Vivimos conectados casi todo el tiempo, pero muchas veces sentimos que estamos cada vez más solos. Las exigencias cotidianas, el estrés y la necesidad de estar permanentemente disponibles dejan poco espacio para el descanso, el disfrute y los vínculos verdaderos.
Para la sexóloga Olga Tallone, el placer no se limita a la sexualidad: es una forma de habitar la vida con mayor presencia, autenticidad y conexión con uno mismo. Con una trayectoria de décadas dedicada a la sexología, la psicología corporal y el Tantra, sostiene que recuperar el deseo genuino también implica cuestionar mandatos, aprender a escucharse y volver a valorar el encuentro con los otros.
En diálogo con Para Ti, comparte su mirada sobre los desafíos de esta época y las enseñanzas que marcaron su camino.
"Creo que estamos perdiendo, cada día y de manera vertiginosa, un poco más de humanidad"
—Vivimos acelerados, hiperconectados y con mucha exigencia. ¿Qué creés que estamos perdiendo como personas en ese ritmo de vida?
—Vivimos hiperconectados virtualmente, pero la conexión humana es otra cosa. Es presencia, escuchar mirándose a los ojos, contacto, caricias, abrazos y comunicación. Es amar besándose, compartiendo y construyendo intimidad.
No todos viven acelerados; muchos ya están en la quietud de la depresión, porque perdieron el entusiasmo y la pasión. En el contexto mundial actual, atravesado por contradicciones permanentes, las personas viven en un estado de alerta constante que produce ansiedad, estrés y autoexigencia. Creo que estamos perdiendo, cada día y de manera vertiginosa, un poco más de humanidad.

"Me gusta una frase de Byung-Chul Han: 'Más siesta y más fiesta'"
—Muchas mujeres sienten culpa cuando se priorizan. ¿Por qué todavía cuesta tanto darse permiso para el disfrute y el autocuidado?
—Lo observo especialmente en mujeres con hijos. En cambio, muchas mujeres que viven solas o en pareja y trabajan, suelen dedicar tiempo al autocuidado.
El desafío aparece con el disfrute, porque implica predisponerse a socializar, tener momentos de esparcimiento y salir de la lógica de la hiperconexión. Me gusta una frase de Byung-Chul Han: "Más siesta y más fiesta". La pregunta es cuántas mujeres están realmente dispuestas a permitirse eso y a dejar atrás el mandato de que el ocio es tiempo perdido.
"El placer es aprender a habitar la comodidad"
—Hablás del placer como una forma de bienestar integral. ¿Por qué cuesta tanto conectar con él?
—Porque el placer, antes que nada, es aprender a habitar la comodidad. Muchas personas viven desconectadas de él por los traumas, las represiones y porque han perdido el sentido del tiempo libre y de la inactividad.
La acción constante nos aleja de nuestros verdaderos deseos. Terminamos cumpliendo mandatos sociales o deseos que ni siquiera son genuinos. Cuando eso ocurre, el placer se diluye en objetivos que no nacen de nuestro verdadero ser.

"Siempre fui una persona muy transgresora, con una enorme necesidad de libertad y creatividad"
—Si tuvieras que compartir una enseñanza que cambió profundamente tu manera de vivir, ¿cuál sería?
—Sin dudas, el encuentro con el Tantra Clásico cuando era muy joven. Me permitió descubrir el placer y entender por qué me costaba amar con entrega. En un momento muy difícil de mi vida fue, literalmente, el elixir que me salvó.
A los 15 años tuve que dejar mi casa. Siempre fui una persona muy transgresora, con una enorme necesidad de libertad y creatividad, y eso produjo un choque irreversible con mi madre. Desde entonces entendí que la vida no es fácil ni difícil: es un aprendizaje permanente y una invitación constante a correr riesgos.
Estudié Letras, Psicología, Expresión Corporal, Psicomotricidad, Sexología y muchas otras disciplinas. Más adelante fundé mi escuela y escribí mis libros sobre Tantra, siempre con la convicción de que esta filosofía enseña mucho más que una forma de vivir la sexualidad.
Hoy, después de tantos años, sigo creyendo que el Tantra enseña a ser mejores personas, a apropiarnos del placer y del derecho al goce. La vida es sexual porque es una vida en relación con otros. Aprendí a no juzgarme, a alejarme de los prejuicios, a trabajar de lo que me apasiona, a ser valiente y a mantenerme siempre deseante y deseable. No hay nada mejor que ser uno mismo, sin trampas.
Olga Tallone es psicóloga, sexologa e investigadora. @escueladetantraclasico, directora. Formadora de docentes, especialista en Sexualidad Tántrica. @olgatallone.





