Lavar la ropa cuando llueve durante varios días seguidos puede convertirse en una tarea frustrante. Las prendas tardan horas —y a veces más de un día— en secarse, las toallas quedan pesadas y, cuando finalmente parece que todo está listo para guardar, aparece ese inconfundible olor a humedad.
El problema vuelve a ser protagonista esta semana: para este miércoles 5 de agosto se esperan chubascos breves en la ciudad de Buenos Aires, mientras que para el jueves rige una advertencia amarilla por lluvias y tormentas, según información del Servicio Meteorológico Nacional.
Pero ¿por qué la ropa puede oler mal incluso después de haber sido lavada? La causa no suele ser la lluvia en sí misma, sino el tiempo que las fibras permanecen mojadas. Cuando el secado es demasiado lento, la humedad, los restos de jabón y la falta de circulación de aire favorecen la aparición de olores desagradables.
La solución no pasa por llenar la ropa de suavizante o perfume, sino por revisar todo el proceso: desde la cantidad de prendas que colocamos en el lavarropas hasta la forma de tenderlas.
1. No llenes el lavarropas hasta el límite
Durante los días húmedos conviene hacer cargas un poco más pequeñas. Cuando el tambor está demasiado lleno, las prendas no se mueven correctamente, el jabón puede no enjuagarse por completo y el centrifugado resulta menos efectivo.
Además, una carga compacta sale del lavarropas con más agua retenida y tarda mucho más en secarse.
La recomendación es dejar suficiente espacio para que la ropa pueda moverse durante el ciclo. En prendas gruesas —como toallas, buzos, jeans o ropa de cama— es preferible hacer lavados separados.
2. No uses jabón de más
Uno de los errores más comunes es pensar que agregar más jabón hará que la ropa quede más limpia y perfumada. En realidad, el exceso de producto puede quedar adherido a las fibras, especialmente si el lavarropas está muy cargado o el ciclo de enjuague es corto.
Esos residuos retienen humedad y pueden terminar generando un aroma pesado o agrio.
La Secretaría de Energía recomienda utilizar la menor cantidad de jabón indicada por el fabricante, ya que excederse también obliga al lavarropas a trabajar más para eliminarlo.
También conviene evitar el exceso de suavizante, sobre todo en toallas: puede formar una película sobre las fibras, reducir su capacidad de absorción y dificultar el secado.
3. Sumá un centrifugado adicional
En jornadas de mucha humedad, el centrifugado puede convertirse en el mejor aliado. Cuando termina el ciclo de lavado, se puede programar un centrifugado extra para retirar la mayor cantidad posible de agua antes de tender.
Este paso resulta especialmente útil para:
- Toallas.
- Sábanas.
- Jeans.
- Buzos.
- Prendas de algodón grueso.
- Ropa deportiva.
Antes de hacerlo, siempre hay que revisar la etiqueta de las prendas delicadas, ya que algunos tejidos no toleran centrifugados intensos.
4. Sacá la ropa apenas termina el lavado
Dejar la ropa mojada dentro del tambor, aunque sea durante algunas horas, puede hacer que aparezca olor a encierro.
El interior del lavarropas conserva calor y humedad, dos condiciones que favorecen la acumulación de malos olores. Por eso, lo ideal es retirar las prendas apenas finaliza el programa y tenderlas inmediatamente.
Si la ropa quedó toda la noche dentro de la máquina y ya tiene olor, no alcanza con colgarla o colocarle perfume: conviene hacer un lavado corto nuevamente.
5. Sacudí y separá bien cada prenda
Antes de tender, sacudí enérgicamente cada prenda. Este gesto sencillo ayuda a separar las fibras, elimina pliegues profundos y permite que el aire circule mejor.
En el tender, evitá colocar una prenda pegada a la otra. También es importante no doblarlas sobre la soga, especialmente cuando se trata de pantalones, toallas o buzos.
Las remeras pueden colgarse desde la parte inferior y los pantalones desde la cintura, dejando abiertas las piernas. Las camisas y blusas se secan mejor en perchas, siempre que haya espacio suficiente entre ellas.
6. Creá una corriente de aire dentro de casa
Abrir una ventana no siempre alcanza. Cuando la humedad exterior es elevada, el aire puede entrar igual de cargado y el secado continuar siendo lento.
Para acelerar el proceso se puede colocar el tender en una habitación ventilada y utilizar:
- Un ventilador que mueva el aire alrededor de las prendas.
- El modo deshumidificación del aire acondicionado.
- Un deshumidificador.
- Un extractor, siempre que el ambiente sea seguro y tenga renovación de aire.
El ventilador no necesita apuntar directamente a una sola prenda: lo importante es generar circulación constante en toda la habitación.
Tampoco conviene tender demasiada ropa en dormitorios o ambientes cerrados, porque toda el agua que se evapora de las prendas queda en el aire y puede aumentar la condensación en paredes, vidrios y muebles.
7. No apoyes la ropa sobre estufas ni la seques en el horno
Colocar medias, toallas o ropa interior directamente sobre una estufa puede parecer una solución rápida, pero representa un riesgo de incendio y también puede dañar las fibras.
Tampoco se debe utilizar el horno para secar ropa. Si se emplea calefacción, el tender debe estar a una distancia prudente y nunca bloquear la salida de calor.
Lo más seguro es combinar temperatura ambiente agradable con circulación de aire. El calor solo, en un ambiente cerrado, puede hacer que el agua se evapore de la ropa pero quede atrapada dentro de la casa.
8. Qué hacer cuando la ropa ya tiene olor a humedad
Cuando el olor ya está instalado, cubrirlo con perfume textil no resuelve el problema. Muchas veces desaparece mientras la prenda está seca, pero regresa apenas entra en contacto con el cuerpo, el vapor del baño o una nueva jornada húmeda.
En ese caso:
- Volvé a lavar la prenda sin sobrecargar el tambor.
- Usá la dosis correcta de jabón.
- Elegí un programa con buen enjuague.
- Si la etiqueta lo permite, utilizá un blanqueador a base de oxígeno o un producto específico para eliminar olores.
- Sumá un centrifugado adicional.
- Asegurate de que la prenda quede completamente seca antes de guardarla.
En el caso de ropa delicada, lana, seda, prendas con bordados o tapados, conviene respetar estrictamente la etiqueta o llevarlos a una tintorería.
Atención con los trucos caseros
El vinagre blanco suele utilizarse para neutralizar olores, pero no todos los fabricantes de lavarropas recomiendan su uso frecuente, ya que con el tiempo podría afectar algunas piezas y juntas internas. Antes de incorporarlo, conviene consultar el manual del electrodoméstico.
Además, nunca se debe mezclar vinagre con lavandina. La lavandina tampoco debe combinarse con amoníaco, desinfectantes u otros productos de limpieza, porque la mezcla puede liberar gases tóxicos.
9. Limpiá el lavarropas: el olor puede venir de la máquina
Si la ropa sale con olor apenas termina el lavado, el problema puede estar dentro del electrodoméstico.
La humedad y los restos de jabón pueden acumularse en:
- La goma de la puerta.
- El cajón del jabón y del suavizante.
- El filtro.
- El tambor.
- Los conductos internos.
Después de cada lavado, conviene secar la goma con un paño y dejar la puerta entreabierta para que circule el aire. Los fabricantes también aconsejan limpiar periódicamente el compartimento de productos y utilizar el ciclo específico de limpieza del tambor, siguiendo siempre las indicaciones del manual.
El último paso: no guardar nada que esté apenas húmedo
Una prenda puede sentirse seca por fuera y conservar humedad en costuras, bolsillos, puños, elásticos o cinturas.
Antes de doblar, revisá especialmente:
- Cuellos y puños.
- Cinturas de jeans y pantalones.
- Capuchas.
- Bolsillos.
- Costuras de toallas.
- Elásticos de ropa interior.
- Rellenos de camperas.
Guardar la ropa antes de tiempo puede trasladar el olor a todo el placard. En días muy húmedos, es preferible dejarla unas horas más extendida, pasarle la plancha —si el tejido lo permite— o terminar el secado cerca de una corriente de aire.
También ayuda ventilar regularmente los placares, no apilar las prendas de manera demasiado compacta y utilizar absorbedores de humedad aptos para interiores.
Checklist para que la ropa no huela a humedad
- Hacer cargas más pequeñas.
- Utilizar la dosis correcta de jabón.
- Agregar un centrifugado extra.
- Sacar la ropa inmediatamente.
- Tender las prendas separadas.
- Generar circulación de aire.
- No guardar nada que conserve humedad.
- Limpiar el lavarropas periódicamente.
- Volver a lavar la ropa si ya tiene olor.
- Nunca mezclar lavandina con otros limpiadores.

