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Fecha: 17/08/07
Tendencia: vestirse de entrecasa
Moda indoor
Un paso más allá del pijama y el equipo deportivo. Ahora, el tiempo de ocio y relax tiene su propia línea de ropa. Y aunque estos equipos bien podrían llevarse a la calle, fueron creados especialmente para ese momento en que nos quitamos el “uniforme” urbano para disfrutar del estar en casa. Aquí, sus creadores.
El estar en casa ha empezado a imponerse como un tiempo y un espacio capaces de generar una moda propia. “Se produce un repliegue a la esfera privada que se erige como santuario y refugio frente a un afuera potencialmente peligroso”, señala Ximena Díaz Alarcón, experta en tendencia. Según la diseñadora Vero Alfie, “en los años 90 los ejecutivos iban al trabajo, al gym, al after eight, mientras que el casual look recién aparecía. Por el contrario, en 2007 el trabajo y el gym van a la casa y las fiestas son privadas, por lo tanto aparecen nuevas líneas para estar cómoda dentro del hogar”.
La ropa preferida de Natalia Bambaci siempre fue el pijama. “Es la ropa con la que mejor me identifiqué, con la que me sentía más auténtica”, dice. Licenciada en marketing, su sueño siempre fue crear una marca y así lo hizo con su hermana María Luz. “Tenía muy claro que quería hacer ropa para estar dentro de la casa. La ropa que te ponés cuando te terminás de bañar, llegás del gimnasio, te querés sentar a jugar con tu perro o con la que te ponés a cocinar. No es un pijama porque creo que uno debe dormir con la menor cantidad de ropa posible. Uno se viste a la mañana, a la tarde, a la noche, y ése es el momento de sacarse todo”, estima Natalia. Bajo este concepto creó Inhaus hace un poco más de un año. “La idea era que fueran prendas cómodas pero que no deformaran, que te mires en el espejo y te gustes, que favorezca la figura sin estar al tanto de la tendencia de la moda”. ¿Por qué la casa como espacio de experimentación? “Es un lugar donde uno está mucho tiempo. Es el lugar desde donde uno parte y hacia donde vuelve”, define. Trabaja con tela ciento por ciento algodón y terminaciones de microesmerilado –un proceso para suavizarla– para que resulte agradable al tacto. Hay pantalones con acolchados para darle un aspecto lúdico a la prenda y la calidad es fundamental para que uno se pueda sentar en el piso sin problemas. Ahora está trabajando con un hotel para que la bata deje de ser la única opción después de bañarse, y está desarrollando ropa para usar dentro de un club deportivo que maneja un concepto de bienestar. Además, tiene una línea con prendas hechas de algodón orgánico. “La idea es que Inhaus sea orgánica, pero por el momento me es imposible conseguir las materias primas”, explica Natalia.
El diseñador colombiano Raúl Trujillo también emprende una búsqueda ecologista. Trabajó doce años en una empresa de producción industrial de jeans hasta que se cansó de mandar a confeccionar 3 millones de tela de puro petróleo para una temporada. “El sistema de moda convencional es un desgaste masivo que conlleva un exceso de producción que agota la energía planetaria. Cuando vos estás montando una colección industrial, sabés que por lo menos una quinta parte no se va a vender y eso la encarece. Es algo nefasto”, alarma Trujillo. Hace tres años decidió volver a trabajar con textiles naturales y a cortar la tela lo menos posible para evitar sobrecostos en la producción. Así nacieron sus ponchos de algodón y polar –según él, la mitad del polar que se produce en el planeta es reciclado– y las faldas y poleras en forma de tubo. De esta manera sigue una metodología similar a la del kimono. “Están hechos casi como bajados del telar. Yo respeto la simplicidad de las formas y la poca construcción”, dice Trujillo, que vive en Buenos Aires desde hace dos años. Sus prendas generan “un glamour más sereno” y son ideales para usarlas después de hacer yoga o para trabajar desde la casa. “Con internet se puede descontaminar la ciudad y los espacios públicos. En un momento, la construcción del hedonismo nos llevó a las discotecas, pero ahora las mejores fiestas se dan en las casas de la gente”, comenta el colombiano. Para el profesor de historia y diseñador Claudio Martínez, “cada vez más gente trabaja desde su casa y la calle se está transformando en un lugar de paso”. Díaz Alarcón agrega: “La barrera entre la producción y la recreación se torna cada vez más porosa, y el hogar es centro de ocio y de productividad”.
Irene Meler, coordinadora del Foro de Psicoanálisis y Género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, no considera del todo favorable esta tendencia: “Así como la informática indica progreso, el hogar como refugio implica un retroceso, y estos no son buenos indicadores. Vestirse es un mensaje dirigido al otro, de mostrarse atractivo y deseable, sino todos andaríamos con la misma funda gris. Cuando hay suerte, en el hogar hay algún otro, algo que no es siempre así. Uno va a terminar muy mono relacionándose con el espejo”.
Juana de Arco fue creada en 1998 con la idea de “vestir tu interior”. Desde lencería hasta ropa urbana, la marca siempre se destacó por el color y las formas simples que hacen que sus prendas sean amplias y muy cómodas. “La casa es el lugar libre de prejuicios donde uno se pone una remera amarilla con un agujero en la espalda y no importa el qué dirán”, señala Mariana Cortés, su fundadora. En esta nueva colección primavera-verano abundan las tradicionales aladinas (babuchas), batones y polleras de algodón y modal con estampados con mucho color flúo.
La línea de básicos de algodón de Paula Cahen d’Anvers viene creciendo con cada temporada. Entre las novedosas propuestas está el canguro (buzo con bolsillos) y el pantalón jogging que se puede usar para estar dentro o fuera de la casa. “Esta colección está relacionada con mezclar los básicos con prendas de sastrería. Las mujeres se visten a la mañana, salen de su casa y siguen. En general la gente no cumple un horario fijo de trabajo, por eso las prendas de día y de noche no están tan diferenciadas. El gris mélange es una buena opción. Se rompe la estructura del horario y la idea es estar cómoda en cada momento. Tampoco está dividido el rango de edades. Está en cada una adecuarse a lo que le gusta y le queda bien”, explica Natalia Corbetta, diseñadora de la marca y encargada de producto de mujer junto a Celina Carzoglio.
Esta es la segunda temporada que Yagmour trabaja con prendas “relax”. “Vimos un movimiento internacional de marcas que estaban sacando su línea relax, como Donna Karan y Armani, y nos pareció que complementaba nuestra línea active, para hacer deporte”, explica Herminia Yagmourian, gerenta de imagen y producto de Yagmour. Usan algodón y lycra, y se inspiraron en el ballet y en pilates. “Es ropa para estar cómoda en tu casa y también se puede combinar con ropa para salir”, agrega.
Akiabara también lanzó su línea relax. “Nace para poder ofrecerle a la clienta prendas más desestructuradas con tipologías de tendencia, sin que dejen de ser prendas de uso diario”, dice Dolores Orcoyen, responsable de prensa de la marca.
Class Life lanzó para esta nueva temporada “una línea de ropa más suelta, con tipologías envolventes y bien amplias, babuchas y palazzos de telas livianas y de secado rápido, que tienen una amplitud de uso enorme ya que se pueden usar para estar en la casa, hacer yoga o ir al country”, detalla Ariana Pardo, diseñadora de la marca. Los géneros están procesados tecnológicamente y los diseños, aunque deportivos, nunca pierden el toque urbano. “Creo que la mujer busca estar divina, súper arreglada, pero a la vez cómoda. Hay algo de relax y una tendencia del yoga y del stretching fusionado con lo urbano. La combinación de texturas tecno tiene que ver con lo galáctico. El futuro viene más relajado”, estima Pardo.
[ Texto J. Mortati Fotos M. Didari/M. Ruddock/T. Ghiorzo ] |
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