Moda

El sueño de la moda (o la moda del ensueño) terminó

La moda ya no es lo que era. Hay cambios de ciclo, nuevas tendencias y nombres fuertes de la industria que lo explican. En esta columna exclusiva para Para Ti, la mirada de Gimena Tarando, docente de la Licenciatura en Diseño y Gestión de estéticas para la Moda de UADE.

Los días en los que desfiles y revistas tenían como oficio el ensueño parecen estar cada vez más lejos y Demna Gvasalia, el flamante diseñador de la firma Balenciaga, tiene mucho que ver con eso.

Foto: Instagram Demna Gvasalia.

Sus colecciones, plagadas de objetos cotidianos, son la punta del iceberg de una forma de pensar y vestir, que parece encontrar en sus creaciones la dirección que la industria necesitaba.

“Tomar lo banal y elevarlo”, dice François-Henri Pinault, el millonario francés dueño de Balenciaga sobre la propuesta de Gvasalia. El responsable de elegir al sucesor de Alexander Wang en la dirección creativa de la empresa sabe que desde 2015 las colecciones del oriundo de Georgia, pequeño país de Europa, ex Unión Soviética, sacude la industria y también las ventas.

La belleza en otras cosas

La revolución tomó forma de bolsas de supermercado, como carteras, uniformes como pret a porter, y ruidosas puestas en escena donde el objetivo es percibir “la energía” y no las prendas.

Desde su primera aparición fuerte en la industria, con las colecciones de la marca Vetements, Gvasalia viene desafiando con ideas concretas la supuesta muerte de la moda, o mejor aún, resucitándola con realismo contundente y desafío al pensamiento.

Foto: Instagram Demna Gvasalia.

“No es que me gusten las cosas feas, sino que tal vez trato de ver belleza en otras cosas, que no son las que se consideran convencionalmente bellas hoy”, dice el diseñador formado con Martín Margiela, otra de las luminarias de la moda que invita a reflexionar.

En sus declaraciones coqueteaba con el término “ugly”, feo en inglés, con el que la industria ha bautizado zapatillas, buzos y jeans que, evocando los años ´80, han reciclado la imagen contemporánea a su vez que fueron un furor comercial.

No es que lo feo está de moda, sino que, tal vez, la categoría lindo y feo es lo que ha quedado vieja. O tal vez lo feo es más interesante.

Foto: Instagram Demna Gvasalia.

El lado oculto de la moda

De todos modos, hace tiempo que el vestir no es solo “ropita linda” sino que constituye un fenómeno social tan complejo como lo atractivo de la vidriera de un negocio. Desde los años setenta, filósofos y lingüistas se han ocupado de este ritual como objeto de estudio cuya fascinación es que mientras distrae la atención entre colores, texturas, desfiles y escaparates, condensa un discurso de época en clave de twinset.

Desde el 2010 a esta parte, con el auge de las redes sociales y la proliferación de las imágenes de moda que trascienden por completo al universo del vestir, la industria de las prendas, asediada por el “fast fashion” y las incontables problemáticas que esto ha traído en el orden de la cadena productiva, mostraba signos de requerir un cambio.

Falta de creatividad, nada nuevo, más de lo mismo eran muchas de los comentarios que podían leerse sobre los trabajos de diseñadores en las pasarelas.

Foto: Instagram Demna Gvasalia.

A partir del 2015 esto cambió. Comprendido o no, las opiniones que suscita su trabajo son múltiples como los críticos que lo consumen, lo que sí es un hecho es que no ha pasado inadvertido y que ha tenido un rebote en múltiples marcas y estilos. ¿Será la retórica de los objetos de vestir la llave para encontrar una salida creativa a la muerte de la moda?.

Así vimos la moda en 2019: 2019, el año que marcó una revolución en la moda

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