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El crimen después del crimen: más detalles del atroz asesinato de la periodista Kim Wall

La periodista sueca, Kim Wall (Tom Wall / EFE)
La periodista sueca, Kim Wall trabajó de manera independiente para medios como The Guardian, New York Times, Harper’s, Vice y Foreing Policy

La terrible historia de la periodista sueca Kim Wall (30), que desapareció luego de embarcar a las siete de la tarde del 10 de agosto en el UC3 Nautilus para hacerle una entrevista a su inventor, el danés Peter Madsen (46), y que luego fue hallada por la policía danesa descuartizada y con evidentes signos de haber sido lastrados sus miembros adrede, sigue reescribiéndose como un retorcido policial negro escandinavo.

El excéntrico constructor danés continúa cambiando sus declaraciones. Primero dijo que la había devuelto al puerto de Copenhague a las 22 horas sana y salva. Pero su novio fue quien denunció su ausencia ya a la madrugada. Luego, cuando en el submarino que él hundió a propósito para borrar huellas se encontró sangre de Wall y su cuerpo empezó a aparecer como un siniestro rompecabezas en las orillas de la bahía de Koge, al sur de la capital, cambió su declaración por muerte accidental: una esclusa había caído sobre ella matándola en el acto. Unos días más tarde tuvo que admitir haber desmembrado su cuerpo y haberse deshecho en el mar de sus restos para darles “sepultura”.

Allegedly Swedish journalist Kim Wall stands next to a man in the tower of the private submarine "UC3 Nautilus" on August 10, 2017 in Copenhagen Harbor. Danish police said Sunday they searched a huge DIY submarine that sank last week in the hunt for the missing journalist who had been aboard before it sank, but no body was found. - / AFP PHOTO / Peter THOMPSON
Kim Wall y Peter Madsen en el submarino (AFP PHOTO / Peter THOMPSON)

¿ENVENENAMIENTO POR MONÓXIDO? Ahora volvió al ruedo y sostuvo ante el fiscal que lo que realmente pasó es que ella murió por inhalación de monóxido de carbono mientras él estaba en la cubierta.

Nada de eso explicaría las 16 heridas en su torso y genitales que, según los forenses, habrían sido hechas “muy cerca del horario de su muerte o apenas después”.

El 29 de noviembre los científicos confirmaron que el último trozo hallado, el brazo derecho, era efectivamente de Kim. La policía lo acusa entonces, ahora, de muerte, de desmembramiento y de asalto sexual sin consumar.

El fiscal Jakob Buch-Jepsen le contó a la corte que en el disco rígido de la computadora de Madsen se encontró material perturbador de decapitaciones de mujeres. Madsen (curiosamente su apellido me remite a otro perverso criminal recientemente fallecido, el 19 de noviembre, Charles Manson), por supuesto, dice que no son suyos. Los cargos formales en contra de Madsen serán finalmente presentados el 12 de diciembre.

#PARA TI - CASO KIM WALL 04- News - 20171027
La familia de Wall hizo un acto en su honor y anunció una beca en su nombre

HONOR, BECAS Y LAGRIMAS. Mientras tanto, su familia intenta entender cómo una brillante periodista que tenía mucho camino por recorrer se encontró con esa horrenda trampa con un psicópata a bordo. La ceremonia con la que la despidieron en octubre fue un emotivo acto en la Universidad de Columbia, donde ella obtuvo dos másters. Su hermano Tom Wall citó a Kim:

Quiero conocer cómo funciona el mundo. Y deseo que quizás algún día pueda haber aprendido lo suficiente como para hacer la diferencia

Y continuó: “Ella no podrá jamás enarbolar una lapicera otra vez, pero otros, sí. Y deberían”. Y por eso anunciaron también haber juntado 110 mil dólares para becar y ayudar a jóvenes periodistas mujeres, para que escriban sus historias, denuncien y se rebelen contra las injusticias.

En honor a Kim. Ingrid, su mama, lloraba mientras compañeros y profesores no consiguen explicarse qué falló. Cómo alguien fuerte, brillante, arremetedor como Kim pudo bajar esa escotilla hacia su muerte sin sospecharlo siquiera.

De Uganda a China, del feminismo al cáncer… tantos reportajes que Kim escribió y cuántos más hubiera podido teclear. Las historias no contadas. Esas son las que más duelen.

(Texto: Carolina Balbiani)

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