Por qué los anteojos con filtro azul pueden ser un arma de doble filo en niños – Revista Para Ti
 

Por qué los anteojos con filtro azul pueden ser un arma de doble filo en niños

Una especialista explica que confiar en los beneficios de este tipo de lentes puede extender el tiempo de uso de los dispositivos electrónicos, generando una confianza excesiva en ellos que termina siendo perjudicial.

Hace poco más de dos años la pandemia nos obligó a quedarnos en casa. Un giro inesperado reemplazó las reuniones cara a cara por videollamadas. Teletrabajo, clases del colegio virtuales, hasta danza por zoom. Los dispositivos electrónicos lograron ventas récord junto con una mayor demanda de la población respecto a lentes con protección para las pantallas. Pero ¿realmente son útiles en los niños?

"El síndrome visual informático, también conocido como fatiga visual digital, describe un grupo de problemas relacionados con los ojos y la visión experimentado por el uso prolongado de computadoras, tablets y teléfonos celulares. Incluyen ojos rojos, lagrimeo, visión borrosa, sensibilidad a la luz, etc", explica la doctora María Julia Vaio, Médica del Hospital Italiano de Buenos Aires, en la Sección Oftalmopediatría y Estrabismo (MN 140.733).

"Hay varias técnicas -añade la especialista- para combatir este síndrome y dentro de ellas se habla mucho de los lentes con filtros que se comercializan de forma masiva para la población general mientras proclaman que pueden aliviar las molestias, además de la fatiga visual".

No obstante, "de acuerdo a una investigación realizada en 2017, no hay pruebas clínicas concluyentes de la referida alta calidad de este tipo de lentes. Estas conclusiones fueron apoyadas por un estudio australiano del 2021 publicado en la prestigiosa revista American Journal of Ophthalmology", señala.

"En mi opinión, el uso de este tipo de filtros actúa como un arma de doble filo. Transmite tranquilidad a los padres, quienes asumen que los chicos están protegidos al usar las pantallas y generan el efecto contrario, extendiendo las horas de exposición más allá de los tiempos recomendados. Por esto, en los chicos se recomienda centrarse en otros recursos para aliviar el cansancio visual que genera el uso de pantallas".

La doctora Vaio brinda una serie de recomendaciones:

  1. Limitar el uso de dispositivos: Es la alternativa ideal. En el caso de no poder limitar su uso, se sugiere utilizar la regla del 20-20-20, que consiste en: tras 20 minutos de lectura, mirar más allá de 20 pies (unos 6 metros) durante 20 segundos.

También recordar las recomendaciones oftalmológicas sobre el uso de pantallas en los chicos de la Sociedad Argentina de Oftalmología Infantil (SAOI):

             de 0 a 2 años: Evitar el consumo de pantallas.

             de 2 a 5 años: Limitar el uso a una hora por día.

            más de 6 años: Establecer límites de exposición.

  1. Realización de 2 a 3 horas de actividades al aire libre por día, ya que se sabe que previene la aparición de miopía en niños y adolescentes. La clave es fijar la mirada a lo lejos (sin olvidar la protección de la piel y los ojos de los rayos UV).

  2. Mantener los ojos hidratados. Cuando una persona pasa horas frente a su computadora, la frecuencia de parpadeo baja. Sin esa humedad, la córnea puede lastimarse, secarse, e incluso la visión puede tornarse borrosa. Pueden mejorarse estos síntomas pestañeando más seguido e hidratando los ojos de los niños con lágrimas.

"Es importante recordar también, que los controles de rutina con especialistas en oftalmología infantil recomendados por SAO deben realizarse durante el periodo neonatal, luego a los 6 meses, a los 12 meses, a los 3 años, al ingreso escolar (primer grado) y luego cada 2 años", recomienda.

Finalmente, remarcaa: "Seamos responsables de nuestra salud visual y la de nuestros hijos. Y recuerde ante cualquier duda, consultar con un especialista en oftalmología".

Más información en parati.com.ar

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