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La historia conmovedora de Mariela Rajoy, la mujer que vive con una bala alojada en su corazón

Volvía de trabajar. Estaba con un compañero del trabajo que iba a alcanzar a su casa, porque en ese momento hacía pool. El auto estaba detenido cuando alguien se le acercó a la ventanilla. Ella pensó que intentaban acosarla y arrancó. Querían robarle y le dispararon. La bala que hizo estallar la ventanilla, ingresó por su espalda, pero no se dio cuenta y siguió manejando hasta que comenzó a sentirse mal. Estuvo grave y varios meses internada. Hoy vive con la bala incrustada en el corazón y es una agradecida de la vida.
Mariela Rajoy junto a sus hijos. Foto: gentileza Mariela Rajoy.

Mariela Rajoy volvió a vivir hace 21 años. En ese momento intentaron robarle, le dispararon, estuvo gravísima y sobrevivió. Pero nunca pudieron extraerle la bala que se alojó en su corazón.

Algunos lo llaman “milagro”, otros creen en el destino o la buena suerte. Ella vive agradeciéndole a Dios la segunda oportunidad, la posibilidad de haber sido mamá de Valen y Juano y destaca la importancia de disfrutar la vida. En esta nota, su relato en primera persona.

“Hace 21 años atrás con apenas veintipico de años recibía una lección para honrar la Vida y darle gracias a Dios eternamente.

Volviendo de trabajar (en ese momento trabajaba para la marca de ropa Via Vai en el shopping alto Palermo) recibí de un inhumano un disparo que hizo explotar en mil pedazos la ventanilla de mi auto.

Me fracturó el omóplato, me perforó los pulmones y no sabíamos por dónde había salido la bala. En el momento no me había dado cuenta que me habían baleado y seguí manejando unas cuadras hasta que mi cuerpo empezó a sentir sensaciones raras: no podía respirar, no podía mover mi brazo y me sentía flotando. Incluso vi esa luz mágica de las que muchos hablan.

“Gracias Dios por dejarme en esta vida parir tan fácilmente a las razones de mi vida y permitirme ser Madre. Gracias a todos los que me ayudaron y estuvieron. Simplemente se trata de Vivir, disfrutar y agradecer lo poco o mucho que tenemos”, dice Mariela.

Por suerte estaba acompañada por un compañero el cual enseguida me llevó a un hospital público donde me salvaron la vida. Pasé por varias operaciones: pulmones, tórax, entre otras. Terminé en manos del Dr. René Favaloro.

Favaloro fue quien el día del alta, tomando una hoja y una lapicera me explicó que el balazo iba a quedar incrustado de por vida en mi corazón. Que por ese balazo no me iba a morir y que la bala había sido manejada por la mano de Dios, y me dibujó un corazón con agujeritos. Era el mío.

Y acá estoy agradeciéndole a la vida por llenarme mi corazón con agujeritos de dos bellezas que lo único que hacen todos los días colmarme de amor. Ellos son Valen y Juano, mis hijos que hicieron estallar mi corazón pero esta vez de puro Amor.

Gracias Dios por dejarme en esta vida parir tan fácilmente a las razones de mi vida y permitirme ser Madre. Gracias a todos los que me ayudaron y estuvieron. Simplemente se trata de Vivir, disfrutar y agradecer lo poco o mucho que tenemos. Mientras hay vida y damos vida todo lo demás es anecdótico”.

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