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Fecha: 26/02/07

Nueces para el amor

Norberto Petryk se crió entre ollas y cucharones. Era natural, entonces, que se dedicara a la gastronomía, pero descubrió una afición poco explorada cuando decidió investigar sobre la cocina afrodisíaca, y lo hizo desde las vertientes más impensadas: filosofía, historia y literatura. Ahora, da vida a las más deliciosas –y estimulantes- creaciones, y además enseña los secretos de este arte a través de un curso online, que se toma desde la compu de casa. Sólo hace falta tener ganas, un par de ingredientes… y muchísima curiosidad. No te pierdas sus consejos y las mejores recetas.

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Estimulantes
El cheff Norberto Petryk lleva la pasión por la gastronomía en las venas. Criado entre recetas secretas y tradicionales de su familia, se convirtió en un verdadero autodidacta. Su afán por aprender lo llevó lejos, hasta la cocina de los mejores restoranes porteños. Pero un día, la palabra ‘afrodisíacos’ se cruzó imprevistamente en su camino.

Vinieron a hacerme una nota de Puntodoc 2, en un día muy complicado de trabajo. Al salir, me encuentro con un reflector y una periodista con micrófono en mano que me dice: ‘¿Qué opina usted de los afrodisíacos?’. Dije lo que pensaba a mil por minuto –porque mi cabeza estaba más en regresar a la cocina– y al terminar la entrevista no estaba seguro de lo que había dicho. Así que al otro día salí a recorrer librerías en busca de respuestas –relata-. Sólo me encontré con libros de recetas afrodisíacas pero sin explicaciones, hasta que llegué a Afrodita, de Isabel Allende. Le pegué una mirada y me lo llevé sin preguntar el precio y me lo devoré en una semana entre risas y asombro”.

Sin embargo, varios puntos le habían quedado sin resolver, así que decidió tomarse 6 meses sabáticos, en los que pasaba jornadas de hasta 8 horas internado en bibliotecas, estudiando el tema desde todas las perspectivas posibles: mitología, historia, antropología, etnología, etiología, filosofía, física, química, anatomía, psicología, farmacología y literatura.

El placer también se aprende

Petryk insiste en que es más apropiado hablar de ‘afrodisíacos’ en general, y no sólo de ‘cocina afrodisíaca’. “Hay que conocer los alimentos y sus implicancias, como todo un contexto interno y externo que afectan al ser humano y que lo relaciona con el medio en que interactúa”, apunta. Petryk es quien dirige el curso sobre afrodisíacos que se dicta de manera online en el portal www.alimentacion-sana.com.ar. En 8 módulos, se aprende a estimular los sentidos, a reconocer el cuerpo, a comunicarse mediante el cuerpo y cómo los alimentos se relacionan con el sexo, entre otros contenidos. Desde hace ya 5 años, hombres y mujeres de todas las edades se aventuran a poner a prueba sus sentidos con esta entretenida e interesante propuesta. “Tomar el curso en pareja es una de las variantes: la idea del curso apunta a conocernos mejor como seres sensuales, y a encontrar otros aspectos de intimidad y comunicación con la pareja incorporando y estimulando todos los sentidos. Se puede experimentar el sexo como una vivencia intensa y completa, donde todo esta incluido: los sabores, olores, texturas, sensaciones, sonidos... Las experiencias totales nos enriquecen como personas, y todo lo que contribuya a ello es positivo”, explica Romina Calcagno, coordinadora de atención al público de los cursos.

Alimentos y sexo

Sí es cierto que hay una relación entre alimentos y sexo, pero la palabra ‘afrodisíaco’ a sido mal interpretada a conveniencia de algunos. Hay drogas o químicos que inducen inmediatamente a la lujuria, aunque el acto sexual, siempre y como todo, se encuentra condicionado por reglas sociales, culturales, de orden moral o religiosas y por las condiciones psicológicas del individuo”, apunta Petryk. Aquí, entonces, unas recetas para ir empezando.

RECETAS

Sexo de un ángel: Mousse de frambuesas y arándanos, con crema de madreselvas y salsa de naranjas.

Ingredientes: 1 taza de arándanos, 1 taza de frambuesas, 300 ml de crema de leche, 2 claras de huevo, 1 y ½ cucharadita de gelatina sin sabor, ½ taza de azúcar, 1 cucharada de néctar de flores de madreselva (es la gota que sale al retirar el pistilo de la flor) o 1 cucharada de miel de flores de tilo (disuelta en un poco de agua tibia), 1 pionono. Para la salsa: 1 copa de vino blanco, 1 cucharadita de manteca, 1 cucharadita de fécula de maíz o harina, 1 cucharada de azúcar, 1 cucharadita de ralladura de cáscara de naranjas, 4 cucharadas de curaçao.
Preparación: lavar muy bien las frutas, despepitar los arándanos, procesar todo con licuadora o mixer, mezclar con el azúcar y cocinar hasta que llegue a punto de ebullición; hidratar la gelatina e incorporar a la pulpa de frutas en caliente. Bajar la temperatura hasta cuando esté a temperatura ambiente y agregar 200ml de crema de leche batida a medio punto, mezclar muy bien para que se incorporen. Batir las claras a punto nieve e incorporarlas primero firmemente, una tercera parte, y el resto en forma envolvente. Batir los 100ml de crema restante a medio punto, incorporar el néctar de flores o la miel, terminar de batir hasta que esté firme. Para la salsa, derretir la manteca y mezclar con la fécula, cocinar 1 a 2 minutos. Calentar el vino blanco, agregar el azúcar y la ralladura de naranja, mezclar con la manteca y fécula cocidos, agregar el curaçaco y revolver cocinando sobre llama viva hasta que espese un poco. Enfriar y reservar. Con una plancha de acetato o celuloide cortar rectángulos de 10 X 20 cm, hacer unos cilindros con 10cm de alto. Cortar 2 discos de pionono o bizcochuelo del mismo diámetro, colocarlo en el fondo de los cilindros, rellenar las ¾ partes con la mouse de frutos rojos, terminar con la crema de néctar, llevar a la heladera (nevera) 6 a 8 horas.
Armado del plato: hacer un espejo en el fondo del plato con la salsa, desprender la lámina de plástico del mousse y colocar en medio del plato. Terminar con algunas frutas rojas (arándanos, frambuesas, frutillas) y con hojitas de menta fresca. Decorar con violetas frescas o confitadas.

Dulce voluptuosidad: masa crocante con frutos rojos y crema voluptuosa.

Ingredientes: Para el crocante, un paquete de masa filo, azúcar impalpable, cacao amargo en polvo, manteca derretida, 100 grs. de nueces o almendras molidas finamente. Frutos rojos: 200g de grosellas o frutillas / fresas, 200g de frambuesas, 200g de cerezas o berries, 200g de aràndanos. Crema pastelera: 3 yemas de huevo, 100g de azúcar, 2 cucharadas de harina, 1 vaina de vainilla, ½ litro de leche. Praliné: 50g de azúcar, 1 y ½ cucharada de agua, 40g de almendras peladas y tostadas. Varios: 100ml de crema de leche, 2 cucharadas de kirsh, 250g de azúcar, hojas de menta, violetas confitadas, 1 taza de jugo de naranjas.
Preparación: preparar una especie de mermelada tomando la mitad de cada fruta (100g de c/u), 250g de azúcar y una taza de jugo de naranjas. Cortar las frutas y ponerlas con el azúcar y el jugo en un recipiente, preferiblemente de cobre, llevarlo al fuego medio revolviendo constantemente hasta que espese un poco. Retirar y dejar enfriar. Perfumar con una cucharada de kirsh mezclando muy bien. Descongelar la masa filo. Tomar cuatro láminas y pintar entre una y otra con manteca derretida. Espolvorear entre una capa y otra de masa con un poco de almendras o nueces finamente molidas. Con ayuda de un cortante de 8 a 10 cm de diámetro, cortar diez discos y llevarlos al horno en una placa enmantecada, a temperatura media, 160º hasta que se doren. Retirar y reservar. A dos de los discos, ya cocidos, espolvorearlos con cacao amargo cubriéndolos bien, por una de sus caras. Cortar tiras de papel o cartón de 1cm de ancho y colocarlas encima del disco con cacao, en forma de reja. Espolvorear nuevamente con azúcar impalpable. Reservarlos para utilizar como tapa del postre. Crema voluptuosa: en un recipiente enlosado poner las yemas, azúcar, harina y las semillas de la vaina de vainilla, agregar la leche y llevar a fuego lento, revolviendo constantemente con batidos de alambre hasta que espese. Pasar por un colador de malla fina y dejar enfriar tapando con un plástico o film –pegado a la crema- para que no se forme una costra en su superficie. Una vez frío perfumar con 1 cucharada de kirsh revolviendo y mezclando muy bien. Praliné: en un recipiente de cobre colocar el azúcar, almendras y agua. Llevar al fuego hasta que tome punto de caramelo. Verter sobre un mármol o papel enmantecado. Enfriar y con ayuda de un palote o botella, hacer una pasta –moliendo-. Reservar en un tazón. Paso final: batir la crema de leche hasta que esté firme. Incorporar en forma suave el praliné. Incorporar todo a la crema pastelera y dejar en la heladera hasta su uso.
Armado del plato: colocar en cada plato un disco de masa filo, con ayuda de una manga, con pico grueso, poner sobre cada uno copos de crema, cubriéndolo casi todo, sobre ello la mitad de cada fruta (restante), capa por capa, eso es una por capa. Colocar otro disco, crema y la otra fruta, y así hasta concluir con las tapas reservadas que están espolvoreadas con azúcar y cacao. Salsear levemente alrededor con la mermelada de frutos del bosque. Decorar con violetas caramelizadas y hojas de menta fresca.

Más información: http://www.alimentacion-sana.com.ar. O por mail mailcursos@gmail.com.
por Marina Daporta. Fotos: gentileza Norberto Petryk y Archivo Editorial Atlántida.

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