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Fecha: 23/11/07
Rebelde, cool y Bon vivant

Martín Lousteau

Profesor de tenis, corresponsal de guerra, fanático de Independiente, escritor, catador de vinos… ¡y el futuro ministro de economía elegido por el próximo gobierno! El más joven en la historia argentina. Cumplirá 37 años en diciembre, apenas asuma uno de los cargos más complejos, polémicos y cuestionados en todas las administraciones. Aquí, un recorrido por su vida.

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Alguien que a nuestra edad dice ‘Voy a ser ministro’ tiene alguna característica mesiánica. De alguna forma, se cree dueño de la verdad. Yo lo que diría es que si en algún momento de nuestras vidas se nos da la posibilidad de representar un alto cargo público, lo vamos a hacer gustosos”. Esa fue la respuesta que Martín Lousteau profirió cuando en medio de una entrevista colectiva a jóvenes economistas le preguntaron si estaba en sus planes aspirar al Ministerio de Economía. En ese momento era asesor del Banco Central de la República Argentina (BCRA), tenía 33 años y ya sabía lo que quería de la vida. La noche del 20 de diciembre de 2001, cuando el país olía a goma quemada y las cacerolas empezaban a sonar, en un restó de Palermo este mismo joven respondía a la misma pregunta de manera contundente: “Me encantaría entrar a la gestión pública para transformar desde adentro las cosas que están mal”. Tenía 31 años y convicción le sobraba. Ahora, este pelilargo de rulos y aspecto súper relajado está en el centro de las miradas: dos días después de haber cumplido los 37 años, abandonará la dirección del Banco Provincia de Buenos Aires para suceder a Miguel Peirano en el Palacio de Hacienda y convertirse en el ministro de Economía más joven en la historia de la Argentina.

Lazos de familia

Martín Lousteau es hijo de padres divorciados: Mabel, su madre, es arquitecta, y su padre, Guillermo Lousteau Heguy, además de ser licenciado en Filosofía y doctor en Derecho, integró la Subsecretaría de Turismo de 1980 a 1982. Hace siete años vive en Florida, Estados Unidos, donde ejerce como profesor de Ciencias Políticas en la Florida International University. Para Ti lo contactó telefónicamente y él sólo se limitó a decir que está muy orgulloso de su hijo. La distancia hace que se vean pocas veces al año. Martín tiene un hermana dos años menor, María: es abogada e investigadora en derechos humanos. Ella prefirió no hablar con los medios sin el consentimiento de su hermano, quien ya recibió a través de su secretaria privada más de cien pedidos de entrevistas desde el anuncio oficial. Al igual que a su padre, al próximo ministro de Economía siempre le interesó la filosofía y en la Universidad de San Andrés –donde se recibió con honores a los 23 años– fue ayudante de esa materia. En ese marco lo conoció Miguel Braun, economista y director ejecutivo del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC): “Es muy inteligente pero sobre todo un gran creativo, algo que no siempre suele reunir una misma persona. Además, sabe hablar muy bien en público y es súper carismático cuando se trata de desafiar a alguien. Martín tiene por delante muchos retos en su gestión, pero considero que asume en un momento en el que no tendrá que funcionar como piloto de tormenta, sino más bien emprolijar algunas cuestiones como la de los precios y la problemática del INDEC”.

Pasos firmes

Después de obtener su licenciatura, Lousteau completó su formación en Londres con un máster en Economía y continuó su tarea académica como docente de postgrado en el Instituto Torcuato Di Tella. También integró el Ministerio de Producción Bonaerense durante tres meses y fue director de la consultora de macroeconomía y política de Alfonso Prat Gay y Pedro Lacoste, APL. Durante esa época, escribió dos libros: Hacia un federalismo solitario y Sin atajos, éste último junto al economista Javier González Fraga, ex presidente del Banco Central durante el menemismo. Dicho libro se agotó después de la designación porque se convirtió en una suerte de guía teórica sobre las ideas de la futura gestión. Fraga lo conoce desde hace ocho años y asegura que Lousteau tiene la personalidad, la practicidad y el currículum necesarios para el puesto que ejercerá a partir de diciembre. “Incluso quienes trabajan con él lo siguen mucho. Yo lo he visto peleando por el aumento de sueldo de su gente. Siempre se destacó no sólo por su inteligencia, sino por su pasión y energía para defender sus ideas. Es un economista poco tradicional porque no deja de lado lo social ni lo político en la economía. Martín es una de esas personas a las que la vida no las agarra distraídos y sabe captar el sentido lúdico de las cosas”, asegura Fraga. Jorge Scarfi, de Temas, la editorial que publicó ambos libros, describe a Lousteau: “Una de esas personas que uno suele admirar porque lograron un equilibrio entre la vida profesional y privada, entre el disfrute y el trabajo. Es impecable y riguroso a la hora de trabajar, pero si le proponés encontrarte para tomar una cerveza, allí está”. Pero Lousteau tiene un pasado lejos de los claustros y las variables macroeconómicas: en 2001 se embarcó rumbo a Pakistán como cronista de guerra para la revista mensual El Planeta Urbano. Allí describió en primera persona un escenario bélico “donde se huele el peligro (…) y el hachís es mercancía tan común y tan barata como un caramelo masticable en Buenos Aires”.

Señas particulares

El conocimiento sobre vinos, el gusto por la música, los libros y los deportes de equipo forma parte de las particularidades que lo definen más allá de su sólida formación profesional. Y si bien de su vida más íntima poco se conoce desde que se volvió un personaje público, se sabe que vive en loft ubicado en los silos de Dorrego, en el barrio de Colegiales, y que está de novio desde hace dos años –según contó un allegado de Martín a Para Ti– con Anita, de 29 años, oriunda de Bahía Blanca. Una mujer que no fue su novia pero sí salió a comer algunas veces con él hace algunos años, dice: “Tiene una mirada intensa que intimida porque actúa como alguien que es lindo y que sabe que lo es. Es del tipo de hombre que abre la puerta del auto y del ascensor para que pases primero, y no tiene tapujos a la hora de devolver un vino de 100 pesos si lo siente avinagrado”. La incursión de Lousteau como profesor de tenis en un club de Palermo hasta que se lesionó la espalda ya forma parte de lo más conocido de su vida, pero no puede dejar de mencionarse. “Es un prodigioso jugador, realmente juega muy bien porque es rápido y súper atlético”, describe un abogado que jugó con él hace bastante pero que todavía recuerda su notable desempeño en la cancha. El periodista español David Gistau se hizo muy amigo del futuro ministro en Pakistán, y ambos comparten la pasión por el fútbol, por la literatura de Osvaldo Soriano y las reuniones con amigos, asado por medio. Como se sabe, es simpatizante del equipo de fútbol Independiente –clásico rival de Racing, el equipo por el que alienta el presidente Néstor Kirchner– y el sábado pasado se puso la celeste y blanca para alentar a la Selección Argentina en las eliminatorias sudamericanas para el Mundial de Sudáfrica. “Si hay algo que lo caracteriza, es que tiene un estupendo sentido del humor y un marcado respeto por la amistad. Los que lo conocemos, sabemos que es de esas personas que siempre están cuando las necesitás. Además, tiene una memoria prodigiosa: siempre que le contás algo que te pasó, él lo puede relacionar enseguida con una escena que vio en una película o leyó en un libro”, dirá su amigo a Para Ti desde el otro lado del océano. Características que definen el carácter de un hombre que está a punto de llevar adelante el destino económico del país. Después del 10 de diciembre, estará más que nunca en el centro de la escena.


[ Texto Mara Derni/Paula Bistagnino Fotos A. Atlántida ]