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Fecha: 24/06/05
Cientología

La religión de las estrellas

Katie Holmes, la futura señora Cruise, acaba de anunciar su conversión a la Cientología, una religión que tiene a las celebrities como sus más fieles devotos. Propone la superación de los problemas a través de una progresión de cursos que cuestan miles de dólares. Te contamos de qué se trata esta creencia y quién es Hubbard, su creador.

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Katie Holmes y Tom Cruise

Si uno buscara una imagen del enamoramiento tal vez podría recurrir a Katie Holmes y Tom Cruise. Contra todos los pronósticos agoreros, el ex de Nicole Kidman y de Penélope Cruz anunció -a sólo un mes y medio de salir con Katie- que ella es la mujer de su vida y le propuso matrimonio frente a la torre Eiffel. Como dote la actriz, dieciséis años menor que él, recibió una impresionante alianza de diamantes y un pasaporte a la espiritualidad: su ingreso a la Iglesia de la Cientología (también conocida como Cienciología en algunos países de habla hispana). Es que si algo define a Tom, además de su sonrisa ganadora, es su fervor incondicional por este culto al que le atribuye el haberse curado de la dislexia y el haberse convertido en un mejor hombre. Nada mejor que compartir la fe con su novia, quien dejó su educación católica para sumarse a las huestes de famosos que son adeptos a esta religión, por demás controversial.

¿Qué es realmente la Cientología? Sus seguidores aseguran que esta iglesia cambió sus vidas y sus detractores la consideran una organización peligrosa y paranoica. El hecho es que no se parece a ninguna religión: el judaísmo, el cristianismo y el islam establecen que hay un Dios creador, en cambio la Cientología pone en primer plano al individuo y dispone de una filosofía religiosa aplicada para conocerse a sí mismo y al prójimo. Fundada en 1953 por el escritor de ciencia ficción Lafayette Ronald Hubbard (ver recuadro), provee a sus miembros un conocimiento a través de una serie de programas consecutivos que, mediante una técnica de autoayuda llamada Dianética, van a aliviar problemas de relación, de negocios y adicciones, mientras conectan a sus fieles con su espiritualidad. "El hombre es un ser espiritual dotado con habilidades más allá de las que normalmente conoce. No sólo puede resolver sus propios problemas, lograr sus metas y alcanzar la felicidad, sino que también puede conseguir estados de conocimiento que nunca habría considerado posible", explica la página oficial.

Mediante sesiones llamadas "audiciones", los cientólogos cuentan sus problemas e intentan -con la ayuda de un consejero- superar las imágenes mentales negativas que arrastran desde vidas pasadas, llamadas engrams. Estas serían barreras no deseadas que inhiben o detienen sus habilidades naturales. En las audiciones, con la ayuda de un e-meter, un instrumento muy parecido al detector de mentiras, al superar los engrams la persona se libraría de comportamientos incorrectos y enfermedades psicosomáticas, al tiempo que incrementaría su felicidad e inteligencia. El camino a la iluminación está estructurado en una progresión de audiciones conocida como "el puente a la libertad total", una sucesión de cursos cada uno más costoso que el anterior. Es que recién luego de 38 pasos se llega a la primera meta: el estado de "claridad". Los más comprometidos cientólogos continuarán con 20 cursos más hasta alcanzar los misteriosos niveles superiores y llegar al estado "OT" (Operating Thetan) que garantiza estar libre de engrams. Para los más críticos, atravesar el puente puede demandar toda una vida y hasta 300 mil dólares.

La Cientología dice contar con millones de fieles en sus iglesias, misiones y grupos localizados en 125 países. Sus detractores, que tienen una fuerte presencia en Internet en sitios como www.scientology-lies.com. y www.scientologywatch.org, afirman que la organización cuenta sólo con 50.000 miembros y que su popularidad se basa en haber sido adoptada por estrellas como John Travolta, cuya devoción lo llevó hasta dedicarle una olvidable película, "Batalla final: Tierra" y a atribuirle su éxito. "Cuando tenía 21 años escuché por primera vez hablar de Cientología, y encontré gente que estaba muy segura y feliz. Tomé un curso y mi vida nunca volvió a ser la misma", confesó en una oportunidad a la periodista Barbara Walters. Fue allí donde Travolta conoció a su esposa Kelly Preston, quien hasta el día de hoy es una fiel seguidora de la doctrina de Hubbard. Son muchas las figuras de Hollywood que se convirtieron, como Lisa Marie Presley, Juliette Lewis y Kirstie Alley. Antes de hacerse famosa en la popular serie de televisión Cheers, Alley vivía inmersa en las drogas: "tuve una sesión de audición en la Iglesia de la Cientología y nunca más sentí la necesidad de tomar drogas, la Dianética te dice cómo podés sacarte de encima las emociones dolorosas y el dolor físico del pasado, y pensé que eso era lo que quería: librarme del dolor". En la misma línea se inscribe la estrella de la serie Dharma & Greg, Jenna Elfman, quien explica: "mientras vas por la vida vivís traiciones y pérdidas y las cosas se empiezan a poblar de nubes. Y la Cientología te ayuda a liberar esas cosas para que puedas seguir siendo vos". No es gratuito que voces famosas sean sus principales predicadores. Las celebridades marcan tendencia y le dan proyección internacional a la organización. Hubbard lo reconoció a tiempo y les dedicó el Scientology Celebrity Centre International, que ofrece counseling y guía para los artistas. El centro es frecuentado por Anne Archer, Nancy Cartwright (la voz de Bart Simpson) y el músico Chick Corea.

Del otro lado de la vereda, sus detractores creen que es un fraude. Según una investigación de la revista Time, "los psiquiatras aducen que las sesiones de audición pueden producir una euforia mental similar a la que inducen las drogas que hace que los clientes vuelvan por más". Kirstie Alley -quien atribuye a la Cientología el valor para iniciar una dieta y librarse de 25 kilos de sobrepeso- dice: "cuando salgo de una sesión me siento feliz y exuberante, porque resuelvo algo". Algo distinto debe haber percibido Nicole Kidman, ya que cuando se divorció de Cruise dejó la organización. Siguieron sus pasos Demi Moore, Emilio Estevez, Brad Pitt y Oliver Stone.
En nuestro país son pocos los seguidores de la Cientología. "En la Argentina no es un grupo importante, porque no hay tanto dinero como en Europa o Estados Unidos. Es un grupo sectario con una estructura de poder autoritaria. Se dedican a reclutar a las personas y hay una presión para que hagas los cursos y lleves más gente. Además se consideran elegidos con un plan especial y se vinculan a los extraterrestres", explica Alfredo Silletta, periodista de investigación y especialista en sectas (www.sectas.org.ar), quien además explica que "los adeptos a la Cientología están convencidos de los delirios de Ronald Hubbard, quien dice que hace 75 millones de años un soberano galáctico llamado Xenu confinó en la Tierra a los 'thétanos', malvados espíritus que hasta nuestros días infectan las psiques de los hombres, causando males que sólo pueden curarse con mucho dinero y sesiones de 'clarificación'." Por su parte Pepe Rodríguez, director del Equipo Multidisciplinario para el Asesoramiento y Asistencia en Problemas Sectarios de España, explicó desde Barcelona a Para Ti: "La Cientología no tiene nada que ver con nada que sea mínimamente científico, es una mezcla muy paranoide de una diversidad de conceptos mal digeridos procedentes del psicoanálisis, orientalismo, esoterismo y ciencia-ficción. Su sistema no resiste el menor análisis crítico serio aunque algunos de sus clientes, en caso de que puedan pagar el precio excesivo, abusivo y no justificado de la mayoría de sus cursos, pueden llegar sentir que les ha ayudado en algo". Y Tom Cruise es sin dudas uno de ellos, quien como un verdadero cruzado predica su fe por doquier. En plena filmación de "La guerra de los mundos" instaló una controvertida carpa de Cientología y los voceros de los estudios Universal exigieron que no fuera usada para reclutar nuevos adherentes. Tom continuó su prédica y a principios de año invitó a los distribuidores de la película a un tour cientológico de cuatro horas por Los Angeles. Su principal blanco es su novia, a quien monitorea con la ayuda de Jessica, una consejera de la iglesia que la sigue a sol y a sombra. Los padres de ella están preocupados por la influencia que la doctrina de Hubbard está teniendo sobre la joven actriz, quien parece haber olvidado sus declaraciones de meses atrás cuando decía "fui criada católica y siempre creí en Dios, eso me da seguridad".


Texto María Inés Viturro Fotos Fotonoticias/A. Atlántida
Kelly Preston
John Travolta