potter. Los números dicen que hasta
tienen chances de ganarles. En su primer fin de semana post estreno, por
ejemplo, el pequeño cacique de la Patagonia llevó a más de 228.000 espectadores
a las salas y el héroe arácnido superó los 260.000, contra los 280.000 que
reunió el ogro verde en esa misma fecha. Además, Patoruzito alcanzó los 500.000
espectadores al cumplir su primera semana en cartel, cosa que a Shrek le
llevó algunos días más.
Otro personaje típico de historieta de los años '80 que hoy llega a la
pantalla grande es Garfield. Aunque algunos bajitos empezaron a conocerlo
tímidamente hace unos años a través de dibujos animados en televisión, el
holgazán gato naranja hoy representa más para los grandes que para los chicos.
Sin embargo, hay colas para sacar entradas.
Es que este placer que sienten algunos padres al llevar a sus hijos a ver los
mismos personajes que ellos alguna vez también disfrutaron tiene una razón. "Los
padres comienzan a recordar sus vivencias y juegos de la infancia. Por eso,
muchas veces llevar a los hijos a ver este tipo de espectáculos es apenas una
excusa, porque a los padres les divierte tanto o más que a los chicos",
explica la licenciada Mariela B. Caputo, psicopedagoga del Centro Orientar.
Para Silvia Zaffirio, psicóloga y terapeuta familiar, todo esto tiene que ver
con la tradición: "Es tarea de los padres entregar a sus hijos parte de su
historia vivida, del mundo de los valores, de aquellas cosas que fueron
importantes en su vida. Es lo que se llama tradición (viene de traditare y
significa entrega). Creo que es lo que pasa con la película de Patoruzito: es
parte de la cultura argentina y es importante transmitirla a nuestros hijos".
Así lo sintieron María (47) y Sergio (50) cuando llevaron a sus hijos, Macarena
(13) y Franco (10), al cine. "Los chicos leyeron una historieta de
Patoruzito porque los abuelos se la regalaron. Y les gustó. Cuando éramos
chicos, nosotros éramos fanáticos. Además es un héroe de la Patagonia, bien
nuestro", cuenta María.
¿Qué les gusta a los chicos hoy?
"En estos tiempos modernos donde las actividades laborales demandan muchas
horas del día, la locura de la cotidianeidad nos va alejando del encuentro
emocional con nuestros hijos. Muchos padres no saben qué les gusta a sus hijos,
no conocen a los personajes infantiles de hoy", explica la psicóloga Paula
Jansen. Y agrega: "es entonces cuando, como padres, nos ilusionamos con poder
compartir algún dibujo animado que veíamos de chicos, intentando instalar un
punto de encuentro". Pero muchas veces ese punto de encuentro no aparece,
porque no a todos los chicos les gusta el personaje preferido de los padres en
su infancia. "A veces la ilusión se derrumba, cuando los niños no pueden
entender el sentido afectivo que posee para sus padres el sintonizar con el
mismo personaje. Los chicos hoy en día gustan de una estética y una lógica muy
distintas a las de 20 años atrás: imágenes rápidas con muchos efectos
especiales, donde las butacas del cine se hamacan en un caudal de adrenalina",
continúa diciendo Jansen. "La imagen, la instantaneidad, la velocidad de los
acontecimientos, el mundo fantástico lidiando con lo terrorífico, unido a la
informática y la tecnología, es lo que más les gusta a los chicos del siglo XXI",
asegura Zaffirio.
Entonces, sería inútil insistir para que los chicos se engancharan con algo
simplemente porque a sus padres les gustaba. "Compartir intereses es una
cuestión de coincidencia. Los gustos no siempre se heredan", responde la
licenciada Caputo. "Como padres debemos entender que las épocas van cambiando",
agrega. Según Jansen, "los chicos sólo pueden apreciar los personajes de
antes cuando los conocen y aprenden a quererlos a través de sus padres, ya que
es muy difícil adueñarse de dibujitos que nada tienen en común con ellos. Por
otro lado, para los padres es difícil entender como ídolo a Pikachu, o
llegar a aceptar que de un hombre y una mujer puedan nacer dos hermanos como 'la
vaca y el pollito'". "Lo importante es entender las diferencias de
gustos, no juzgar lo distinto ni imponer lo que para uno fue importante",
aconseja la especialista. Esto quiere decir que si el espectáculo no les gustó,
no hay que insistir con la idea.
Por suerte dentro de la cartelera la oferta es amplia. Si hoy en casa se
sacude una coctelera con los diferentes títulos la frase que marca la diferencia
generacional es inevitable: "me gusta a mí, te gusta a vos… ¿a cuál vamos?"
En estos casos hay un comodín al que recurrir que nunca falla: los personajes
clásicos. Gustaron a los padres en su infancia y siguen gustando a los chicos de
hoy. Son atemporales. Y en estas vacaciones de invierno están en cartel obras de
teatro con las historias de Hansel y Gretel, Pinocho y Peter Pan. Daniela
Scinfulella, psicóloga de chicos, adolescentes y adultos, explica que "a los
chicos les gustan las historias clásicas porque tienen un principio y un final
bien determinado. Las entienden. Y también porque son los cuentos que están
acostumbrados a escuchar desde pequeños".
"Además la estructura básica de algunas películas coincide con la de los
cuentos clásicos o de hadas. Sobre todo en las de Disney, se encuentran todos
estos personajes clásicos que tanto nos gustaron a nosotros cuando éramos niños
y hoy les gustan a nuestros hijos", explica Caputo.
Juegos de ayer, de hoy y de siempre
"¡Mirá, tía, ese juego es como el que vos tenés!", le señala Federico
(10) un Estanciero a Andrea (28). A lo que ella agrega: "Y esa casa de
muñecas es parecida a una con la que yo jugaba cuando era chica". Los dos se
encuentran entre las 4.500 personas que ya pasaron por el Museo de la Ciudad
para ver la muestra "Los porteños vuelven a jugar y divertirse con los
juguetes de ayer". Unos metros más allá Mónica (32) y Macarena (8) miran
unas muñecas de pasta. "A mí me interesa que ella conozca todo lo que sea
historia y cultura, porque hoy se perdió muchísimo", asegura Mónica. El
mismo fenómeno que ocurre con los espectáculos se repite con los juguetes:
muchos papás quieren que sus hijos sepan con qué jugaban cuando eran chicos.
Porque también en este terreno las cosas cambiaron. "Hoy los chicos juegan
con lo virtual. Y si bien están acostumbrados a entretenerse con escenas más
violentas que 30 años atrás, hay cosas que se mantienen en el tiempo. Como el
amor por la música, el baile, la actuación, el gusto por las ciencias, los
deportes, la lectura, el cine y el teatro. Después de todo, la belleza, el bien
y la ternura siguen siendo la elección primordial de la humanidad, sean niños o
adultos", define la licenciada Zaffiori. Sea un personaje de nuestra
infancia en estado puro o aggiornado en versión siglo XXI, lo importante
es que padres y chicos hoy puedan compartir un momento de diversión para todos.