Las lámparas UV para uñas emiten rayos UVA y, según advierten especialistas, la exposición frecuente durante años podría contribuir al envejecimiento de la piel y aumentar el daño celular acumulativo. Qué medidas preventivas recomiendan.
Entrar al salón, elegir un color y salir con las uñas impecables por varias semanas ya forma parte de la rutina de muchas mujeres. Pero hay un paso del proceso que empezó a generar preguntas: esos pocos minutos con las manos bajo la lámpara que seca el esmalte semipermanente.
Aunque la exposición es breve, especialistas en medicina estética advierten que, cuando se repite cada 15 o 21 días durante años, conviene tomar algunas precauciones para proteger la piel de las manos.
Qué ocurre cuando usamos con frecuencia las lámparas UV
Desde su perfil de Instagram, la médica especialista en medicina estética Dra. Elisa Tobal explicó que las lámparas utilizadas para secar el esmalte semipermanente emiten radiación ultravioleta tipo A (UVA).
Según señala la profesional, este tipo de radiación penetra en capas más profundas de la piel y, con el paso del tiempo y la exposición repetida, puede contribuir a la degradación del colágeno y la elastina, dos componentes fundamentales para mantener la firmeza y elasticidad cutáneas.
Por su parte, la doctora Liz Alvarenga, también especialista en medicina estética, remarca que el problema no suele estar en una exposición aislada, sino en el llamado riesgo acumulativo.
"Una vez no te va a hacer nada; el problema es cuando te hacés el service cada 15 o 21 días durante años", explica en un video difundido en sus redes sociales.
Por qué las manos son especialmente vulnerables
Las manos suelen ser una de las primeras zonas del cuerpo en mostrar signos de envejecimiento. Su piel es más fina y está constantemente expuesta al sol y a otros factores ambientales.
Según explica Liz Alvarenga, cada exposición a la radiación UVA obliga al organismo a reparar pequeños daños celulares. Si esa exposición se repite durante mucho tiempo, algunas de esas reparaciones podrían no completarse de manera perfecta y el daño acumularse con los años.
La especialista también menciona que investigaciones científicas observaron un aumento del estrés oxidativo y del daño celular repetitivo asociado a este tipo de lámparas, motivo por el cual recomienda adoptar medidas preventivas sin necesidad de abandonar la manicura semipermanente.
Cómo reducir la exposición sin dejar de hacerte las uñas
Las especialistas coinciden en que no se trata de generar alarma, sino de incorporar hábitos sencillos que ayuden a cuidar la piel.
Entre las recomendaciones que comparten se encuentran:
- Aplicar protector solar de amplio espectro en las manos unos 20 minutos antes de la sesión.
- Utilizar guantes con protección UV que dejan libres únicamente las uñas durante el secado.
- Espaciar, cuando sea posible, las aplicaciones de esmalte semipermanente para darle un descanso tanto a la piel como a las uñas.
La clave está en prevenir
Las lámparas UV forman parte de una técnica ampliamente utilizada y la exposición durante cada sesión suele ser breve. Sin embargo, cuando ese procedimiento se convierte en un hábito sostenido durante años, las especialistas consideran que vale la pena incorporar medidas de protección.
Como ocurre con otros aspectos del cuidado de la piel, la prevención también suma en los pequeños gestos cotidianos. Aplicar protector solar o utilizar guantes específicos durante la manicura son acciones simples que pueden ayudar a reducir la exposición acumulativa a la radiación UVA.


